El próximo domingo 28 de octubre se realizará la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil. La votación se lleva a cabo en el marco de un gobierno de facto, producto de un golpe parlamentario contra Dilma Rousseff, con el candidato que contaba con el mayor apoyo popular, Luiz Inácio Lula da Silva, encarcelado arbitrariamente y proscripto ilegalmente y con toda la derecha encolumnada detrás de un líder fascista.

Las últimas encuestas indican que se habría reducido notablemente la diferencia entre el candidato de ultraderecha, Jair Bolsonaro, y el referente del Partido de los Trabajadores (PT), Fernando Haddad. Los movimientos populares apuestan a la posibilidad de que la tendencia se mantenga.

Paulo Pimenta, jefe del bloque de Diputados del PT, dialogó con Contexto sobre las expectativas, el rol que tuvieron en la campaña los medios hegemónicos de comunicación, las fake news, la injerencia del gobierno norteamericano y los modelos en disputa para el futuro del gigante suramericano.

¿Qué está en juego en este balotaje, además de la presidencia?
Están en disputa en Brasil dos proyectos políticos con objetivos y visiones de mundo completamente opuestos. En la dimensión socioeconómica, queremos promover derechos sociales y laborales por medio de una política económica que valorice el trabajo, mientras que nuestro adversario ya ha dicho con todas las letras que pretende seguir la política de Temer, basada en el ajuste neoliberal que derrotamos a finales de los años noventa y que ahora intenta regresar a un nuevo ciclo en América Latina. En una perspectiva más amplia, queremos integración con nuestros países vecinos y con los países en desarrollo. Queremos el fortalecimiento del comercio y del intercambio cultural y social con el mundo entero y no sólo con Estados Unidos, como defiende nuestro adversario. Pero, sobre todo, están en disputa dos proyectos que representan, como nunca antes, el choque entre la civilización y la barbarie que provoca el capitalismo salvaje.

“Lo que hubo en la primera vuelta fue un fraude. Decenas de millones de personas, ciertamente más de la mitad de los votantes de Bolsonaro, fueron a votar después de haber formado su opinión sobre la base de mentiras abyectas”

¿Por qué Bolsonaro se niega a debatir con Haddad?
Porque no tiene propuestas, ni ideas, ni proyectos. La única idea que tiene, como Haddad siempre resalta, es armar a la población para que las personas se maten entre sí. Brasil no merece un presidente como ese. Bolsonaro no consigue articular dos frases seguidas con alguna lógica y contenido que se pueda aprovechar. Él es un idiota rabioso en estado bruto, una persona completamente tomada por el odio y el prejuicio.

“están en disputa dos proyectos que representan, como nunca antes, el choque entre la civilización y la barbarie que provoca el capitalismo salvaje”

¿Qué rol han tenido las noticias falsas difundidas por el sector de Bolsonaro?
Lo que hubo en la primera vuelta fue un fraude. Decenas de millones de personas, ciertamente más de la mitad de los votantes de Bolsonaro, fueron a votar después de haber formado su opinión sobre la base de mentiras abyectas. Si más de cien millones reciben directamente en su móvil diariamente a lo largo de más de dos meses cuarenta, cincuenta, cien mentiras sobre un candidato, en algún momento muchas de esas personas van a creer que esas “noticias” son verdaderas, no sólo van dejar de votar por ese candidato, sino que también van a hacer campaña contra él y, así, aumentar el alcance de esa máquina de mentiras a favor de Bolsonaro. Sin duda alguna, la libertad de elección del elector fue violada por ese esquema criminal que ya se utilizó en otros países, incluso en Argentina en 2015. Sabemos que la victoria de Macri se basó también en las mentiras creadas por las agencias de comunicación.

La derecha dio un golpe contra la presidenta Dilma Rousseff, encarceló sin pruebas y le impidió ilegalmente ser candidato al presidente Lula, realizó una campaña sucia llena de fake news contra Haddad. Frente a todo esto ¿cómo se puede defender el movimiento popular?
La derecha puede engañar a mucha gente por mucho tiempo, pero no puede engañar a todo un pueblo todo el tiempo. En este momento las personas ya se dieron cuenta de que el alejamiento de la presidenta Dilma, además de haber sido fruto de un golpe, hizo caer en un abismo nuestra economía y nuestros indicadores sociales, como empleo y producción industrial. Muchos sectores que habían dado la espalda al PT en las elecciones de 2016 volvieron a estar con nosotros ahora, y eso va a fortalecer la movilización social para los próximos años.

“Sin duda alguna, la libertad de elección del elector fue violada por ese esquema criminal que ya se utilizó en otros países, incluso en Argentina en 2015. Sabemos que la victoria de Macri se basó también en las mentiras creadas por las agencias de comunicación”

¿Cuál ha sido el rol de los medios, específicamente de la Rede Globo, y cuál ha sido el rol injerencista de Estados Unidos para que Brasil llegue a la situación actual: un gobierno de facto, un líder fascista que llega primero a un balotaje, un líder popular y principal candidato de la gente (Lula) preso injustamente?
La Rede Globo se convirtió en el gran partido político de la derecha brasileña. Son los dueños y los ejecutivos de los medios hegemónicos de comunicación que orientan y definen qué tipo de ataque debe ser hecho por los políticos y demás agentes públicos –jueces, fiscales, policías– contra el PT y la izquierda en general en Brasil. Esto ocurrió en Venezuela y sé que ocurre también en buena medida en Argentina. Y, obviamente, las directrices que ese bloque político adopta son sumisas a la política definida por el gobierno de Estados Unidos. Lo importante es que llegamos a pocos días de la elección en condiciones de vencer esa disputa, a pesar de todos los ataques sucios que hicieron contra el PT, contra Lula y contra todos aquellos que no aceptan la imposición del proyecto neoliberal y rentista en nuestro país.