Por Pablo Pellegrino

Hace dos semanas, el gabinete de Cambiemos se reunió en la Casa Rosada con el presidente Mauricio Macri y, horas después del encuentro, se anunció la suspensión de la baja de retenciones a productos derivados de la soja. En esa oportunidad, el mandatario le dio un contundente mensaje a la prensa acreditada ante una nueva suba del dólar: “No pasa nada, tranquilos”.

En aquella oportunidad, la divisa había pasado de la artifical estabilidad que había tenido durante algunas semanas en torno a los 28 pesos y saltado hasta los 30 en pocos días. El martes, luego de siete ruedas consecutivas en alza, el peso volvió a devaluarse y la moneda norteamericana alcanzó el récord de 32,05 pesos, según el promedio que realiza el Banco Central.

informe de la cta: “Los convulsionados acontecimientos recientes en el mercado de cambios no hacen otra cosa que confirmar la escasa sustentabilidad del programa económico”.

Cerca del mediodía, en algunos bancos la divisa llegó a tocar picos de 32,60 pesos, y sobre el final de la jornada bajó unos pocos centavos. Con respecto a ayer, la suba fue del 1,6% y en agosto la devaluación ya es superior al 13,5%.

En el segmento mayorista, la divisa también subió pese a una nueva intervención del BCRA, que vendió 200 millones de dólares que se suman a los 210 millones que vendió el lunes. En dos días se perdieron 410 millones de dólares sin lograr que baje la cotización, sólo consiguió atenuar la suba. El mayorista finalmente cerró a 31,50 pesos.

Sobre este mecanismo, muchos economistas se preguntan cuál es la estrategia del gobierno desde que la corrida inició en abril, ya que las millonarias intervenciones con reservas internacionales por parte de la autoridad nunca generan un resultado positivo. La operatoria consiste en intervenir para calmar la cotización, primero, y “dejarlo correr” después. Ni chicha ni limonada.

Desde la oposición denunciaron en reiteradas oportunidades que la intención es garantizar la salida de grandes jugadores con un dólar barato. El caso más resonante fue el del banco norteamericano JP Morgan, que en las primeras horas de la corrida en abril compró 1.400 millones de dólares en una subasta récord que hizo en aquella oportunidad Federico Sturzenegger.

Los números no cierran

“Los convulsionados acontecimientos recientes en el mercado de cambios no hacen otra cosa que confirmar la escasa sustentabilidad del programa económico, cuya gravedad es de tal magnitud que preanuncia una crisis de proporciones significativas”, advierte un informe elaborado por el Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (CIFRA), de la CTA de los trabajadores.

“Incluso el préstamo del FMI aparece como insuficiente para cubrir las necesidades de divisas derivadas de una restricción externa que el gobierno de Cambiemos recrudeció a partir de los abultados vencimientos de la deuda externa y la acelerada fuga de capitales al exterior”, sostiene el documento.

Según los economistas que integran CIFRA, sólo en concepto de vencimientos de capital e intereses de la deuda en dólares, en lo que queda de 2018 resta pagar 23.259 millones de dólares. “Si se parte de los supuestos –muy optimistas– de que la fuga de capitales aminore y se mantenga en el registro promedio de la gestión macrista (USD 1.692 millones mensuales) y la balanza comercial y de servicios se equilibre por efecto de la devaluación y la recesión, se requeriría financiar USD 30.246 millones para lo que queda del año”, señala el texto.

informe de la cta: “Incluso el préstamo del FMI aparece como insuficiente para cubrir las necesidades de divisas derivadas de una restricción externa”.

Si el mismo ejercicio se aplica para 2019, advierten que se requieren 50.915 millones de dólares, y el dinero del préstamo stand by del FMI, en el mejor de los casos, llegaría a cubrir unos 11.640 millones.

“Desde la asunción del nuevo gobierno –en el marco de la valorización financiera, el levantamiento de los controles cambiarios y la desregulación en el movimiento de capitales– la formación de activos externos acumula USD 54.149 millones, mientras que la fuga de capitales alcanza a USD 49.862 millones”, detalla el informe de CIFRA.