Por Pablo Pellegrino

En una negociación a contrarreloj fruto del repudio generalizado en todo el arco opositor y parte de los aliados al oficialismo, el secretario de Energía, Javier Iguacel, comunicó la decisión de dar marcha atrás con la compensación que debían pagar los usuarios del servicio de gas a las distribuidoras por el incremento de la deuda que ellas mantienen con las petroleras fruto de la depreciación del peso.

Según trascendió, a partir del año que viene las empresas petroleras absorberán una parte del costo y el Estado pagará en 30 cuotas hasta 2021 la otra parte.

Horas antes del anuncio que dejó sin efecto la resolución que Iguacel había firmado y se había publicado en el Boletín Oficial, el presidente Mauricio Macri había dicho: “Me duele en el alma cada aumento porque sé lo que les está costando llegar a fin de mes a los argentinos. Pero no les puedo mentir: no me eligieron para que les mienta, sino para que los guíe al futuro”.

En diálogo con una radio de la localidad bonaerense de Olavarría, Macri eligió nuevamente criticar el sistema de subsidios a los servicios públicos y consideró que “esa comodidad fue como una borrachera, que después cuando te despertás a la mañana te duele la cabeza”.

Como en otras ocasiones, el gobierno parece haber apostado al “si pasa, pasa” con el aumento extraordinario que había aprobado, y en medio del escándalo y la unidad opositora para dar de baja la medida en el Congreso, decidió dar marcha atrás.

La senadora nacional de Unidad Ciudadana, Cristina Fernández de Kirchner, que había presentado uno de los proyectos para derogar la resolución de Energía, cuestionó el anuncio bajo la consigna “de guatemala a guatepeor”.

“Ahora van a destinar recursos públicos, o sea impuestos que pagamos todos y todas, para que las millonarias cifras de ganancias en dólares que las empresas lograron por los tarifazos no disminuyan por la devaluación”, afirmó la expresidenta. Y agregó: “En criollo: al ciudadano o ciudadana común que sufrió el impacto de la devaluación en su salario, en el supermercado, en la prepaga, en el colegio de sus hijos, en el transporte, en los medicamentos… A esos nadie les cubre nada y les sigue aumentando todo”.

“No sólo a los ciudadanos y ciudadanas de a pie, también a las pymes e incluso a las grandes empresas que no tuvieron la ‘visión’ de ‘invertir’ en servicios públicos o en producción de petróleo y gas”, continuó. Y manifestó: “este ya ni siquiera es un gobierno de ricos para ricos, sino de algunos ricos para ellos mismos y para sus amigos”.

“Espero que lo publicado sólo sea un error de información y que las empresas productoras y distribuidoras de gas absorban la devaluación como lo ha hecho el resto de los argentinos y argentinas de a pie, los comerciantes y los empresarios”, concluyó Cristina.

“Resistimos juntos desde el Congreso y la calle y Macri reculó con las cuotas del gas. Lo que no cambia es su fin: favorecer a los grandes haciendo que el Estado les pague. Entonces, el tarifazo sigue y es a costa de nuestros bolsillos. Frenemos esto y el #PresupuestoDelAjuste”, manifestó, por su parte, el jefe de la bancada kirchnerista en Diputados, Agustín Rossi.