Por Javier Biasotti

Si un Presupuesto refleja las prioridades que un gobierno define para desarrollar sus objetivos, está claro que para la alianza Cambiemos la salud no es primordial ni relevante. Programas territoriales que reducen a casi cero su asignación presupuestaria; notable disminución de recursos para la detección de enfermedades de transmisión sexual y de enfermedades endémicas; achicamiento de fondos para la provisión de medicamentos y de preservativos; desfinanciamiento de institutos emblemáticos como ANLIS-Malbrán y de hospitales como el Posadas son parte constitutiva de un proyecto de Presupuesto que no hace más que consolidar el descenso institucional de Salud. Con el ministerio degradado, nada distinto podía esperarse de las partidas destinadas al sector.

La Fundación Soberanía Sanitaria difundió un detallado análisis técnico del proyecto de ley que impulsa el Gobierno nacional, trabajo en el que quedan de manifiesto una serie de recortes en la asignación de fondos y en las metas a cumplir en el sector salud para 2019, lo que redunda en ajustes para la mayoría de los programas del ex ministerio de Salud y una pérdida del rol de rectoría sanitaria que debería ejercer la Nación.

Nicolás Kreplak (exviceministro de Salud): “El ajuste en el área de maternidad e infancia es muy significativo, donde sabemos que estamos en presencia de casi 4 millones de personas con inseguridad alimentaria. Y en otros programas argentinos que son un emblema, como el de VIH, hay una disminución muy marcada”.

Estructurados en tres informes –de un total de cinco– titulados “Avance contra la salud pública”, “Un ajuste que debilita la atención primaria de la Salud” y ”Menor capacidad de respuesta ante enfermedades y epidemias”, los trabajos denuncian el abandono del Estado de sus misiones y competencias indelegables para garantizar la salud de la población.

“En 2018, el presupuesto para el Ministerio de Salud de la Nación representaba el 1,55%, mientras que en 2019, la ahora Secretaría de Gobierno en Salud se llevará el 1,38%. Esto quiere decir que disminuye en un 0,17%. Representa una diferencia de 10.900 millones”, asegura el informe.

“La reducción presupuestaria real en la mayoría de sus programas, así como la reducción significativa de las metas planteadas, refleja una retirada del Estado para descentralizar en las provincias la compra y distribución de insumos, sin el adecuado financiamiento”, sostiene la Fundación que preside Nicolás Kreplak, ex viceministro de Salud de la Nación durante el último año de gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.

“Es un presupuesto malo, producto de una política económica mala que lleva a un ajuste muy grande en el sector salud y que encima está mal ejecutado porque está selectivamente direccionado a las áreas de prevención y promoción de la salud”, critica el especialista.

El presupuesto asignado a la secretaría de Gobierno en Salud para 2019 es de 57.804 millones de pesos, mientras que en 2018 se había asignado al Ministerio de Salud de la Nación un presupuesto de 46.677 millones de pesos. Teniendo en cuenta la inflación proyectada, el presupuesto diseñado para 2019 presenta una reducción real del 8,1% entre ambos años.

“El proyecto propone un ajuste en áreas muy sensibles como son las políticas de protección de la niñez y en salud, siendo los intereses de la deuda el único gasto que aumentan por encima de la inflación promedio anual que proyectan para el próximo año”, reflexionó la diputada nacional por Unidad Ciudadana Fernanda Raverta, quien ya anticipó su voto negativo a la iniciativa.

“De cada 100 pesos, planea destinar 3,5 a Salud y casi 18 pesos al pago de intereses de la deuda. Cuando un gobierno proyecta un presupuesto a la medida de las corporaciones, la cara más cruel es la afectación de la vida de las y los niños de la Argentina y la salud de sus habitantes”, explicó la legisladora.

“Este Presupuesto muestra un claro desinterés por la prevención de enfermedades y la promoción de la salud, y pone en riesgo la provisión de recursos claves como medicamentos, reactivos diagnósticos, equipos de salud capacitados y servicios de calidad para la atención de la salud de sus ciudadanos”, añadió.

La reducción presupuestaria es mayor en algunas áreas claves para la salud de la población, como por ejemplo el programa de Atención de la Madre y el Niño, “en el que se observa una reducción global del 76,4% en términos reales si se tiene en cuenta la inflación promedio estimada para 2019”.

