Por Ramiro García Morete

“No pueden cerrar una escuela llena. Llenen la Escuela de sentido, de contenido, de alumnos, de propuestas”, dice Marcelo Demarchi que acordaron con los estudiantes. Y la misma escuela cuyo frente está pintado por los alumnos que preparan el festejo por los setenta años es la que lo fascinó en aquella entrega de diplomas en diciembre de 1980. Con veintidós años, el joven perteneciente a la generación de la Noche de los Lápices venía de trabajar con el obispo Nevares en Neuquén tras haber dejado la ciudad por (obvias) razones políticas. Y precisamente un “respiro político” es lo que percibió y lo convenció de anotarse en una carrera que nunca había llamado su atención. De hecho, estudiaba Economía, licenciatura que retomó muchos años después “por hobby”. Porque, a pesar de tener un recorrido dentro de la Escuela que va de estudiante a director, pasando por profesor y hasta presidente del Centro, es su noción sobre estadística lo que lo habilita para ciertas discusiones con pares o autoridades. Ya se sabe: el arte y la cultura no son tan importantes. Aunque por ley el arte es un saber.

Contra esos prejuicios constituidos como políticas de Estado, las casi novecientas personas -entre 750 matriculados y más de cien docentes y auxiliares- que constituyen la Escuela de Teatro de La Plata (ETLP) sostienen una institución única y quizá no tan difundida a pesar de su trayectoria. Con cuatro tecnicaturas (Actuación, Maquillaje, Vestuario y Escenografía) y Profesorado en Actuación, el objeto de estudio se centra exclusivamente en el lenguaje teatral. En pleno contexto de recorte en materia de educación y cultura, la ETLP afronta también los cambios de paradigmas culturales y pedagógicos mientras celebra este lunes con un festival un nuevo aniversario. Poniendo el cuerpo -o la cuerpa-, que, como ellos dirán, “es su tubo de ensayo”.

Ubicada en 50 e/ 3 y 4 (con un Anexo en 2 y 49), las carreras tienen un foco que la hacen única: “Alguna vez se ha reclamado que Escenografía sea para un set de filmación o que Actuación sea frente a una cámara -cuenta Demarchi-. Toda esa formación no está acá más que con talleres. Pero porque es distinto el maquillaje en teatro que en cine. Lo mismo la actuación. Todas, inclusive el profesorado, están hablando del teatro”. Y destaca: “También tiene una cuestión histórica. Y es que para egresar todas las carreras que se dictan tienen que realizar un espectáculo. Y son evaluados en el último año en esa realización”.

De cara al festejo, el director (que es actor y dramaturgo) reconoce dos instancias coyunturales complicadas que distingue entre interesante y no tanto. Esta última tiene que ver con “el avance y recorte en la provincia contra las instituciones artísticas. Constantemente tenemos a todo el sistema educativo encima de las Escuelas. Si hay paro, llaman a las 8:05 para preguntar cuántos faltaron, cuántos adhirieron, indagando cifras. Y ahora quieren manejar la matrícula. A veces tenemos que andar explicando que quince alumnos en una comisión, para este tipo de disciplinas, es una enormidad”.

Y agrega: “Claramente el arte no le interesa a este gobierno. Y sé que esto es compartido por demás directores. Por eso nos estamos juntando con los directores de la zona, de la Escuela de Danzas Clásicas, con el director del Conservatorio Gilardo Gilardi y la directora de la Escuela de Danzas Tradicionales Rafael Hernández”. Parte de la estrategia es la visibilización y la interacción con otras instituciones educativas, como las elogiadas prácticas en el Hospital de Simulación de Medicina o con institutos de menores.

“Claramente el arte no le interesa a este gobierno. Y sé que esto es compartido por demás directores. Por eso nos estamos juntando con los directores de la zona”.

“El otro lugar de conflicto bueno es el replanteo de todo lo que tiene que ver con lo pedagógico. Hace poquitos días vine de la Feria de Artes y Ciencia (por primera vez participamos y llegamos a lo más alto, que es a nivel provincia). En el stand de nuestros estudiantes había tubos de ensayos. Y decía ‘Nuestro cuerpo es nuestro tubo de ensayo’. A partir de ahí definían su método de investigación. Nuestro lugar y nuestra herramienta somos nosotros mismos. Y hoy el cuerpo está cambiando. ¿Hay un cuerpo femenino y masculino? ¿Hay roles masculinos y femeninos? Lo mismo con el trabajo vocal y actoral. Tenemos nuevos paradigmas o el lenguaje inclusivo. ¿Cómo se habla en una obra? Cosas que son fantásticas para revisar”.

Desde su historia propia -y la que incluye a nombres como Orcar Mulet, Luis Longhi, Alberto Negrín, Daniel Dalmaroni, Juan Palomino, Quique Cáceres, Omar Sánchez, María Ibarlin o Alicia Durán-, la ETLP entiende el teatro como un acto político: “No se puede disociar. El arte es un accionar político. Nos quieren hacer creer que existe un arte apolítico y no. Lo que no quiere decir apartidario”. Y citando a Jorge Dubatti retoma la idea del cuerpo: “El cuerpo se define políticamente. Hoy hay un cuerpo que se está definiendo políticamente, legalmente. Hoy tu genitalidad no define tu género. Porque lo dice la ley. Ni lo quiero discutir contra los retrógrados. Esas son determinaciones políticas. Y nosotros trabajamos con el cuerpo, y el cuerpo, en tanto social, se convierte a través de una escena en un cuerpo poético, son construcciones políticas”.

Este lunes desde las 12 hasta las 22 hs se llevará a cabo un festival en las puestas de la institución, con la participación especial de Lxs Rusx Hijxs de Putx, una de las bandas más interesantes del under nacional. Y el resto de la semana, de 10 a 21 hs, habrá actividades, charlas y talleres para que toda la comunidad participe.