Tras más de diecisiete horas de debate, la Cámara de Diputados de la Nación le dio media sanción a la ley de Presupuesto para el ejercicio 2019, caracterizado por un fuerte ajuste del gasto público con el que el gobierno intenta alcanzar en el año próximo el déficit fiscal primario cero, exigencia fundamental del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. 

La larga jornada parlamentaria estuvo signada, como en diciembre del año pasado durante la discusión de la Reforma Previsional, por la violencia, que esta vez se trasladó de las calles al recinto. Decenas de detenidos y heridos fueron el resultado de un megaoperativo de seguridad que blindó las inmediaciones del Congreso por primera vez durante la discusión de un presupuesto.

La sesión se extendió hasta la madrugada, cuando en las pantallas se reflejó el triunfo del oficialismo con 138 votos a favor, 103 en contra y 8 abstenciones.

La sesión comenzó cerca de las 11 hs del miércoles y se extendió hasta pasadas las 4 de la madrugada del jueves, cuando en las pantallas se reflejó el triunfo del oficialismo con 138 votos a favor, 103 en contra y 8 abstenciones.

La denominada ley de leyes se empezó a debatir cerca de las 14 hs, después de varios homenajes que se realizaron, entre otros, al exgobernador de Córdoba fallecido hace pocos días en un trágico accidente, José Manuel de la Sota.

El miembro informante del oficialismo, Luciano Laspina, fue el primero de los tres oradores que alcanzaron a hacer uso de la palabra antes de que comience el escándalo, ya que, mientras el formoseño Luis Pastori (Cambiemos) defendía el proyecto, fue interrumpido por legisladores de la oposición que habían sido reprimidos fuera del recinto y pedían que la sesión ingrese en un cuarto intermedio “hasta que dejen de reprimir”.

Andrés Larroque (FpV) debió ser trasladado a la enfermería del Congreso luego de haber sido atacado con gas pimienta. La sesión estuvo interrumpida desde las 15 hs, aproximadamente, hasta pasadas las 17, cuando se retomó el debate.

“En las últimas décadas las crisis han tomado distintos ropajes, pero siempre han tenido una raíz principal: el desequilibrio de las cuentas públicas”, comenzó Laspina, que celebró el ajuste. “Es hora de que haya austeridad en el Estado”, expresó.

“El fracaso del gradualismo es, por qué no decirlo, el fracaso de un país con una larguísima historia de incumplimientos: somos un país que ya cayó muchas veces en la tentación del populismo, somos un alcohólico que intentaba recuperarse y el mercado no nos creyó. Lo último que quedó fue la confianza que creó este gobierno con los mercados para poder financiarse”, analizó el diputado oficialista. Y agregó: “Nos propusimos ahora, reconociendo que la estrategia gradualista llegó a un punto final que tuvo que ver con los cambios en el escenario internacional, mirar a la sociedad a los ojos, mirar a los sectores que golpean las puertas de nuestros despachos, y les dijimos que para esto alcanza la plata de los contribuyentes y para esto no”.

“El presupuesto del último año de gobierno de Mauricio Macri es una vergüenza”, manifestó luego Axel Kicillof (FpV). “Es un presupuesto que no defiende absolutamente nadie: ni el oficialismo, ni los que lo van a votar que no son oficialistas”, añadió. El exministro de Economía hizo un repaso por los principales recortes que se aplicarán en distintas áreas del gobierno, como educación y cultura con un -23% y salud con -8% en términos reales. “El ajuste es de 487.000 millones de pesos y los gastos en deuda serán de 596.000 millones. Cada peso que no hay en salud, en educación, se va a la canaleta de la deuda, de la fuga, de la timba”, cuestionó.

“El ajuste es de 487.000 millones de pesos y los gastos en deuda serán de 596.000 millones. Cada peso que no hay en salud, en educación, se va a la canaleta de la deuda”.

