Por Ramiro García Morete

“Tierra fértil sembrarás/ Cuando pasan los años, sos lo que fuiste, sos lo que sos”. Según Cristian Montero, cuando escuchás un disco de chico y “te flashea” queda para toda la vida. Como si se alojara en una fibra íntima que emerge a la hora de encontrar la propia voz, el propio sonido. Y a los compañeros para ello. Como aquella vez en un céntrico bar con nombre de escritor maldito, cuando embriagados por las bondades de la madrugada finalmente se juntaron los tres. Habían pasado algunos años desde aquella prueba para una banda en 2006, recién llegado de Cipolletti, cuando conoció a Nicolás Hiugh (batería), y, aunque no quedó, volvieron juntos en colectivo. Desde entonces cada vez que se cruzaban surgía la promesa de armar una banda.

Algo así arengaba por otro lado Germán Aragón (guitarrista) con el baterista. Aquella noche –no nos consta si las bebidas sumaron ánimos– se dieron cuenta de que, discos más, discos menos, los tres “flasheaban” parecido. Bandas de los ochenta y noventa, desde el hard rock hasta el metal, pasando por el grunge. Todo mediado por una marcada atención por el audio y la potencia visceral del trío. Después del primer ensayo donde sonó algo de Foo Fighters y Velvet Revolver, Cristian se animó a cantar y Germán a ser el único violero. Seis años después, lo sembrado por Tierra Tribal son dos discos, muchos conciertos y una impronta que bautiza su flamante producción: Por la cara.

“La cuestión hace referencia a eso”, explica Montero. “A que es más cruda, un poco más de actitud violenta en cuanto a la sonoridad hard rockera. Tiene una evolución quizá con respecto a la banda como grupo y compositivamente también. Si bien tardamos en grabarlo, las canciones se dieron bastante rápido. En el disco anterior es como que estábamos reconociendo los roles.”

Y bromea: “Si en seis años no te adecuaste, dedicate a otra cosa”. Más allá de esa fluidez obtenida, el poderoso disco llevó más de un año entre los home-studios en los cuales la banda trabaja. Si bien Montero estudió Técnica de Sonido y Grabación, dice que Aragón “es el hombre rata que está mil horas con los detalles. Le damos importancia al audio, pero siempre encontrás una vuelta de rosca más, un detalle. Y no terminás más”.

La banda reparte y comparte labores. La composición “se da en la sala, lo hacemos todos, con zapadas o riffs. A partir de eso yo laburo las voces o en algunos temas yo caigo con letras y le armamos la instrumentación. Hay varias dinámicas de laburo, pero todas tienen en el musical el aporte de los tres bastante repartido. Por eso todos los temas tienen distintos colores”. Si bien las letras recaen principalmente en él, Montero no pierde de vista el consenso: “Ahí también va la cuestión de conocernos bien y saber qué quiere el otro. Al fin de cuentas, tiene que sentirse identificado como si la hubieran escrito ellos”. Y agrega: “Todos estamos metidos. Le damos bastante bola a lo audiovisual, tenemos algunos videos y Seba Taux se encarga de la gráfica”.

Cultores de la buena tradición de guitarras y volumen, Tierra Tribal sigue apostando al rock mientras las radios y tendencias parecen inclinarse a otras sonoridades. “No es un género que se muestre como algo vendible. El otro día veía en una nota al exbaterista de Catupecu (Abril Sosa) y decía que la gente va a los recitales más por el evento y la gastronomía. Ya no es la banda y la música nomás. Yo creo que es algo cultural, como pasa con el disco físico. Pero que se puede seguir construyendo sobre eso. Y justamente está en el espíritu. En los noventa por ahí nuestro estilo era un boom. Y está bueno que pase, porque en un par de años quizá revalorice”. Y asegura: “El rock no está muerto. El sábado pasado quedé flasheado. Fuimos a grabar para un ciclo de TV con otras bandas y a la noche fui a dos lugares distintos. O sea que vi como diez o doce bandas. Hay mucha calidad y variedad. Por lo menos en nuestra ciudad tenemos la ventaja de que hay una movida, que es una isla en un montón de cosas que pasan afuera”.

¿Y por qué seguir tocando rock? “Lo que más nos gusta del estilo es una cuestión innata. Yo creo que viene de ahí, algo que nos flasheó de chicos y que hoy en día nos sigue pasando. Es re visceral, sale de adentro. Quizá si en un par de años alguno se cansa de pisar la distorsión, de gritar, entonces habrá que indagar sobre otras cosas. Pero justamente es esa cuestión poderosa. Melódicamente o armónicamente no es más ni menos que otro estilo, porque la música popular maneja más o menos el mismo lenguaje. Por ahí la diferencia con otros estilos se da a partir del audio. El audio es una cuestión de tocada y sonido. Y a partir de ahí surge ese idioma que tanto nos excita.”

Con un par de viajes antes de fin de año, Tierra Tribal presenta Por la cara este sábado 22 de septiembre en Pura Vida (Diag. 78 e/ 8 y 61) y el sábado siguiente en Rey Lagarto (45 e/ 8 y 9). ”Y después, seguir sumando”, remata el bajista. “Siempre nos inventamos alguna excusa para seguir haciendo cosas por la banda y para la banda.”

Escuchá Tierra Tribalhttps://tierratribal.bandcamp.com/.