Por Ramiro García Morete

“Quería hacer música como pintura. Mezclar colores en el estudio de grabación”, respondió alguna vez Brian Eno cuando se preguntó por qué no hacer música como si fuera luz. Y así como el artista hace un boceto en blanco y negro pero se define por su color, el músico no completa la canción hasta que no trabaja la paleta de sonidos. Esa es su materia prima. Y en el caso de Mariano Peccinetti, casi una obsesión. O eso parece, al escuchar hablar a este mendocino que de niño guitarreaba algo de folklore, de preadolescente tocaba algo símil a La Renga, y ya de adolescente empezó a componer. El rock alternativo sería la puerta para la indietrónica, pero sobre todo para pensar la música como una amplia gama de sonoridades y posibilidades. Desde una computadora, al principio, hasta ir puliendo y experimentando con pedales, sintetizadores y cintas. Peccinetti habla de marcas, modelos y efectos hasta perderse fascinado, del mismo de modo que uno puede imaginarlo horas en su cuarto o en un estudio.

Paisajes oníricos, sonidos analógicos y visión moderna, voces reverberantes y bellas melodías conforman el universo psicodélico de Las Luces Primeras, la banda que comanda. Con el logrado Forestal tape, se presentarán este viernes a las 23 hs en Brothers (55 e/ 10 y 11), junto a El Zar y Guli.

“A la producción la encaré de un lado más arriesgado, más experimental”, introduce sobre Forestal tape. “Cambié los instrumentos, los pedales de viola y sintetizadores. Forestal es súper analógico en todo el sonido. Experimenté un poco más con la cinta.” El músico cuenta que todo ello forma parte de la concepción de las canciones. “Ya estás con otra visión, imaginas cómo va a sonar cuando lo proceses por ese aparato. Con la computadora uno está produciendo, grabando y componiendo al mismo tiempo. Hoy en día la única maqueta es cuando la que podes hacer es con el celular.”

Gran parte del material de Las Luces Primeras se produce en su propio estudio. ¿Los discos se publican o se abandonan? “El tema es que debés tener una disciplina. Decir: acá lo terminamos. En Sensualista tardé un poco más. Depende de qué meta y qué tiempos, conforme con lo que estaba buscando desde el sonido.”

Otra diferencia reside en las líricas: “En el otro cuento hay diálogos de parejas, más romántico quizá. En Forestal se trata más bien de un personaje que tiene un sueño y se va a diferentes dimensiones. Un vuelo diferente. Me identifico más con esto”.

Amante del sonido “triturado”, se compró una portaestudio Tascam y reconoce: “Me la paso así, entretenido, todo el año componiendo cosas y con ideas. Lo importante es tener todo enchufado, y cuando te pinta vas y lo grabás”.

Uno de los desafío que encuentra la banda es representar esa búsqueda en el vivo. Para ello ayudan los samples específicos, pero también la nueva formación. “Los chicos son re accesibles y tocan lo que se grabó. Como tienen su propias bandas y ahí tiran sus propias ideas, acá respetan los arreglos”, reconoce con sinceridad.

La banda, que formará parte del Personal Fest, suma su nombre a la lista que ha puesto a Mendoza como un referente del nuevo rock argentino a partir, como siempre, del reconocimiento porteño. Según Peccinetti, “las bandas siempre estuvieron, pero a veces aparece una que explota y en las entrevistas nombra a otras. Y así se genera una escena. Está bueno que sea en todas las provincias. Y que el músico pierda el miedo de mostrar las canciones. Ahora, con una compu podés hacer tu mambo. Si las canciones son lindas, no importa nada. Cuando una canción es bonita, va a llegar hasta donde llegue. Depende de las ganas que le pongas a tu obra y que confíes en ella”.