Esta madrugada un incendio destruyó parcialmente el edificio de la Escuela Secundaria Nº 36 del barrio Bongiovanni de Moreno, cuyas instalaciones se encuentran en precarias condiciones al igual que las demás escuelas de este distrito, que están sin clases desde el pasado 2 de agosto, cuando la explosión por una fuga de gas de la Escuela N° 49 mató a la vicedirectora Sandra Calamano y el auxiliar Rubén Rodríguez.

Las llamas avanzaron sobre un salón y la sala de preceptoría, que fueron destruidos. La comunidad educativa espera los resultados de la investigación para determinar si el incendio fue intencional -en el marco de las amenazas que vienen sufriendo los docentes de Moreno-, o si fue producto de un desperfecto edilicio. Los incendios por vandalismo son comunes en este distrito, aunque este hecho se enmarca en las amenazas anónimas y el abandono del Estado a la hora de garantizar seguridad en las escuelas.

“Vamos a esperar que actúen los peritos para ver los resultados de la investigación. Hasta ahora no sabemos si fue una cuestión que tenga que ver con las condiciones edilicias o si fue un ataque”, dijo a Contexto Silvia Almazán, secretaria general adjunta de Suteba. “Hechos como este generan tensiones en las comunidades educativas y más todavía después de lo que pasó el 2 de agosto. En Moreno hay una sensibilidad mayor, por eso planteamos que se investigue con claridad qué pasó”, añadió la gremialista.

“Hechos como este generan tensiones en las comunidades educativas y más todavía después de lo que pasó el 2 de agosto. En Moreno hay una sensibilidad mayor”.

A cargo de la investigación está la Unidad Fiscal (UFI) Nº 5 de Moreno, la misma que investiga el secuestro y tortura a la maestra del CEC N° 801 Corina De Bonis. El fiscal Emiliano Buscaglia buscaba este mediodía junto a los peritos rastros que permitan identificar las causas del incendio. También investiga otras amenazas que se conocieron tras el secuestro. El último apriete fue días atrás contra un docente de la Escuela Secundaria Nº 3 de Moreno. “Van a volar por los aires si siguen con las actividades”, fue el mensaje telefónico.

Este mediodía, padres, madres y estudiantes se acercaron a la escuela a la espera de novedades. Allí relataron las “ruinosas” condiciones de infraestructura de la Secundaria Nº 36 y de la Primaria Nº 32, cuyo edificio está al lado.

“No tenemos clases desde el 2 de agosto. Sí tenemos continuidad pedagógica, dando clases en la vereda y recibiendo a los padres. La escuela no está en condiciones, igual que las demás escuelas de Moreno”, dijo Irene, una de las madres, en declaraciones periodísticas a C5N. También relató que en la escuela, antes de la suspensión de las clases, había pérdidas de gas, fallas en el sistema eléctrico y techos al borde del derrumbe. Otro padre contó que el servicio de agua estaba cortado por contaminación, ya que se habían encontrado pájaros muertos en el tanque de agua.

El vicedirector de la escuela, por su parte, informó que personal de la Dirección de Infraestructura Escolar provincial pasó ayer por la escuela para hacer un relevamiento de su estado edilicio. Desde el 2 de agosto, cuando se suspendieron las clases, la escuela no ha tenido respuestas a los problemas de infraestructura por parte del gobierno de María Eugenia Vidal.

Tras las muertes de Calamano y Rodríguez, la comunidad educativa de Moreno hizo un acampe frente al Consejo Escolar, intervenido por el titular de educación bonaerense Gabriel Sánchez Zinny. El acampe se levantó a partir de la conformación del Comité de Crisis, integrado por funcionarios del municipio, del gobierno, representantes de los gremios que integran el Frente de Unidad Docente, ATE, docentes de las distintas escuelas, representantes de organizaciones sociales y familiares de la vicedirectora y el auxiliar fallecidos. Su objetivo es garantizar las condiciones de seguridad mínimas para que estudiantes, docentes y trabajadores de la educación puedan retomar las clases con normalidad.