A cuatro días de la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil, las encuestas indican que el candidato de ultraderecha Jair Bolsonaro encabeza la intención de voto y en segundo lugar, a muy pocos puntos de diferencia, estaría Fernando Haddad, el candidato de izquierda.

Haddad es el candidato elegido por el Partido de los Trabajadores (PT) para reemplazante de Lula da Silva (quien se encuentra arbitrariamente preso y proscrito), y en la fórmula presidencial está acompañado por la referente del Partido Comunista de Brasil (PCdoB), Manuela D’Avila.

El candidato del PT ha crecido exponencialmente en las encuestas y, según señalan varias consultoras, ya alcanzaría los 25 puntos, mientras que Bolsonaro seguiría primero con 28% de intención de voto.

Hasta ahora, los estudios indican que ninguno de los dos candidatos podría imponerse en la primera vuelta, el domingo 7 de octubre, y debería enfrentarse en un balotaje el 28 de este mismo mes.

En diálogo con Contexto, Jorge Kreyness, analista de política internacional, aseguró que “está consolidada la posibilidad de que Haddad entre en el balotaje. Lo que genera un nuevo panorama. La polarización que se ha producido es nueva para Brasil. El frente Brasil Feliz de Nuevo, compuesto por el PT y el PCdoB, tiene como contrincante a una derecha fascista, homofóbica, retrógrada y racista”.

“Han desaparecido de la escena política Geraldo Alckmin, Ciro Gómez y Marina Silva, que representan las propuestas de centro, y han quedado en disputa dos proyectos totalmente opuestos”, señaló.

Kreyness remarcó que “a pesar del golpe contra Dilma Rousseff y el encarcelamiento de Lula, el pueblo brasileño ha demostrado que tiene fuerzas para dar la pelea por la democracia”.

“Los mayores riesgos parecen estar en las tres semanas que separan la primera vuelta y la segunda. La derecha parece no tener límites y es posible esperar cualquier barbaridad de su parte. Hay varios analistas que sospechan que la derecha intente generar una situación de violencia en la frontera con Venezuela para cambiar el eje del debate”, explicó.

Por último, y en referencia a las masivas marchas de mujeres que, en repudio al discurso de Bolsonaro, se realizaron el pasado sábado, Kreyness afirmó que “los movimientos feministas van a jugar un rol fundamental en estas elecciones. Hoy el feminismo es decisivo en los procesos democratizadores y Brasil no será la excepción”.