Los carros con sus caballos colmaron los alrededores de la Municipalidad de La Plata durante la mañana de ayer, cuando centenares de carreros y sus familias se convocaron para exigirle al intendente Julio Garro una instancia de diálogo para resolver los problemas que les impiden hacer su trabajo. Los trabajadores temen que los cruces con las autoridades recrudezcan con un posible nuevo Código de Convivencia. Exigen que se los contemple como trabajadores, ya que en los últimos dos años la recesión económica hizo que su presencia en la ciudad casi se duplique.

“Nuevamente la Municipalidad ha salido a perseguir al carrero de carro a caballo, y creemos que en estos momentos es algo muy injusto en cuanto a la situación que está viviendo el país. El carrero ha pasado de la pobreza a la indigencia, y de la indigencia a la indigencia extrema”, dijo a Contexto Víctor Carabajal, trabajador carrero y referente de la zona de Tolosa donde funciona el predio central de Los Carreros.

Como tantos, Víctor se encuentra nucleado en el Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE), el sector donde organiza la mano de obra más golpeada por el escenario actual, y que ha encontrado su respaldo en la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP).

Víctor carabajal (ctep): “El carrero ha pasado de la pobreza a la indigencia, y de la indigencia a la indigencia extrema”.

Carabajal expresó que desde 2015 hasta la fecha, los embates económicos modificaron de manera sustancial los criterios de trabajo en la comunidad de carreros, que años anteriores podía generar un ingreso suficiente para cubrir la canasta de comida. Y explicó que en la actualidad han vuelto a revolver en la basura para poder juntar comida, mientras que los controles municipales se preocupan más por la alimentación del caballo.

Asimismo, denuncian que el nuevo Código de Convivencia Urbana significaría ir un paso más allá para sacarlos de manera definitiva de las calles del centro platense. Esta semana, el anteproyecto fue discutido por las distintas fuerzas políticas locales y organismos de derechos humanos, que ven con preocupación los lineamientos que pueda adoptar el oficialismo para “ordenar” la ciudad.

“En esta ciudad somos nadie, tenemos que pelear para hacernos valer. Nos están quitando el derecho al trabajo. Nosotros como movimiento queremos proponer que cualquier Código de Convivencia sea inclusivo a nivel social. Hay que tener en cuenta que hasta hace dos o tres años se hablaba de que éramos unos 750 carreros en la ciudad. Ahora te aseguraría fácilmente 1.500. A la gente que estaba en el límite de un laburo normal la han echado y lo primero que hace es agarrar un carrito y salir a juntar”, expresó Carabajal.

Vidrio, cartón, papel de diario, papel blanco, plástico, son los materiales más comunes que el carrero recolecta para poder subsistir. A eso suma una tarjeta social otorgada por el Estado de 5.000 pesos mensuales. “Volvimos a convivir con los perros, revolviendo las bolsas negras de basura. Imaginate que el kilo de vidrio hoy está a 50 centavos ¿Cómo hacemos entonces para ganar algo con eso?”.

en la actualidad han vuelto a revolver en la basura para poder juntar comida, mientras que los controles municipales se preocupan más por la alimentación del caballo.

En el distrito de La Plata está vigente una ordenanza oficial que se inmiscuye en la tracción a sangre, y es el principal escudo que encuentran las autoridades locales para hostigar a los carreros. Entre otros puntos, los trabajadores demandaron que el Municipio otorgue más convenios para poder generar un trabajo de reciclaje integral que los contemple y les pueda brindar garantías e insumos para trabajar.