Por Ramiro García Morete

Tailandia. Cuando en 2014 perdió su trabajo de diseñador para una empresa, se separó de su pareja de ocho años y se desmembró Thes Siniestros (banda de la cual era baterista), Flavio Dettbarn se preguntó lo mismo que cualquiera: ¿Y ahora qué? La estabilidad laboral, emocional y los proyectos creativos que lo sujetaban a La Plata habían mutado en esa extraña libertad que confiere el desconcierto y una indemnización. Entonces, el sudeste asiático fue la respuesta. Con la mente cargada y la mochila liviana, el boleto de ida hizo honor a sí mismo. Cuatro meses después había recorrido seis países, conocido gente de todo tipo y nacionalidad y asimilado un verdadero estallido de colores e imágenes como para no volver del todo. La diferencia entre viajar y hacer turismo. Si bien tuvo un breve regreso a la música con Thes Siniestros, el trabajo freelance y el cambio de mentalidad decretaron el rumbo: el mundo sería su lugar y su casa, la mochila. Todos eso cambios y movimientos se plasmaron en coloridos y explosivos collages que combinan palmeras, piñas, basquetbolistas o caballos en un viaje psicodélico que cobró forma de exposición y tuvo su paso por La Plata y CABA. La serie, cuyo germen se reparte entre las gráficas del recordado festival Ciudad Alterna, los flyers de Peruano (banda que integró junto a Martín Remiro, ex Thes Siniestros) y un cuadro a pedido de su propia madre, se expondrá desde el 6 de octubre hasta el 4 de noviembre en Gallery UNO de Berlín.

La reconocida galería ha cobijado incontables nuevos talentos, especialmente de la escuela de arte de Chicago. Dedicado finalmente a trabajar en libertad y en base a su estilo, Flavio Dettbarn disfruta de su presente que, como cualquiera sabe, es la esencia de todo viaje. Casa Mochila fue pensada como una exhibición de imágenes coloridas y psicodélicas creadas con la técnica del collage digital. “La idea es conectar con el sentimiento de estar en medio de un viaje de mochila en diferentes partes del planeta. Cada cuadro es una experiencia, un viaje distinto”, explica el artista.

“Lo que me pasó viajando es que recibí muchos estímulos. Sobre todo viajando solo. Me abrí mucho al contacto social y conocer culturas y vidas de todo el mundo. El sudeste asiático es visualmente un flash y culturalmente una locura”.

Si bien ahora está ilustrando, Dettbarn explica las bondades del collage: “Me permite juntar cosas que con una ilustración se pueden, pero que físicamente son imposibles o absurdas. Algo psicodélico. Que el sol deje de ser un sol y sea una naranja. O que un presentador de teatro austríaco tenga cabeza de caballo (porque Viena está llena de caballos). Me permite llegar a representaciones que una foto no. Y tiene una versatilidad y un nivel de comunicación buenísimo. Deja que se abra le juego y que las interpretaciones puedan ir variando”.

Como una particularidad, la muestra va a contar con una experiencia de “realidad aumentada”, a cargo del artista multimedia Federico Torroba. “Es algo que surgió cuando hice la muestra en La Plata. Hablando con él surgió la posibilidad de que algunos de mis cuadros con una aplicación descargada tuvieran realidad aumentada. Vos ponés la aplicación, apuntás al cuadro y del cuadro salen elementos en 3D. El año pasado fue estático y este año con música y movimiento. Sumergirte dentro de la obra y desmembrarla. Es un flash. A lo psicodélico de mis cuadros le suma fondo”.

Dettbarn cuenta que “la música y haber estado cerca de Juan (Irio, excantante de Thes Siniestros y actual de El Estrellero) me abrió la cabeza a nivel visual. Juan es un muy buen artista visual. Cuando hice los flyers con Peruano me permitió demostrarme que podía hacer buenos laburos”. Sin embargo, aclara que “la música nunca dejó de ser un hobby. Y el diseño es mi vida laboral. Trabajarlo de freelance es algo que siempre anhelé. Tener mis tiempos, ser mi jefe, vivir con un sueldo relativamente bueno. Y que me estén llamando para hacer trabajos de mi estilo”.