Por Agustina Tittarelli

Florencia Rosas tiene veintitrés años y un sueño: ser maestra jardinera. Por eso empezó este año el Profesorado en Nivel Inicial en el Instituto Canónigo Guido de Andreis, ubicado en 46 e/ 7 y 8. Para poder cursar a la noche y pagar el material de estudio (libros y fotocopias), el transporte y parte de la cuota, trabaja por la mañana, al igual que varias de sus compañeras. Además, recibe ayuda por parte de su familia para costear la mensualidad. El lunes 17 del mes pasado, antes de entrar al Instituto, se enteró de que es posible que lo cierren.

El Guido de Andreis es uno de los centros de formación docente públicos de gestión privada dependientes del Arzobispado. Funciona desde el año 1982 formando a docentes de nivel inicial, medio y secundario. Debido a una quita del subsidio que recibe del Estado bonaerense, desde el Arzobispado se dio a conocer una “propuesta”, que consiste en la unificación del Guido de Andreis con el Instituto Juan N. Terrero. El Guido cuenta con 408 estudiantes y constituye la fuente de trabajo de alrededor de setenta docentes.

En marzo de este año, por la misma razón –una quita del 50% del aporte estatal– cerró el centro de educación terciaria de Ringuelet La Anunciación, y el Guido de Andreis perdió dos carreras –el Profesorado en Psicología y en Educación Primaria–.

“Nos enteramos de todo el lunes 17. Se desarrollaron clases normales y hubo un acto por el día del profesor. Ahí la directora y la preceptora nos cuentan lo que estaba pasando y que la propuesta que les habían presentado a ellos era unificar el Guido de Andreis con el Terrero, que teníamos tiempo para presentar una contrapropuesta a la JUREC (Junta Regional de Educación Católica). Entre los profesores de otras carreras, otras profesoras de nivel inicial y las alumnas decidimos ir a la marcha que se hizo hasta el Arzobispado para reclamar contra el cierre”, cuenta Florencia.

El martes 18, docentes y alumnas se convocaron en el retiro espiritual San Ceferino, en 44 e/ 163 y 164, donde se encontraba monseñor Víctor Fernández. Llevaron pancartas y carteles con consignas como: “Vidal, Arzobispo: la educación no se vende”, “El Guido no se cierra”, “La educación no es un gasto”, entre otras. Estuvieron desde las seis de la tarde hasta aproximadamente las diez de la noche, sin embargo, no lograron más que dejarle un acta al arzobispo para que la lea.

“Del lado del Instituto vemos que los representantes legales no aparecen, no dan la cara. Quienes nos están acompañando a nosotras son los profesores”, cuenta Florencia.

Conforme a la Ley Provincial de Educación Nº 13.688 sancionada en 2007, el Estado tiene la obligación de “financiar y, a través de la Dirección General de Cultura y Educación, planificar, organizar y supervisar el Sistema Educativo, para así garantizar el acceso a la educación en todos sus Ámbitos, Niveles y Modalidades, mediante la creación, regulación, financiamiento y administración de los establecimientos educativos de gestión estatal, y la regulación, supervisión y contralor de los establecimientos educativos de gestión privada con o sin aporte estatal”. Así está estipulado en el artículo 17.

A nivel provincial, son varios los institutos que se encuentran en esta situación debido a la desfinanciación estatal. Por eso, la institución que preside monseñor Víctor Fernández pone bajo la lupa al Guido de Andreis, que si no recibe una respuesta favorable por parte de la gobernadora María Eugenia Vidal deberá cerrar sus puertas.

“Obviamente nosotros no queremos que se unifique con el Terrero, queremos seguir en el Guido, en nuestro edificio. No podemos asegurar nada, porque no podemos decir algo que no sabemos, lo del cierre es algo que no es 100% seguro. Lo que sí sabemos es que el arzobispo está manteniendo conversaciones con la gobernadora en busca de una solución”, expresó Patricia Suárez, directora del Guido de Andreis.

El panorama en lo que respecta a educación no es muy bueno: si se aprueba en el Congreso el proyecto de presupuesto enviado por el gobierno nacional, para 2019 la inversión en educación y cultura será del 1,25% del PBI, menos que durante los años de menemismo. Además, según los términos del acuerdo con el FMI, el ajuste que deberá cumplimentarse será de 300.000 millones de pesos para lograr el déficit cero.

La comunidad educativa cada tarde que se adentra en ese instituto de ventanas enrejadas y paredes color marrón piensa si esa no podrá ser su última tarde ahí. El temor los hermana a otros miles de jóvenes a lo largo y ancho del país, que van a cursar con miedo de lo que pueda pasar al día siguiente.