Tras la brutal represión sufrida el pasado martes por la tarde, los trabajadores del Astillero Río Santiago volvieron a marchar a la gobernación de la provincia para repudiar el operativo que terminó con cuatro detenidos y varios heridos. En una multitudinaria manifestación que colmó el centro platense, se sumaron gremios estatales, docentes, universitarios, estudiantiles y municipales que recorrieron las calles en apoyo a la lucha que la firma estatal de Ensenada mantiene frente a las amenazas de cierre fogueadas desde el gobierno.

“Es una pena que el gobierno tenga la actitud perversa de querer cerrar un lugar como el Astillero Río Santiago en Ensenada”, dijo a Contexto el intendente ensenadense Mario Secco, quien encabezó la marcha que partió de Plaza Italia a Plaza San Martín, junto al referente gremial del ARS, Francisco Banegas, el titular Nacional de ATE, Hugo “Cachorro” Godoy, y su par en provincia, Oscar De Isasi. Junto a ellos se ubicaron los legisladores Miguel Funes, Nicolás del Caño y Guillermo Cane.

El intendente de Ensenada respondió a las acusaciones en su contra del legislador oficialista César Torres por considerarlo “un agresivo” y responsabilizarlo por los incidentes de ayer. “De Cambiemos espero cualquier barbaridad, tendrían que pedirles ellos perdón a Ensenada. Se creen los campeones del diálogo y recibieron a balazos a los compañeros”.

Mario Secco: “De Cambiemos espero cualquier barbaridad, tendrían que pedirles ellos perdón a Ensenada. Se creen los campeones del diálogo y recibieron a balazos a los compañeros”.

El enfrentamiento del ARS frente a la gestión de Vidal se mantiene en torno a la serie de ajustes al financiamiento de la producción que el gobierno viene impulsando. Por un lado, las líneas de crédito otorgadas para adquisición de insumos y materiales están cortadas, a su vez, hay sueldos adeudados y recientemente han surgido nuevos conflictos ante las amenazas de un virtual desmantelamiento de la planta por considerarla un “gasto inviable”. Los gestos del gobierno al Astillero fueron acompañados de manera paulatina por operaciones mediáticas por parte de los principales aliados periodísticos del oficialismo.

En diálogo con Contexto, el titular de ATE en el Astillero, Francisco Banegas, manifestó: “Esta marcha representa un repudio contundente, ya que lo que sucedió ayer no debería haber pasado. Fue un hecho armado por el gobierno de María Eugenia Vidal, como una medida más de este plan para dejarnos a todos en la calle”.

Entre los gremios presentes se distinguieron ATE, CTA, el sindicato de docentes universitarios ADULP, la federación estudiantil platense FULP, la CGT regional y la UOCRA, entro tantos otros. Por la marcha pasaron también referentes sindicales como el titular de Telefónicos y actual concejal de Unidad Ciudadana, Cristian Vander, junto al titular del gremio petrolero, Ramón Garaza.

Tras movilizarse desde Plaza Italia por toda la avenida 7, la multitudinaria marcha culminó en Plaza San Martín, donde un nutrido operativo de seguridad se apostó en el hall de entrada a la Gobernación. Frente a sus puertas se desarrolló el acto de cierre por donde pasaron el mismo Mario Secco, De Isasi, Godoy, junto a referentes históricos del ARS durante la década de los noventa e incluso uno de los cuatro detenidos durante la represión. Tras el acto, el sindicato comenzó a desplegar los preparativos para lo que sería un acampe en Plaza San Martín hasta obtener respuestas satisfactorias.

Esta semana, los trabajadores del ARS debían reunirse con Vidal a definir líneas de diálogo para discutir una resolución del conflicto salarial, pero a último momento la gobernadora bonaerense suspendió el encuentro y provocó un fuerte descontento en el gremio. Ante las protestas que crecían puertas afuera de la Gobernación, la policía comenzó a reprimir con balas de goma y gases lacrimógenos a lo largo de avenida 7, incluso interrumpiendo el velorio de la fallecida fundadora de las Abuelas de Plaza de Mayo, Chicha Mariani, que se desarrollaba en el Rectorado de la UNLP.