El Fondo Monetario Internacional publicó su informe sobre perspectivas económicas para el mundo en el que destaca para el caso de Argentina una recesión más profunda de la esperada por el gobierno tanto para este año como para el próximo, de 2,6 y 1,6 puntos respectivamente.

El gobierno de Mauricio Macri ya reconoció que la recesión llegará hasta 2019 y posiblemente se profundice en los próximos meses por el “plan Sandleris” de altísimas tasas de interés en las Leliq para vaciar de pesos al mercado y quitar presión sobre el dólar.

Para este año, según el proyecto de presupuesto que Nicolás Dujovne presentó en el Congreso, en una brevísima exposición de quince minutos, la contracción de la economía alcanzará el 2,4%, es decir, 0,2 puntos por debajo de lo pronosticado por el organismo que conduce Christine Lagarde. Pero la diferencia se amplía a 1,1% en la previsión para el año que viene: según el gobierno de Cambiemos, la recesión será del 0,5%, mientras que para el FMI será de 1,6%.

Un dato curioso es la explicación que el organismo de crédito le da a los números rojos de la economía argentina. Casi como una repetición del libreto del macrismo, el Fondo sostiene la teoría de los shocks o tormentas externas y los escándalos de corrupción internos. Pero agrega un motivo que no se había explicitado aún por parte de ninguno de los firmantes del acuerdo: “La persistente incertidumbre en torno al éxito del plan de estabilización en el que se basa el programa con el FMI”.

“Pese a un incremento de la tasa de política monetaria de corto plazo en 2.000 puntos porcentuales y a varios aumentos del encaje legal, el peso argentino se depreció más de 40% en términos efectivos reales entre febrero y mediados de septiembre, las cotizaciones de las acciones volvieron a caer y los diferenciales de los títulos soberanos aumentaron a más de 700 puntos básicos”, sostiene el documento difundido por el Fondo.

En el frente fiscal, como era esperable, el organismo advierte que son necesarios “ajustes fiscales significativos” en pos de “situar firmemente la deuda pública en una trayectoria descendente”.

“En Argentina, se prevé una contracción del crecimiento del 2,9% en 2017 al 2,6% en 2018, lo cual supone una importante revisión a la baja respecto al pronóstico del informe WEO de abril de 2018, debido a las recientes perturbaciones en el mercado financiero, las elevadas tasas de interés reales y el más rápido avance en la consolidación fiscal impuesta por el Acuerdo Stand-By de acceso excepcional aprobado en junio”.

De este párrafo se desprenden algunos datos interesantes: el primero es que la “revisión a la baja” se explica en parte por la “consolidación fiscal impuesta por el acuerdo”, y el segundo es la diferencia entre un informe WEO y el otro.

En abril la perspectiva del Fondo arrojaba para este año una inflación del 19,4% mientras el gobierno mantenía todavía la meta del 15%. Pero se transformó en 40,5% para el Fondo en el último informe y de 42% según los números que el gobierno difundió en el presupuesto para el año que viene.

El economista Mariano Kestelboim difundió en sus redes sociales un análisis sobre las perspectivas del Fondo que resumen el resultado de la gestión de Mauricio Macri desde 2015. En este sentido, señaló que “En base a las proyecciones del FMI para Argentina que acaban de salir, observar la contracción resultante de la economía es escalofriante”, y añadió: “El PBI per cápita, en dólares constantes, se contraería casi a la mitad en 2019 respecto a lo registrado en 2015 por el INDEC M”.

El análisis del economista es en base a un “escenario conservador” que contempla lo pronosticado por el organismo de crédito internacional en términos de crecimiento, el crecimiento poblacional que proyecta el INDEC, “que el dólar, en promedio, termine cotizando a $30,50 en 2018 y $46 en 2019”, y tomando en cuenta la inflación de Estados Unidos. Kestelboim concluyó que, de acuerdo con esos datos, el PBI per cápita pasaría de 14.894 a 7.643 dólares.