Por Pablo Pellegrino

Minutos antes de que el mercado cambiario comenzara a operar, el presidente Mauricio Macri grabó un mensaje para llevar calma frente a “la falta de confianza” en el cumplimiento de los compromisos financieros de Argentina, en el que anunció –sin brindar ningún tipo de detalles– un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional en el que el organismo se dispone a liberar la totalidad de los fondos comprometidos en el stand by firmado en junio para evitar el riesgo de default.

Pese al intento del mandatario, en lugar de calma, lo que primó fue la sorpresa: en las últimas horas de las negociaciones del día el dólar superaba holgadamente los 34 pesos, tocando picos de 35 en algunos bancos. Según el promedio que realiza el Banco Central, la divisa cerró la jornada en 34,40 pesos, poco más de 7,5% por encima del cierre del martes (32,05).

Según el promedio que realiza el Banco Central, la divisa cerró la jornada en 34,40 pesos, poco más de 7,5% por encima del cierre del martes (32,05).

Durante el frenesí que vivió hasta las 3 de la tarde, cuando culminan las negociaciones cambiarias, la autoridad monetaria que conduce Luis Caputo vendió 300 millones de dólares para calmar la cotización en el segmento mayorista, donde la divisa cerró a 34,10. La operatoria volvió a despertar sospechas y cuestionamientos en diversos analistas económicos: la inexplicable maniobra tuvo un precio de corte promedio de 31,64 pesos, casi 2,50 más barato que el cierre.

“Si el gobierno no pone un límite a las importaciones, a la fuga de capitales, a la pérdida de reservas, la situación de crisis lo va a poner en un lugar más complejo”, dijo a Contexto el director del departamento de economía de la UMET y exintegrante del directorio del Banco Central, Arnaldo Bocco. Y enfatizó: “O contiene, o la situación se va a complejizar demasiado y el gobierno no la va a poder manejar”.

“Si el gobierno no pone un límite a las importaciones, a la fuga de capitales, a la pérdida de reservas, la situación de crisis lo va a poner en un lugar más complejo”.

Durante su mensaje, el presidente de la nación sostuvo que “garantizar el financiamiento para 2019 nos va a permitir retomar la confianza y el sendero del crecimiento lo más rápido posible”, y agregó: “De nuestra parte, acompañaremos este apoyo con los esfuerzos fiscales necesarios, trabajo en el que venimos avanzando muy bien”.

Nuevamente, el foco del programa de Cambiemos y el FMI está puesto en el frente fiscal y no en el desbarajuste de las cuentas externas, principales responsables de la inestabilidad cambiaria y financiera en estos meses.

“La crisis no es fiscal, el problema fiscal es de otras características, la crisis es externa”, dijo en ese sentido Bocco, y explicó que “Es una crisis del sector externo: la Argentina no tiene dólares, y, frente a los compromisos, no cierra el programa financiero de acá a fin de año ni a 2019. “Primero por la cantidad de dólares que hay que destinar al pago de los intereses de la deuda. Este año restan casi 7 mil millones de intereses y para 2019 hay más de 20 mil millones”, continuó el exdirector del BCRA, y añadió: “Segundo, porque en el exterior hay demasiadas dudas sobre la capacidad de Macri para dominar una situación como la que tenemos hoy, y si hay dudas tenés dos sectores que procuran atesorar dólares: unos se los llevan del país y otros abajo del colchón”.

En el mismo sentido se expresó el economista y exasesor de la autoridad monetaria argentina, Juan Valerdi, quien consideró que “el tipo de cambio lo que te dice es: esto cierra o esto no cierra. Y cuando no cierra, no importa qué hagas”.

“El mensaje presidencial de hoy fue que con esto se aseguran que no haya default”, manifestó, y agregó: “No dijo que con esto va a salir a vender reservas, y el hecho de que no haya default no significa que los dólares alcancen para que siga la fuga, ni el déficit comercial o la reactivación económica. Lo que dicen es que le dan prioridad absoluta a la deuda, y la respuesta fue ‘listo, estos tienen los días contados’”.

