La oposición local del partido de Quilmes presentó una denuncia por un hecho que identificaron como “persecución y espionaje político”, tras una asamblea entre referentes políticos y organizaciones sociales donde encontraron a tres presuntos policías, infiltrados de civil, sacando fotos entre los presentes. La denuncia llegó de la mano de la concejal del FpV-PJ Eva Stoltzing, quien señaló que “resulta sospechosa su presencia en la Municipalidad” y hace responsable al intendente macrista Martiano Molina.

“Hace unos quince días estábamos realizando una actividad por los despidos del Municipio de Quilmes, que fueron quinientos, entre los cuales despidieron a delegados de ATE. Lo que hizo el gremio fue, además de reclamar por los despidos, reclamar por los delegados que están cubiertos por la Ley de Asociaciones Sindicales”, había explicado Stoltzing en Mañana Sylvestre, en Radio 10.

En diálogo con Contexto, la edil expresó que durante la reunión había un grupo de tres personas que comenzaron a sacar fotos, en una actitud sospechosa. Tanto la funcionaria como delegados presentes reconocieron a los tres civiles como efectivos policiales de la Bonaerense, por haberlos visto en diferentes manifestaciones.

“Todo esto sucedió adentro del edificio municipal. Estas tres personas que nos sacaban fotos. Lo que queremos hacer es presentar una causa judicial por persecución política, si eran efectivos de la Policía de la Provincia de Buenos Aires y bajo orden de quién estaban ahí sacando fotos a un gremio y a tres representantes de la oposición”, manifestó Stoltzing.

Junto a la concejal del FpV-PJ se encontraba la edil Gabiela Fernández, del GEN, y David Gutiérrez, del Polo Social, quienes acompañaban la reunión en la Comuna con un conjunto de veinte delegados gremiales de ATE y de organizaciones sociales. En base a una resolución judicial efectivizada la última semana, los delegados y delegadas deben ser reincorporados a sus puestos por considerarse ilegítimos sus despidos.

La legisladora local expresó: “Hay un hostigamiento a aquello que resulte sospechoso, que se presente como crítico u opositor. Ya en la propia Municipalidad se ha comenzado a desplegar personal policial para revisar carteras y bolsos de quienes ingresan. Los días que hay protestas afuera cierran el edificio y no se puede entrar. Hay persecución a dirigentes sociales”.

Stoltzing además agregó que existen personas con “restricción para ingresar a la Municipalidad o a Desarrollo Social” y que “les iniciaron causas para que no se puedan acercar”.

Según destacaron desde la oposición, la gestión de Molina se ha dedicado a priorizar las zonas céntricas de Quilmes y Bernal, mientras que la conflictividad social se agudiza hacia el oeste del distrito, en zonas como Solano o Bernal Oeste: “Gobiernan para unos pocos. Las unidades sanitarias están abandonadas, también en cuestión de obras públicas”.

En tanto, el diálogo con Molina es definido como “casi nulo”. Dentro del HCD las comisiones que se arman para que Cambiemos hable con la oposición “suelen no funcionar”.