Por Ramiro García Morete

La cultura no se clausura. Supo y sabe ser una consigna de resistencia ante los cíclicos embates que en nombre de la “vecindad” cohesionan las expresiones culturales. Por eso resulta paradójica la clausura al Cultura. Sí, el recinto ubicado en 61 e/ 23 y 24, que desde hace tres años no sólo funciona como escenario de artistas, sino que también cobija talleres, un estudio y hasta una radio, fue clausurado a pesar de cumplir con todos los requisitos que indica la Ordenanza de Centros Culturales. Si bien la clausura ya no es definitiva como se había dictaminado originalmente, el monto y el receso implica un gran obstáculo para un espacio importante para la cultura local. Por ello es que este sábado se desarrollará un festival para visibilizar una problemática que trasciende a este espacio en concreto y que muchas veces tiene que ver con olvidar que el Estado debe ofrecer herramientas y no obstáculos a los lugares que promocionan la cultura.

“En primer término vino Control Urbano por orden del juez Fernando Centeno del Juzgado N° 5″, relata Gustavo Pronsky, presidente de la Cooperativa del club. “Adjuntaron cinco causas de los años 2016, 2017 y 2018 por ruidos molestos”, cuando Nocturnidad pide un documento especial sólo cuando los espectáculos traspasan las 2 am, horario que el lugar nunca supera.

“Nosotros presentamos una apelación porque el juez cerró la causa. Nosotros contamos con habilitación definitiva como centro cultural, la habilitación final de Bomberos, seguro contra tercero, ambulancia. Todo lo que pide la Ordenanza 11.301”. Sin embargo, Centeno había dictaminado una multa por doscientos módulos (35 mil pesos) y clausura definitiva por tiempo indeterminado. Luego, la causa pasó a manos de Diego Tatarsky. A raíz de un acta de REBA de un año y medio atrás, Tatarsky dictó una sentencia de quince módulos (26 mil pesos) y veinte días de clausura.

Las implicancias afectan no sólo a las bandas o artistas que suben al escenario cada fin de semana. Además de las doce personas que integran la cooperativa, Club Cultura estima un grupo de cuarenta personas que reparten su trabajo entre los talleres que se dictan durante los días de semana, la radio online y el estudio de grabación.

Pronsky apunta a una familia ubicada a la vuelta del espacio, ya que nunca hubo problemas con nadie del barrio. “Apenas arranca la prueba de sonido o en los infantiles, llama. Lo que le dijimos es: si usted me muestra dos denuncias que no sean de la misma persona, le doy la razón.” Pero sabe que el trasfondo tiene que ver con un sistema que comprende a los espacios culturales como una molestia y no como lugares de integración. “Obvio. Viene de la mano política, seguro.”

Para visibilizar la problemática, este sábado 25 de agosto desde las 14 hs en el Galpón de las Artes (71 e/ 13 y 14) se llevará a cabo el Festivalazo contra la clausura del Club Cultura, haciendo extensiva la consigna a todos los espacios que promueven el arte. La entrada será libre y contará con dos escenarios, espectáculos de teatro, danza y tango, combates de kickboxing y jiu-jitsu del grupo de artes marciales TSENSEI TEAM, además de feria de artesanos, comidas y bebidas a precios populares. Las bandas participantes serán Malhú, Sakayasta, Delirio, Gol, Luzbelito, La noche de Garufa, Predicador Solar, Perros de Presa, El sueño del Pibe, Vamos de vuelta, Chelo de caracol a contramano, Nanotrópica, La Verduga y Edu Schmidt (ex Árbol).

Santiago Rusconi, voz de La Noche de Garufa, expresó todo su apoyo: “Por más que muchos no se den cuenta, Club Cultura es importante para las comunas platenses. Sobre todo para aquellas personas que están excluidas de alguna manera de determinados lugares. Y ahí pueden llevar a cabo talleres. El Club Cultura de alguna manera lo que hace es llevar a cabo una tarea de inclusión. Porque se dan talleres de todo tipo, algunos que tienen que ver con oficio. También se desarrollan actividades artísticas y a precios populares”.

Dentro del mal trago, Pronsky ve como un pequeño mimo la solidaridad y adhesión de tantas personas: “Todas las bandas nos llaman que quieren participar, los artistas, la profe de teatro… Es gratificante”.

Cabe agregar que otro espacio de la ciudad abierto a las expresiones culturales que debió cancelar presentaciones nocturnas (generalmente acústicas o de formatos reducidos) fue C’est la vie, debido a la presión vecinal y al sistemático no otorgamiento de habilitación definitiva. De hecho, el recinto de 55 e/ 17 18 recibió una patrulla la misma noche que llevó a cabo la jornada a beneficio impulsada por Conduciendo a Conciencia. A pesar de considerarlo injusto, los responsables del lugar optaron por sólo preservar los talleres y actividades diurnas hasta que la situación se calme.