“El dictamen que tendríamos que estar discutiendo acá lo conocimos a las 22:43 del día de ayer. No ha sido un trámite exprés, ha sido un trámite inexistente, porque quieren llevarle este presupuesto al Fondo Monetario Internacional como ofrenda”, afirmó Kicillof. Y sostuvo que “firmaron otro acuerdo que hace absolutamente abstracto y ridículo lo que estamos discutiendo acá; la papa, la posta, está en el acuerdo del Fondo”.

El diputado señaló que “en campaña hicieron promesas y cambiaron todas las promesas por una parva de excusas: al principio era la pesada herencia, después los últimos setenta años, y ahora que los problemas vienen desde el Virreinato. Lo que andaba mal lo empeoraron y lo que andaba bien lo rompieron; basta de excusas”. E indicó que con el nuevo presupuesto el balance de la gestión de Cambiemos es “más devaluación, más inflación y qué decir del crecimiento de la economía. Dice el presupuesto que en cuatro años de gobierno la economía va a estar seis puntos abajo de 2015. Dejen de hablar de nosotros”.

“No es el presupuesto más virtuoso que podríamos haber votado, pero tampoco es el demonio, como acabamos de escuchar”, le contestó Luis Pastori, quien destacó que la ley “se trata de una segunda transición desde la recuperación de la democracia, que consiste en pasar de una democracia populista a otra totalmente republicana”. Llamativamente, también destacó las cifras del comercio exterior correspondientes a septiembre, donde Argentina tuvo por primera vez en veintiún meses superávit, aunque lo hizo a fuerza de la brutal devaluación que hizo descender el ritmo de las importaciones.

A su turno, Máximo Kirchner recordó que “este Congreso le votó todo al gobierno, cada ley que pidió la tuvo; con diferentes artes y diferentes maneras construyó los consensos para que esas leyes salieran: Reparación histórica, blanqueo, Reforma Previsional, fondos buitre como la madre del borrego de los problemas que tenemos hoy”.

En ese sentido, analizó que eso “demuestra un fracaso, y no un fracaso de un gobierno, sino el fracaso de un método de poder y de hacer las cosas en Argentina, el fin del sentido común berreta, el fin de la comunicación y de la entronización de la comunicación como un todo: que todo tiene que ser un spot, o de los matones de las redes, los twitteros feroces y los trolls, porque finalmente llegan las consecuencias reales”.

“Cuando uno se refiere al sentido común berreta, quiere decir eso: cuando decían ‘se va el Fútbol Para Todos y vienen los jardines’. No vinieron los jardines”, completó.

“Se fue cerrando cada vez más el gobierno dejando afuera a todos, hasta el punto en que a sus propios diputados les hace votar un presupuesto del que no conocen las condiciones que el Fondo Monetario Internacional les está imponiendo”, cuestionó.

“Lo que sí tenemos en claro es que el problema no es que la gente creyó que podía vivir por encima de sus expectativas. El problema es que el presidente, lamentablemente, no estuvo a la altura de las promesas que hizo el 22 de noviembre de 2015”, dijo el referente de La Cámpora.

“el problema no es que la gente creyó que podía vivir por encima de sus expectativas. el problema es que el presidente no estuvo a la altura de las promesas que hizo el 22 de noviembre de 2015”

Felipe Solá, del interbloque Red por Argentina, que ya había manifestado su voto negativo, expresó: “Hay una relación directa entre lo que está pasando en la calle y lo que dice este presupuesto”. “Hay un relato en este presupuesto que es el escenario idílico de las proyecciones”, y agregó que “para que se cumpla la caída del 0,5% de la economía que espera el gobierno, el presupuesto sólo contempla más crédito y un vuelo mágico de las exportaciones. ¡Ah!, y tiene que llover también”. “¿Qué sacrificio es virtuoso o tiene sentido si cae el empleo, la inversión y sube la pobreza?”, concluyó.

Martín Lousteau, del interbloque Evolución Radical, definió la norma como “un presupuesto grotesco”, aunque reconoció: “Lo vamos a acompañar igual”.