El área de Salud Integral en la Adolescencia, que forma a los equipos de salud locales y brinda asistencia técnica a las provincias, presenta una reducción real de 45,2%. Y el de Sanidad Escolar, que transfiere dinero a las jurisdicciones para que realicen controles de salud en las escuelas, presenta una reducción real de 97,6%. En tanto, el área de Detección Temprana y Atención de Enfermedades Poco Frecuentes y Anomalías Congénitas, que se ocupa de la formación de profesionales, de la asistencia técnica a las provincias y de la compra de hormona de crecimiento para niños, niñas y adolescentes de todo el país, presenta una reducción real de 41,1% en el presupuesto asignado.

Algunas de las áreas afectadas por el ajuste en el presupuesto 2019 son de vital importancia para dar respuesta a enfermedades epidemiológicamente significativas. Por ejemplo, se estipula una reducción real del 56,1% en el crédito asignado al programa de Prevención y Control de Enfermedades Endémicas –que es responsable de prevenir las enfermedades transmitidas por vectores como Chagas, dengue, paludismo y fiebre amarilla– y las zoonosis. Se trata de áreas que sufren un deterioro institucional desde 2016, en paralelo al aumento de los casos de enfermedades como dengue, zika y fiebre amarilla.

Para Sabrina Balaña, quien participó en la elaboración del informe, “el secretario de Gobierno en Salud (por Adolfo Rubinstein) habla todo el tiempo de combatir la fragmentación del sistema y su propuesta es desfinanciar al sistema público al reducir un 22% el presupuesto del hospital Posadas; a los hospitales SAMIC como el de El Calafate y el de Puerto Iguazú planean provincializarlos, lo que prácticamente implica su desaparición; a los institutos emblema como ANLIS-Malbrán que realizan detección de enfermedades endémicas y epidémicas de todo el país les reducen un 15% el presupuesto, y especialmente desarticulan todo lo que es la atención primaria de la salud, que es lo que al mercado no le interesa”.

La médica detalló que “al disminuir un 14% el presupuesto para salud sexual, otro 36% para lo que era el programa REMEDIAR –en el que planean entregar 32 millones de botiquines menos en 2019– y con la desaparición del programa de Médicos Comunitarios, desarticulan la atención primaria, lo que significa atacar al corazón del sistema de salud”.

Otra participante del estudio, Leticia Ceriani, destacó que “en el caso de las unidades móviles sanitarias con que ya cuenta la cartera sanitaria –se trata de camiones equipados como consultorios para brindar atención a poblaciones con dificultades para acceder a centros de salud–, se han reducido de tal forma las metas que en el caso de odontología en 2018 se propuso atender a 33 mil pacientes y para 2019 la meta es de 4900, con una reducción del 85%. En el caso de oftalmología, en 2018 se propuso atender a 133 mil pacientes y en 2019 se propone atender a 5700. Estas unidades tienen la capacidad instalada para producir y entregar anteojos en el momento a la persona que los necesite. En 2018 se propusieron entregar 149 mil pares de anteojos, y para 2019 la meta es cero”. 

Según Kreplak, el proyecto de Presupuesto “destruye toda posibilidad de APS en nuestro país, con todo lo relacionado a la prevención en franca retirada. El ajuste en el área de maternidad e infancia es muy significativo, donde sabemos que estamos en presencia de casi 4 millones de personas con inseguridad alimentaria. Y en otros programas argentinos que son un emblema, como el de VIH, hay una disminución muy marcada en la provisión de unos 20 millones de preservativos menos, pero además hay una disminución del 20% en la entrega de métodos diagnósticos para encontrar serologías de enfermedades virales, de VIH, de hepatitis C, de tratamientos para hepatitis C y tuberculosis. Realmente esto nos pone frente al peligro de que se descontrole la epidemia”.

Fernanda Raverta (diputada nacional FPV-PJ): el proyecto propone un ajuste en áreas muy sensibles como son las políticas de protección de la niñez y en salud, siendo los intereses de la deuda el único gasto que aumentan por encima de la inflación.

En lo discursivo, la gestión Rubinstein ha puesto el acento en el combate a las enfermedades no transmisibles como la obesidad, el sobrepeso y el tabaquismo. Sin embargo, el área específica sufrirá una reducción presupuestaria real del 34,27%.

“Resulta claro que el ajuste en las áreas de prevención y control epidemiológico, sumado a la significativa reducción de metas vinculadas a la formación de equipos de salud, al diagnóstico y al tratamiento de estas enfermedades, deja al ex ministerio de Salud de la Nación con menor capacidad de respuesta ante posibles epidemias, a las provincias más desamparadas y a la población, más vulnerable”, concluye el informe.