Con los profesionales de más de seiscientos hospitales encabezando el reclamo, miles de personas se movilizaron desde el ex Ministerio de Salud hasta Plaza de Mayo en defensa de la salud pública, tras la degradación de esta cartera a secretaría y conocerse el recorte presupuestario para el año próximo.

La “Marcha Federal en defensa de la salud pública” tuvo su epicentro en las calles porteñas, pero se replicó en todo el país y tuvo la participación de sindicatos médicos, así como de docentes, estatales, bancarios, organizaciones políticas, sociales y de derechos humanos que se sumaron a la lucha rechazando la eliminación del Ministerio de Salud.

Creado en 1949 bajo el gobierno de Juan Domingo Perón, teniendo como primer ministro de su historia a Ramón Carrillo, el Ministerio de Salud fue eliminado el 7 de septiembre por Mauricio Macri, copiando el ejemplo de dos gobiernos dictatoriales que también decidieron eliminarlo. En este caso, Salud pasó a ser parte del Ministerio de Desarrollo Social, conducido por Carolina Stanley, desjerarquizándolo aún más de lo que estaba.

Cabe destacar que desde que asumió Mauricio Macri la partida en Salud pasó de un 2,4 a un 1,94% del total de lo presupuestado, ampliándose esta brecha en áreas sensibles si se tiene en cuenta la baja presupuestaria en el plan de vacunas, en el Programa de VIH, en Médicos Comunitarios, en la entrega de medicamentos a través del Remediar, en Salud Sexual y Procreación Responsable, entre otros recortes.

En este marco, la eliminación del Ministerio con un presupuesto de ajuste que plantea un recorte del 74% nominal y del 91% en términos reales en el área generó un gran repudio que se vio reflejado ayer en la masiva movilización.

“Eliminar el Ministerio de Salud de la Nación sintetiza el abandono del rol del Estado en la garantía del derecho a la salud del pueblo”, dijeron las organizaciones convocantes en un documento consensuado que leyó Norita Cortiñas, Madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora.

“Desde que asumió Mauricio Macri venimos sufriendo el desmantelamiento de las políticas públicas en general y las del sector de la salud en particular”, agregaron, al tiempo que denunciaron la intención de implementar una Cobertura Universal de Salud (CUS) “garantizando sólo una canasta básica de servicios en forma gratuita, y la población deberá pagar por las prácticas sanitarias que queden por fuera de esta”.

“El gobierno redujo y subejecutó el presupuesto del área, vaciando y cerrando programas, trayendo aparejadas graves consecuencias a la población”, agregaron, y detallaron el faltante de medicamentos e insumos, así como la modificación del Plan Nacional de Vacunación.

Por otro parte, los profesionales de la salud destacaron los problemas de infraestructura, la precarización que atraviesan y los despidos en el sector, teniendo como caso emblemático al Hospital Posadas y el cierre de siete hospitales de alta complejidad, seis de ellos en la provincia de Buenos Aires. Estos vaciamiento provocan guardias cada vez más colapsadas, grandes dificultades para acceder a prácticas programadas, largas filas de madrugada y listas de meses de espera.

“Eliminar el Ministerio de Salud no es meramente un cambio de nombre y de organigrama, es un retroceso histórico que implica la pérdida del poder de rectoría y conducción estratégica de la política sanitaria nacional, permitiendo el avance incontrolado de las fuerzas del mercado y vulnerando no sólo los derechos de los ciudadanos y ciudadanas que acuden al sistema público de salud, sino que a su vez impacta negativamente en los millones de afiliados y afiliadas de la seguridad social”, expresaron. “Eliminar el Ministerio de Salud implica ni más ni menos que degradar la salud, constituyendo un atentado a nuestro sistema público”, concluyeron.