Por Ramiro García Morete

“Hoy ensayamos”. “Hoy es el cumple de un amigo”.  Los chicos de San Pedro no sabían tocar, confiesan. Pero  dejaban amables avisos  a sus vecinos -más amables aún- del edificio de Montserrat. El barrio daría nombre al primer e inesperado disco de estos muchachos que llegaron a la Capital, a principios de esta década,  para estudiar o intentarlo. Si inclusive una semana antes de mudarse, David había conocido a Facundo en su pueblo y por chat le contó sobre ese piso que un conocido les alquilaría a precio accesible.

Entre “la vagancia, la fiesta y la adolescencia que no se quiere perder”, dirá David con esas mismas palabras, “la música fue el fruto y la salida para hacer algo”. El hábito del ensayo se impuso ante cualquier otro hábito. La música fue lo que los unió y los hizo amigos. Por eso ese disco solo fue inesperado para el resto: desde el principio estuvieron decididos. Con un promedio de 25 años de edad (cuando generalmente todos comienzan en la verdadera adolescencia) no había tiempo que perder.

“Nuestra postura es muy clara. No vamos a andar como el loco de la Beriso hablando bien del macrismo. Pero  cada persona puede pensar y hacer lo que quiere”

“El hombre y la montaña… puede que llegue o puede que no… pero al abismo él se va  enfrentar”, comienza su primer trabajo. Y desde entonces no dejaron de enfrentar el abismo. Con un rock arrogante y filoso, fueron puliendo el sonido y una estética potente. Sin dejar de ser ellos mismos, Emilio Trotta (voz y guitarra), Facundo Gutiérrez (batería), Juan Scorcelli (bajo) y  David Diez(teclados y guitarras)  pasaron a ser uno solo: Tick Toper. La identidad ideal para convertirse constantemente en “Seres nuevos”.

“Soy de un palo y no es por moda/ Siempre supe lo que nunca iba a hacer”. David Diez no da lugar a dudas: “Siempre la flashamos. En poco tiempo se dio que pudimos llevar adelante la idea. Nos abrieron muchas puertas, gente como  Compañero Asma o  Maxi Martina. Y desde ahí no frenamos. Hay algo que nosotros sabemos. Yo para lo único que sirvo es para esto, es lo que más me gusta y lo que me hace sentir yo.  Ese crecimiento se plasma a nivel grupal.  Aprendés a tocar, a comunicarte con personas, a llevar un proyecto adelante e invertir sin esperar el rédito. Así conocimos la música y así la desarrollamos”.

En “Seres nuevos” se advierte un cambio en calidad y producción (a cargo de Werner Schenider, de La Patrulla Espacial), pero más amplio mirando hacia el futuro: “Este disco nos dejo ciertas pautas o métodos. Antes no los implementábamos. La composición era más inconsciente. Ahora aparecen motivos. En cierta forma -entre que redondeamos- se hace más lento y más difícil. Pero a la vez un nuevo camino: nuevos ritmos, nuevas melodías, una apertura musical. Obvio que tiene su línea, se nota… Sin dejar de ser lo que somos, aparecen nuevas cosas buenísimas”.

Las canciones traducen el tono colectivo y esa actitud de estar siempre enfrentándose o desafiando algo: “Totalmente.  Una vez alguien dijo que las letras eran adolescentes o punk. Surgen de la urgencia y  necesidad de expresar algo.  No tenemos canciones de amor en general”. Desde la mirada cínica de “Falsa fiesta” al circuito de festivales y productores, la crítica social en “Pueblo de nadie” o la reivindicación de la rebeldía creativa  de “El artista”, la banda construye a su modo un discurso político o al menos, ideológico. “Nuestra postura es muy clara. No vamos a andar como el loco de la Beriso hablando bien del macrismo. Pero  cada persona puede pensar y hacer lo que quiere. Por eso no caemos en una generalidad. En letras como ‘Ciudad de Nadie’,  nos incluimos. Como que somos parte.”

Mañana es mejor

“El artista de nuestro pueblo ha empeñado su alma a un sueño.” Con trajes llamativos y frescura, la puesta en escena se condice con la propuesta musical: “Nos permite jugar con nosotros mismos. Es como una obra de teatro. Salís disfrazados y estás jugado. Pero nos paramos y somos una foto. No es que buscamos gustarles a todos con sus trajes, sino salir un poco de contexto a nivel personal y visual. Yo ya no ser David sino Tick Toper. Lo bueno es que generamos TickToper y eso  libera las individuales, además de divertimos más. Todo somos uno”.

“Toda esta crisis social genera un  momento re oportuno para quien quiere decir algo. La juventud está logrando cosas impresionantes”

“Algo anda mal pero va a cambiar/ No hay nada que la luz no pueda tocar/ Seres nuevos el mundo del mañana no va estar tan mal” . El tecladista y la banda son muy críticos con la coyuntura, pero a la vez toman la adversidad con entusiasmo: “Toda esta crisis social genera un  momento re oportuno para quien quiere decir algo. La juventud está logrando cosas impresionantes. Es una lucha generacional y está buenísimo luchar y formar pare. Tener la convicción de que el futuro tiene que ser de una manera. La lucha feminista nos hace dar cuenta de muchas cosas. Ese aprendizaje que antes no teníamos nos nutre y nos da una visión. A nivel compositivo, es una bomba para poder escribir una canción hoy en día. Me motiva muchísimo. Esta bueno poder unir todo lo que está pasando con lo que hacemos musicalmente.”

Con un videoclip recién publicado, fechas próximas en San Pedro y Tandil, esta noche a las 24 se presenta junto a Borrego en Ciudad Vieja (17 y 71), en el marco del Ciclo Long Play.

Escuchar Tick Toper:

https://ticktoper.bandcamp.com/