Valerdi analizó que posiblemente en los próximos días y frente a la acentuación de la crisis cambiaria el Banco Central “salga a vender como un animal para contenerlo, pero no lo van a hacer bajar”, y cuestionó: “Van a seguir quemando reservas para asegurar la salida de los amigos y los grandes jugadores”.

“Todo lo que el dólar sube termina yendo a la inflación, pero nunca a los salarios, entonces se destruye el poder compra, se destruye el mercado interno y entrás en una espiral descendente: la actividad cae, sube el desempleo y socialmente tenés una bomba”, afirmó.

Unos meses atrás, cuando el dólar no superaba todavía los 25 pesos, Valerdi había dicho a este medio que el desequilibrio de las cuentas externas producto de la fuga de capitales, el déficit de balanza comercial, el aumento de las importaciones, la pérdida de dólares por turismo, entre otros fenómenos que incrementan la escasez de divisas, “lo pueden morigerar un poco llevando el dólar a 30 pesos”. Sin embargo, con un dólar superando esa cifra, los números siguen sin cerrar: “Los ayuda a morigerar el desbalance por el lado del comercio exterior, por el lado del turismo, por el lado de las importaciones, pero, por ejemplo, en 2002 el superávit de balanza comercial fue muy, muy grande, pero las exportaciones no se movieron prácticamente y las importaciones se hicieron pedazos”.

En esa línea, el economista explicó que “a veces dicen que con la suba del dólar vamos a salir todos a exportar, y eso no existe; el salto de exportaciones por devaluación no existe”, y concluyó: “Cuando sube el dólar, la fuga se acelera, porque tenés la fuga de los grandes que se la lleva afuera, y el chiquitaje que se la lleva abajo del colchón. Pero ese chiquitaje que se lleva poca plata, como es manada, te lleva puesto”.

Ajuste místico

En una increíble seguidilla de tuits, la diputada nacional por la Ciudad de Buenos Aires Elisa Carrió habló de la abrupta disparada de la divisa norteamericana. “Serenidad y tranquilidad, los ladrones juegan sus dólares para tumbar la República. No podrán con nosotros. No va a haber helicóptero. Los conozco. ¡Cuidado! van a especular hasta el final”, comienza el texto publicado cerca de las 20 hs, y agrega: “La argentina corporativa vieja y caduca que nos robó por casi 100 años, se está cayendo y como dice el Señor: nadie pone el vino nuevo en vasijas viejas”.

“Esto es exactamente lo que nos pasó. Isaías, 30. 1.¡Ay de los hijos rebeldes -oráculo del Señor- que hacen planes sin contar conmigo, que concluyen pactos contrarios a mi espíritu, añadiendo así un pecado tras otro!”, continúa el mensaje de la diputada, y concluye: “No se olviden que al final del túnel hay luz”.

Sea esa o cualquier otra explicación que se le encuentre al problema que desde hace meses atraviesa la economía argentina, Cambiemos parece conocer una única salida: más ajuste.

Luego de la ajetreada jornada cambiaria, el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, habló en una improvisada conferencia de prensa en la Casa Rosada, donde manifestó: “El único camino para salir de estas turbulencias es resolver el desequilibrio fiscal”.

“La Argentina ha llegado a un entendimiento para reforzar el programa que tenemos acordado con el Fondo de manera tal de despejar toda incertidumbre acerca del financiamiento para 2019”, sostuvo el ministro, y agregó: “Para tal fin estamos trabajando en dos frentes: por un lado, en reducir las necesidades de financiamiento reduciendo el déficit, con lo cual la meta de 1,3% se convierte en un techo que queremos reducir sustancialmente y vamos a trabajar para que sea menor, y en segundo lugar, reforzar los desembolsos programados con el Fondo”. Más ajuste y más deuda, la receta.