Varios países de América Latina han dado un giro de 180 grados en sus políticas sociales y sus alineamientos internacionales. En Paraguay y Brasil el cambio se dio mediante golpes parlamentarios contra los procesos populares encabezados por Fernando Lugo y Dilma Rousseff. En el caso Argentino, el bombardeo comunicacional y el engaño electoral permitieron la llegada al gobierno del neoliberal Mauricio Macri. Sin embargo, el revés más duro para los procesos populares fue el inesperado giro en Ecuador. Lenín Moreno llegó al gobierno de la mano de Rafael Correa y parecía representar la continuidad de la Revolución Ciudadana. Pero no fue así. Rápidamente rompió con sus antiguos compañeros políticos y se alineó con los medios hegemónicos de comunicación, con el sector financiero y, poco a poco, con los intereses de Washington en la región.

La fórmula Moreno-Glas asumió el gobierno en mayo de 2017. Pocos meses después, el vicepresidente Glas fue destituido y encarcelado. Así, Moreno dejó en el camino a un hombre leal al expresidente Rafael Correa. Ese mismo año comenzó la pelea por el control de Alianza País. Moreno logró quedarse con el control del partido fundado por el expresidente. Los seguidores de Correa quedaron fuera de ese espacio y sin la posibilidad de inscribir un nuevo partido.

En aquel momento Correa declaró: “Son momentos extremadamente difíciles, enfrentamos al peor de los enemigos, la traición apoyada por toda la derecha, por los banqueros, por los medios de comunicación, por aquellos que destrozaron el país”.

Rafael correa: “enfrentamos al peor de los enemigos, la traición apoyada por toda la derecha, por los banqueros, por los medios de comunicación, por aquellos que destrozaron el país”.

El expresidente remarcó que “los traidores, empezando por Lenín Moreno, pero con la colaboración de gente como María Fernanda Espinosa, Augusto Barrera y Miguel Carbajal, quieren apoderarse de Alianza País de la forma más ilegítima, más ilegal, pero sabemos que la militancia de la inmensa mayoría está con nosotros”.

“Podrán quedarse con el nombre, con las sedes, con el casillero de AP, pero las convicciones, el pueblo, la Revolución y el futuro están con nosotros”, remarcó en otra instancia el exmandatario.

Moreno se quedó con el partido creado por Correa y luego impulsó un referendo que, entre las diversas medidas que ponía a discusión, planteaba prohibir que una persona que fue presidente pueda volver a postularse para el cargo. La medida estaba dirigida a evitar que Correa pudiera presentarse como candidato en 2021 (aunque, como ninguna ley puede ser aplicada con retroactividad, no debería afectar al exmandatario).

Poco después, anunció que reformaría la Ley Orgánica de Comunicación (LOC). Al igual que lo hizo en Argentina el presidente Mauricio Macri, su vínculo con los medios hegemónicos lo llevó a tener como prioridad favorecerlos eliminando una normativa que fue un ejemplo en el que se referenciaron diversos intelectuales del todo mundo.

A mediados de años se lanzó una persecución mediático-judicial contra el expresidente Rafael Correa. En otro evidente caso de lawfare (guerra judicial), el fiscal general de Ecuador, Paúl Pérez, pidió vincular al expresidente Rafael Correa con el secuestro del exasambleísta Fernando Balda, ocurrido agosto de 2012 en Bogotá, Colombia.

La jueza Daniella Camacho de la Corte Nacional de Justicia de Ecuador ordenó la prisión preventiva para el expresidente Rafael Correa por supuesto incumplimiento de una medida cautelar que lo obligaba a presentarse cada quince días en Quito. Es de público conocimiento que el expresidente ecuatoriano hoy vive en Bélgica, lo que vuelve imposible cumplir con la decisión de la jueza. Para estar a derecho, Correa se presentó en tiempo y forma en el Consulado de Ecuador, pero la magistrada consideró insuficiente la acción.

Luego de la visita del vicepresidente norteamericano, Mike Pence, el mandatario ecuatoriano anunció que pedirá que la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) devuelva el edificio que el Estado ecuatoriano le había cedido para su funcionamiento. En la entrada de ese edificio se encuentra una estatua del expresidente argentino Néstor Kirchner, en homenaje por haber sido el primer secretario general del organismo. También anunció que Ecuador abandona el ALBA-TCP. Dos medidas que muestran con claridad la intención de desgastar o bloquear todos los espacios de integración regional.

Recientemente, el mandatario ecuatoriano anunció que Julian Assange, refugiado en la embajada de Ecuador en Londres, deberá abandonar pronto ese lugar. Aunque no anunció una fecha para ello. El nuevo gobierno ecuatoriano limitó los derechos de Assange, le cortó el acceso a Internet y le prohibió dar entrevistas.

Desde su llegada al gobierno, Moreno comenzó a aplicar medida de reducción de la inversión pública y despidos masivos en el Estado. Según reseñaba el medio multiestatal TeleSUR, desde que asumió el nuevo presidente, los despidos en la Administración pública ecuatoriana superan los 40 mil y se anunciaron nuevas cesantías.