Por Ramiro García Morete

Cuando Grandes éxitos en español de Cypress Hill se editó, no esperó más. Igual que con el skate, no le bastó con ser admirador: quería subirse. Y no dejar de andar y girar. Como giraron una y mil veces las bobinas de aquel casete de versiones punk de la banda mestiza y californiana. Por entonces era un preadolescente que frecuentaba la escena hardcore siguiendo a bandas como Eterna Inocencia, pero ya había presenciado con asombro la presentación en el desaparecido Tower Records de Nación Hip Hop. Aquel compilado representaba una movida incipiente y, a excepción de los Illya Kuriaki, algunos todavía asociaban el género al artificioso Jazzy Mel. Casi con la edad que hoy tiene su hijo, el cual potencia su distancia con la exaltación de drogas que probó pero no defiende, vio que podía rapear en español. Y desde entonces, a puros simples y rimas crudas, el hombre que tiene un millón de suscriptores en YouTube pero trabaja durante el día de operario en una central eléctrica no se detuvo. De Zona Sur a todo el país y también a lugares como México, mantuvo su camino más allá de modas y cambios generacionales. Tanto, que semanas atrás los mismísimos Cypress Hill lo eligieron para abrir su show en Museum Live, como side show del Personal Fest.

Sobreviviente de la vieja escuela, pero vigente y activo, llega a la ciudad XXL Irione. Este sábado a las 19 hs en Lucamba (117 y 67) repasará su repertorio y adelantará temas nuevos.

“Mantiene la línea de la letra cargada pero con nuevos sonidos -introduce Irione-. No te digo que es trap al cien, pero está en el medio”. Con absoluta convicción, define su vigencia en el género: “Se entiende que hay grupos dentro de cualquier género que han trascendido la moda. Bandas que después de treinta años han seguido tocando. Y a mí me pasa lo mismo. Me está pasando que algunas de mis canciones se están volviendo clásicas. Que las toco y que las conoce todo el mundo. Por haber estado en otra época. Por ahí no tienen 250 millones de views… pero tienen diez millones. Lo nuevo que estoy haciendo siempre lo adapto, pero sin dejar la línea que manejé toda la vida.”

El MC se distingue: “Lo mío es más argentino. No bajo la línea Cancerbero cinco años atrás o la que bajaron los traperos de Atlanta de Estado Unidos. Yo me críe escuchando los Redondos o Ratones Paranoicos. Manejo los códigos quizá más argentinos con la música de la nueva generación”.

Irione expone su mirada sobre la expansión del género que milita desde hace veinte años. “Soy de otra generación, pero luché por está masividad. Soy partícipe. No es que soy un old school olvidado. Yo sigo vigente, estoy tocando en todos lados. Tengo un público que me respeta. Muchos chicos que buscan un referente que no haya salido el año pasado de una plaza sino que tenga una historia. Conmigo la encuentra.”

Más que con los nuevos raperos (de hecho, cuenta que Duki le envió una foto a su hijo y que se llevan bien), su “beef” parece ser contra la opinión pública: “Argentina es ingrata con los músicos. Ponen de referente a un pibe que hace un año tiraba freestyle en la plaza y dos hace que estaba pensando en el viaje de egresados. Alguien que hace dos años hace trap no es un referente de nada, y menos con una cultura con treinta o cuarenta años como el hip hop”.

Según cifras, sus videos suman más de 130 millones de reproducciones en YouTube. Pero Irione mira con cierto cuidado las redes. “Tengo bocha de views. Pero hay gente que a los recitales van diez personas. Hice muchas giras nacionales y nadie giró tanto como yo en el país. Yo no le doy mucha bola. Tupac no tiene ni 200 k de seguidores en YouTube y es Tupac. Creo que está todo dicho.”

Irione mira con indignación algunos gestos del rap y trap actual: “Fui el primero en usar la palabra guacho en un tema. Cuando yo lo usaba era grasa, de barrio. Ahora lo hacen los traperos de Palermo y es cool. Hablaban del gueto siendo de un departamento. Yo les hablaba del gueto siendo de gueto. Kidd Keo es re de barrio… sí, vive en el mejor barrio de España. No se entiende”.

“no me cabe. Yo hablo de adentro. Con amigos internados por droga. Mi mejor amigo que cantaba conmigo se suicidó por pasta base. Así que ¿qué me van a hablar estos muchachitos?”

También se opone a la misoginia del estilo y el trato sobre las drogas: “Estoy totalmente en contra. Yo me drogué toda la vida, aunque hace tiempo que no consumo. Pero nunca lo mostré en un video. Y ahora hacen propaganda. Cada uno puede hacer de su vida lo que quiera, pero de ahí a hacer una apología como si te pagara el Cartel de Sinaloa, no me cabe. Yo hablo de adentro. Con amigos internados por droga. Mi mejor amigo que cantaba conmigo se suicidó por pasta base. Así que ¿qué me van a hablar estos muchachitos?”.

Dice que su trabajo extramusical le pone los pies en al tierra: “Que no soy el centro de mundo. Y que la vida no es la del trapperstar. ¿Por qué? Si hay horizontes en la vida más que fisurarse y arruinarse y nada más”.

Irione cuenta que volvió de lleno a escuchar el sonido californiano del G-Funk y al genial Dr. Dre: “Aprendiendo de jefes como Dre, un verdadero gangsta que salió para adelante y hoy es mi empresario. Esos son mis referentes. Nosotros antes luchábamos para salir del gueto, luchabas para salir. En el gueto pasa esto, aquello, pero el lema era: somos negros, queremos salir del gueto. Ahora los chicos te empujan al gueto con las canciones. No tiene sentido… o aprendieron mal, o les enseñamos mal o no entendieron nada. Pero evidentemente mucha gente se identifica con eso. Que está bien y que quiere estar mal, parece”.

Y se despide con una de sus barras favoritas:

Gueto no rima con cheto,
gueto rima con respeto.