“Si hablo de peronismo nadie sabe más que yo, porque es mi peronismo, me pertenece y va a ser lo que yo quiero que sea”. Dady Brieva es la viva imagen de esos personajes de Osvaldo Soriano donde el peronismo no es una elección personal sino la única realidad posible, un lío ineludible que hay que defender con lo que haya a mano y, como escribió alguna vez el autor de Triste solitario y final: aunque se cambie a Perón por cualquier otra causa, “los garrotazos siempre se reciben por peronista”.

En el marco de la charla que brindó durante el Congreso de Comunicación y Ciencias Sociales desde América Latina, en Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP, el humorista conversó con Contexto, y repasó algunas claves para abordar el humor y la alegría en tiempos de macrismo, los vaivenes de la clase media frente a los embates políticos y, por sobre todas las cosas, su posición frente al movimiento peronista, donde reafirmó que la “única capaz de liderar es Cristina”.

En momentos donde el país transita fuertes crisis y ánimos caldeados, ¿cómo se las ingenia el humor para poner risa y alegría en el pueblo? ¿Te fijás en esas cosas?

Yo tengo 61 años, ya pasé cinco o seis crisis de estas. Ahora ya me agarra más viejo y más cansado. Ya no tengo ganas de jugar “al juego de la Oca”, de adelantar dos y retroceder cinco. Pero, así y todo, el humor es nuestra trinchera, es lo que mejor me sale. Desde ahí construyo y gano plata. Quizás durante la marcha (contra el ajuste en Universidad) el jueves pasado sentí algo especial y dije: “uf, voy a tener que laburar el doble”. Pero desde el año 83 a esta parte he trabajado de esto y con el humor siempre hay que arremangarse. Trato de que no esté atado a la coyuntura eso.

Con respecto a esa coyuntura que mencionás, ¿cómo ves el escenario político actual, teniendo en cuenta que 2019 está muy cerca?

Lo veo como siempre. Hay una líder que es Cristina, que es quien mueve la aguja, y después lo demás son todas mociones de anhelo. Para mí es Cristina. Siempre digo que si Perón y Evita hubiesen tenido una hija habría sido Cristina. Que hubiera hecho enojar al padre, que se hubiera ido de la Plaza. A lo mejor ni un hijo de ellos dos hubiera sido tan representativo como una hija, una “yegua” como la llaman los contrarios. Para mí es Cristina o cualquiera que ella diga. Yo me volví a enamorar de grande y creo que es ella.

“Hay una líder que es Cristina, que es quien mueve la aguja, y después lo demás son todas mociones de anhelo. Para mí es Cristina o cualquiera que ella diga”

¿Cómo influye ahí la dispersión del peronismo y el pedido constante de unidad?

El peronismo es una caramelera surtida, un movimiento de setenta años con dirigentes que se han ido, nos hemos matado entre nosotros. Algunos se han ido porque no les acariciaron la cabeza o no se acordaron del cumpleaños, otros se han ido porque no les han dado ninguna caja. Otros nos hemos tiroteado por aparecer en una foto al lado del General en el escenario, lo que me parece de una ingenuidad poética muy interesante: ¿por qué se matan los peronistas? Para tener una foto en el escenario al lado del General. La negrada necesita dejar de ser extra y volver a protagonizar.

Por el contrario, ¿qué sucede con quien está enojado con el macrismo, con el que quizás lo votó y ahora está en duda? 

En principio no les pegaría en el suelo. Lo peor que hay es que venga alguien y te diga “viste, te lo dije”. Son seis elefantes pisándote los huevos. No diría eso. Pero me gustaría que se queden hasta el final para que se arrastren y nos arrastremos todos, y quienes votaron de una vez por todas aprendan la lección. Pensá que los nuestros son aspiracionales.

¿A qué te referís con eso?

Los nuestros son aspiracionales. El negro quiere dejar de ser negro. El peronismo es consumo interno; una vez que vendés sesenta Manaos y doscientos sánguches de milanesa, siempre querés una cosita más. La cosa es saber qué es lo que sos más allá de eso. No está mal que quieras más. No está mal que quieras ir a la reunión con Obama al CCK, no está mal que vayas al Patio Bullrich. Está mal que no seas consciente de lo que sos. Nosotros con una camisa celeste somos colectiveros, no somos del PRO.

Ese es un mensaje tanto a las clases populares como a la clase media…

Yo no creo que “Nacional y Popular” signifique comer mierda. Hay que darle una amnistía a la estética peronista de que lo nacional y popular es ir a Las Toninas, cagarnos de hambre. Yo vivo en Puerto Madero y tengo un Audi 5. Lo gané con esfuerzo y lo merezco. La diferencia entre ellos y nosotros es que nosotros queremos ir todos a Miami. Ellos quieren ir solos.