Por Pablo Pellegrino

Cuando todavía no se cumplieron dos meses del primer desembolso de 15.000 millones de dólares del FMI, el Banco Central ya perdió más del equivalente a la mitad de ese monto. El miércoles, luego de una fuerte intervención en el mercado cambiario de 780 millones de dólares para contener la cotización de la divisa, las reservas cayeron hasta los 54.640 millones, lo que significa que desde la acreditación de la primera parte del préstamo recibido del organismo internacional acumulan una baja de más de 8.600 millones de dólares.

Los intentos de la autoridad monetaria por controlar la suba de la moneda norteamericana parecieron en vano, ya que el cierre ese día fue de casi cuarenta centavos por encima del martes, en 30,68 pesos. La presión sobre el dólar siguió en aumento y los inversores que desarmaron sus posiciones en Lebac parecen haber preferido la divisa sobre las Letras del Tesoro que Nicolás Dujovne licitó el mismo día: con una tasa de 42% solo se adjudicaron poco más de 23.000 millones de pesos.

Entre la batería de medidas anunciadas el lunes por el equipo económico, el Banco Central había presentado un plan para desarmar progresivamente el abultado stock de Lebac con el visto bueno del FMI. En el programa se contempla la renovación de un porcentaje de Letras sólo por parte de agentes no bancarios, y en cada licitación se adjudicarán montos menores a los vencimientos. Asimismo, en futuros vencimientos Hacienda lanzará al mercado licitaciones de Letes para absorber los pesos que quedan “sueltos” luego del vencimiento.

Eso es lo que falló en esta primera etapa: la cartera de Dujovne sólo adjudicó 23.000 millones de los casi 128.000 millones de pesos que salieron de las Lebac el martes, y parte de ese monto fue el que aumentó la demanda de dólares que derivó en la millonaria intervención del Central.

El jueves, con una venta chica de 50 millones, el mercado operó con más calma y la divisa bajó unos centavos hasta los 30,40 pesos, según el promedio que elabora la autoridad monetaria. La baja se debió principalmente a la decisión del BCRA de subir de 28 a 31% los encajes bancarios, que es un porcentaje de sus activos que deben inmovilizar. De esa manera, la entidad controló la cantidad de dinero que ejercía presión sobre la divisa y consiguió la primera baja en una semana caliente.

Los precios siguen al compás de la devaluación

Al igual que la crisis cambiaria, la inflación tampoco le da tregua al gobierno. El INDEC difundió los datos de julio que arrojan un 3,1% con respecto al mes anterior, y acumula 19,6% en siete meses, es decir, cuatro puntos y medio por encima de la “meta” que había fijado el gobierno a fines del año pasado y por la cual se cerraron muchos acuerdos salariales.

El Indec difundió los datos de julio que arrojan un 3,1% con respecto al mes anterior, y acumula 19,6% en siete meses, es decir, 4,5 puntos por encima de la “meta”.

Pero lo más preocupante del incremento es que, interanualmente, alcanza el 31,2%, ocho décimas menos que el límite “tolerable” que se acordó con el FMI, por lo que el stand by firmado entre el gobierno y el organismo presidido por Christine Lagarde podría caerse a fin de año.

Los rubros que mayores incrementos registraron fueron Transporte (5,2%), Recreación y Cultura (5,1%), Equipamiento y mantenimiento del hogar (4,2%) y Alimentos y bebidas no alcohólicas (4%). Transporte es el primero en la lista de los aumentos este año con una suba de más del 28%, seguido por Educación y Alimentos y Bebidas en torno al 22%.

El panorama no es alentador para los meses venideros, ya que, según el órgano estadístico, el Sistema de Índice de Precios Mayoristas continúa en aumento al ritmo de la devaluación: en siete meses los precios del segmento mayorista aumentaron un 36,5%, quince puntos por encima del índice de precios al consumidor.

En julio el alza fue de 4,7% y en la medición interanual la suba es de 47 puntos porcentuales. La brecha entre ambos segmentos supone, en primer lugar, que la inflación continuará su tendencia alcista y, por otro lado, dan cuenta de que esos quince puntos de diferencia es la inflación contenida por el derrumbe del mercado interno.