Los docentes universitarios confirmaron una marcha nacional contra los recortes del macrismo

La “Gran marcha universitaria” será el 30 de agosto y participarán todas las organizaciones docentes y estudiantiles del país para hacerle frente a los recortes presupuestarios y los techos salariales del 15% para profesores. “Día a día vemos cómo perdemos matrículas por chicos que perdieron sus becas o porque no tenemos recursos”, dijo De Feo, de Conadu.

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Ayer culminó una intensa semana de reclamos de las comunidades educativas de 57 universidades públicas de todo el país contra los recortes presupuestarios y los techos salariales para docentes del 15%, que definen la política de educación superior del gobierno nacional.

Fue en el marco de la tercera semana consecutiva de paro que dispusieron los gremios docentes, que ayer tuvo su cierre con la confirmación de una marcha nacional para el jueves 30 de agosto desde el Congreso al Palacio Pizzurno, y donde participarán todas las organizaciones gremiales del sector universitario del país. Así lo confirmaron ayer los secretarios generales de Conadu, Conadu Histórica y Fagdut en una conferencia de prensa en Plaza de Mayo donde docentes de la UBA dieron clases públicas.

“El conflicto salarial está asentado sobre una cuestión mucho más grave, que es la presupuestaria, que tiene que ver con un ataque a las universidades públicas. Que se haya sumado toda la comunidad educativa le ha dado contundencia al reclamo”, dijo a Contexto Carlos De Feo, secretario general de Conadu. “Día a día vemos cómo perdemos matrículas por chicos que perdieron sus becas o porque no tenemos recursos de comedores y tutorías para contenerlos en las aulas, sobre todo en los jóvenes de menores recursos que son la parte delgada del problema”.

A lo largo de las últimas dos semanas, docentes, no docentes y estudiantes han llevado a cabo movilizaciones, volanteadas, asambleas y abrazos en sus instituciones para hacer pública la grave situación que atraviesan las casas de altos estudios. Sobre todo porque el tema ha sido poco tratado por los grandes medios, que protegen al gobierno y se enfocan en la causa de los cuadernos.

“Llevamos tres semanas de no inicio de clases. La falta de respuestas del gobierno nacional permite sospechar que no existe el Ministerio de Educación en este país, por lo tanto, estamos en la necesidad y el derecho de defender la Universidad pública y nuestros salarios”, dijo Luis Tiscornia, secretario general de Conadu Histórica, durante la conferencia de prensa.

El conflicto se arrastra desde marzo, cuando comenzaron las negociaciones en las que el gobierno no se movió del 15% en las propuestas salariales. Los gremios exigen aumentos del 30% con cláusula gatillo, teniendo en cuenta que las estimaciones de inflación de este año incluso superan esa cifra.

En cuanto a lo presupuestario, la Secretaría de Políticas Universitarias aplicó un recorte de tres mil millones de pesos destinados al sector que afecta sobre todo en materia de infraestructura: no se continúan las obras ni se comienzan nuevas, a la vez que también incide en el atraso en el pago de partidas para mantenimiento de los edificios. En el país hay veinte universidades que declararon el estado de emergencia y no les alcanzaría el presupuesto para llegar a fin de año.

“A la subejecución en el gasto para el funcionamiento hay que añadirle que tenemos un presupuesto que fue aprobado con una inflación mucho menor que esta, lo cual impacta en los gastos de las universidades sin que haya actualizaciones presupuestarias”, señaló De Feo. El gremialista añadió que las exigencias del FMI para cumplir con el déficit fiscal volverían más severo el ajuste presupuestario de cara al año que viene.

“Accedimos a un proyecto del gobierno para el presupuesto del año que viene, cuyo aumento sería del 7%. Si uno toma la inflación de este año, que superaría el 30%, el recorte sería del 25%. Esto significa directamente el despido de personal, el achicamiento de los salarios e incluso el cierre de universidades. Nos quieren llevar a esa situación”, advirtió De Feo.

La situación más apremiante es la de las universidades más nuevas y ubicadas en el conurbano bonaerense. Son los casos de las de Florencio Varela (UNAJ), Avellaneda (UNDAV), Moreno (UNM), Hurlingham (UNAHUR), entre otras, que se han movilizado en protesta. En la UNAJ los recursos apenas alcanzan para cubrir salarios y gastos mínimos durante dos meses, en una entidad que contiene a 20 mil alumnos y cuyo 80% es primera generación universitaria. En los últimos días también hubo manifestaciones en las universidades de La Plata, Córdoba y La Rioja.

Ayer fue el turno de la UBA. El gremio que nuclea a sus docentes (Asociación Gremial Docente AGD-UBA) realizó ayer junto al gremio estudiantil (FUBA) una jornada de clases públicas en Plaza de Mayo en reclamo por mejoras salariales acordes a la inflación y mayor presupuesto. Participaron docentes y alumnos en cien clases públicas de las trece Facultades de la UBA.