Por Ramiro García Morete

Estaban al borde de no seguir. El bajista se había ido y nuevamente Caio Cataniense y Mario Nazar estaban en la disyuntiva. Como cuando un par de años atrás se disolvieron los Tarantinos liderados por Fede Kempff y decidieron armar una banda por el sencillo hecho de tocar. ¿Por qué otra razón, acaso? Dos meses después del primer ensayo en la parte trasera de Casa Álvarez a puro Ratones y Charly, estarían registrando su primer disco (Después decime, 2016). Rock clásico, entre el riff y la canción. Pero el rock siempre está en el borde. Y dentro del rock también hay bordes. “A una camisa o una palabra de estar afuera o adentro”, dirá Mario con humor. El humor que le quitaron aquella vez que le robaron su Strato coreana volviendo de Capital, cuando aún tocaba con The Falcons.

Pero el pibe que por el 96 rockeaba en Barrio Hipódromo con Piedras Sucias con una Faim conectada al ampli de marca irreproducible regalado por su abuela iba a seguir. Como lo hizo en Villa Elvira con Tintos y Blancos, o más tarde, a mediados de los 2000, arrancando Hojas Secas, o no hace tanto, con Casino Ilegal. Junto al baterista habrán pensado si aún quedan ganas de tocar cuando los pibes de veinte llenan lugares y tus amigos faltan a los conciertos porque están dando la mamadera a sus hijos. O si tiene sentido tocar a todo volumen o cargar equipos casi tan pesados como los años. Pero cuando apareció Facundo Rubio en las cuatro cuerdas y el trío recuperó su equilibrio, las canciones sonaron en la sala. Mejor dicho, en el living de Mario. Las propias y otra vez Charly. Sin overdubs mentales ni artificios alrededor del simple hecho de tocar con tus amigos. Casi como el Fútbol 5 semanal. Pero con mucho más en juego. “Es sólo rock & roll, pero ya es mucho para vos”, escribió García. Por eso, aquella noche en Estudio Del Solar, tras una mañana muy triste para uno de ellos, tampoco dudaron en seguir el plan de grabar y Vuelo (2018) fue el resultado. Al borde de muchas cosas pero en el centro de su mundo, con un EP reciente y plan de nuevo material, Los Borders siguen.

“Entenderse con los músicos a veces es una mirada y saber para dónde va todo”, introduce Nazar sobre el último material de la banda. “Laburamos más como trío. En el primer material yo grabé más acostumbrado a dos guitarras. Aquí fue a una guitarra que completa todo el tema. Esa fue la premisa y lo grabamos los tres al mismo tiempo en dos tomas”.

El proceso previo incluyó ensayar en el living. “Las urgencias cambiaron. Hay otra tranquilidad. Eso nos empezó a abrir la cabeza en cuanto a los matices. Así se fue laburando. Trabajando más a conciencias las voces, conociendo las limitaciones. Pero no es algo planeado, sino más bien un proceso natural”. Y completa: “Estamos cómodos con nosotros como compañeros de banda, comprometidos”.

Un factor importante, destaca, tiene que ver con el tiempo y la actitud respecto a la banda. “También hay un poco de caer en la idea de que estamos tocando porque nos gusta –define el guitarrista y traza un paralelo–. Es nuestro partido de Fútbol 5 semanal. Ensayar… ¡y tocar sería como jugar por los puntos! Como que ya no estamos yendo más allá de eso”.

“Todo esto nace por el sencillo hecho de tocar”. Los Borders siguen.

“Todo esto nace por el sencillo hecho de tocar. Pero, al haber temas, medio que te embalás y empezás a tener pequeñas y sanas ambiciones de que la cosa empiece a funcionar y otra vez estés en el ruedo como antes”.

Entonces apunta al factor generacional. “Es muy importante. Vas a una fecha a Pura Vida y en las bandas de entre veinte y veintisiete años está lleno. Y cuando vos tocás tus amigos están y la otra mitad está dándole la mema al nene”. Mario no suena resignado, sino más bien sensato y convencido de sus prioridades: “Siempre estás a una palabra, a una camisa o a algo de estar afuera o adentro del rock actual… Tratamos de no pensar en eso. Si estamos, bien. Si no, no importa. Focalizamos en lo musical y en generar cosas”.

“Siempre estas a una palabra, a una camisa o a algo de estar afuera o adentro del rock actual… Tratamos de no pensar en eso. Si estamos, bien. Si no, no importa”

Entre esas cosas está la fecha que se viene junto a nada menos que Palo Pandolfo y La Ira del Manso, el 3 de noviembre a las 21 hs en el emblemático Raíces (2 y 169, Berisso). Y luego, si todo sale bien, Los Borders planean grabar de manera analógica. “Eso te exige laburar el ensayo de otra manera. Es una experiencia. Vamos por eso. Estamos buscando la experiencia. A esta altura ¿qué? Si sale un viaje, joya”.

Los Borders tocan junto Palo Pandolfo y La Ira del Manso el 3 de noviembre a las 21 hs en el emblemático Raíces (2 y 169), de Berisso.