El 2018 será, como ya ha reconocido el propio gobierno, un pésimo año para la economía argentina. De la euforia inicial de principios de año, con el célebre “crecimiento invisible” del que habló el presidente en el Parlamento a la serie de “seis tormentas consecutivas” que también describió Macri pasaron sólo nueve meses.

A los esquivos datos macroeconómicos se suman ahora los problemas domésticos luego de la aceleración de la crisis cambiaria. Según el defensor de la tercera edad de la Ciudad de Buenos Aires, Eugenio Semino, hasta el momento los jubilados acumulan una merma en su poder adquisitivo de 9,7 puntos que podría alcanzar el 13% a fin de año.

Además del empeoramiento en las condiciones de vida que afecta a todos los trabajadores, en el caso de los jubilados se suma la inefable reforma previsional aprobada por el Congreso en medio de la escandalosa represión a las miles de personas que se movilizaron en diciembre del año pasado.

La modificación en el cálculo para el incremento de los haberes jubilatorios, compuesto en un 70% por el aumento de la Índice de Precios al Consumidor y un 30% de la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (RIPTE), significa un complemento al encarecimiento del costo de vida. También en la ciudad de Buenos Aires se calculó que la canasta básica de un jubilado superó en agosto los 21.000 pesos, donde alimentos, medicamentos y vivienda son los que más ponderan en el índice.

Si se toman en cuenta los últimos doce meses, las jubilaciones cuentan con un aumento del 19,2%, mientras que en el mismo período la inflación supera el 30%. En esa línea, el defensor de la tercera edad sostuvo en una entrevista radial que para diciembre “va a estar en un reajuste del 29%, cuando las estimaciones de inflación superan el 40%”.

En este sentido, cabe destacar que el próximo miércoles el INDEC difundirá los datos de la inflación de agosto que, se estima, será la más alta del año y rondará los cuatro puntos porcentuales.

El pasado mes fue el que más intensidad tuvo la corrida cambiaria, que desde comienzos de año expone las fragilidades del modelo de Cambiemos, que ya modificó al menos tres veces sus metas inflacionarias.

El Instituto Estadístico de los Trabajadores, que realiza la UMET, indicó que para ese período el IPC tuvo una variación del 4,3%, mientras que consultoras privadas estiman cifras similares con un 3,8% como piso.