Por Pablo Pellegrino

La presión sobre el dólar no se detiene desde que se retomó la senda de la corrida cambiaria en el mes de agosto. En la semana, luego de algunos días de relativa calma, la divisa norteamericana avanzó un 6% y pasó de 38,18 pesos el lunes hasta los 40,51 pesos que registró el viernes.

El Banco Central intervino con alrededor de 280 millones de dólares que no alcanzaron para calmar la cotización. Como es habitual, parte de esa intervención la hizo en el mercado mayorista (donde cerró a 39,86 pesos) con una subasta de 75 millones de dólares con el objetivo de lograr una baja en el segmento minorista, pero también realizó ventas directas durante la jornada por unos 200 millones más.

Las reservas internacionales cayeron nuevamente desde los 50.519 millones de dólares que se computaron el jueves contra los 50.003 millones al cierre del viernes. El avance de las reservas da cuenta de la profundidad de la crisis: desde el primer desembolso del Fondo Monetario Internacional el 22 de junio pasado, el BCRA ya perdió más de 13.200 millones de dólares de reservas.

desde el primer desembolso del fmi el 22 de junio pasado, el BCRA ya perdió más de 13.200 millones de dólares de reservas.

La continuidad de la tendencia alcista de la moneda norteamericana ya comenzó a hacer mella en los pronósticos inflacionarios de septiembre, que, según advierten consultoras y especialistas, superaría como mínimo los cinco puntos porcentuales.

Como si fuera poco, la autoridad que conduce Luis Caputo enfrentará el próximo martes un nuevo megavencimiento de Lebac que podría generar una mayor presión a la demanda de dólares.

Para enfrentar el nuevo “supermartes”, el Banco Central anunció una serie de medidas con el fin de continuar con la reducción del stock de Letras. En ese sentido, la entidad informó los pasos que seguirá en la “segunda etapa” para eliminar el abultado stock “que hoy asciende aproximadamente a 600 mil millones pesos, de los cuales 25% está en poder de entidades bancarias y el resto en manos de entidades no bancarias tales como fondos comunes de inversión, empresas, individuos y no residentes”.

Uno de los objetivos de la estrategia de desarme de las Lebac es crear un esquema en que sólo puedan ser suscriptas por los bancos locales, por eso el martes permitirá a los agentes no bancarios renovar 150.000 millones de los 300.000 millones que están en manos de no bancarios. El gobierno intentará captar los pesos sobrantes con licitación de Letras del Tesoro (Letes) en pesos para las entidades no bancarias.

Para los bancos la alternativa son las Notas del Banco Central (Nobac) a un año de plazo y las Letras de Liquidez (Leliq) a una semana de plazo. Al mismo tiempo, el BCRA anunció que subirá 5% más los encajes bancarios que son un porcentaje de dinero que esas entidades financieras deben dejar inmovilizadas.

También se subastarán reservas para contener la cotización del dólar en el mercado cambiario.

“Como fuera informado oportunamente, al culminar este proceso el stock de instrumentos emitidos por el BCRA será significativamente inferior al actual y los únicos tenedores de estos instrumentos serán los bancos del sistema financiero local. Esto permitirá mejorar la eficacia de la política monetaria para combatir la inflación, fomentar el desarrollo del sistema financiero y fortalecer nuestra economía”, sostiene el comunicado de la autoridad monetaria. Lo curioso es que ese es exactamente el esquema que existía hasta diciembre de 2015: el stock de Lebac era sustancialmente menor (300.000 millones de pesos) y sólo los bancos locales podían operar con esos instrumentos.