Por Pablo Pellegrino

Bajo la consigna “Día del empresario nacional, nada que festejar”, medio centenar de empresarios pyme asociados de Empresarios Nacionales para el Desarrollo Argentino se movilizaron al Ministerio de Hacienda con el objetivo de entregar siete propuestas para enfrentar la crisis. La elección de la cartera que conduce Nicolás Dujovne no fue casual: “Allí es donde se ejecutan las órdenes del FMI”, manifestaron en el documento de convocatoria a la medida de protesta.

Las pequeñas y medianas empresas, que concentran casi el 80% del trabajo registrado del país, están cada vez más golpeadas por la crisis: a principios de este año una de las principales quejas era la tasa de política monetaria establecida por el Banco Central, que encarecía el acceso al crédito y el descuento de cheques que es uno de los medios de financiamiento por excelencia del sector. En aquel entonces, la tasa se encontraba en el orden del 27%, hoy está en 45%.

Por otro lado, el derrumbe de las ventas en el mercado interno y la competencia desleal de las importaciones no dejan de ahogar la producción pyme.

La convocatoria al Ministerio estaba pactada para las 11 de la mañana. Diez minutos después de que los empresarios se reunieran, se encontraron con la Policía Metropolitana impidiéndoles el ingreso al edificio y vallando las inmediaciones. Un grupo de personas y periodistas que ya estaban en la puerta del lugar fueron expulsados violentamente.

“Las pymes están siendo ninguneadas totalmente por este gobierno, y por eso decidimos movilizarnos”

“Las pymes están siendo ninguneadas totalmente por este gobierno, y por eso decidimos movilizarnos”, relató a Contexto el presidente de la Asociación de Empresarios Nacionales para el Desarrollo Argentino, Leo Bilanski. “Que la policía nos considere una amenaza a la seguridad pública, cuando lo que en realidad estamos buscando es que se deje de agredir a las pymes, que se cree trabajo y se reactive la economía, habla del nivel de diálogo y preocupación que tiene el gobierno por todos nosotros: no le importamos en absoluto”, afirmó el empresario, y evaluó que “estamos entrando en una senda de destrucción masiva de puestos de trabajo y cierre de muchísimas empresas”.

También expresó que “esta situación no la pueden tapar ni siquiera con un INDEC amable: midió la capacidad industrial utilizada para junio en 61,7%, el peor dato desde 2002, y eso es una medición que hace sobre las grandes empresas industriales, las pymes estamos diez puntos abajo de ese porcentaje”.

El mismo día que los empresarios pyme fueron echados por la policía cuando intentaron acercar el documento, la Unión Industrial Argentina, también conformada por grandes empresas, informaba que en junio la actividad cayó un 8,4% con respecto al mismo mes del año pasado y 5,2 con respecto a mayo.

La Cámara Argentina de la Mediana Empresa, por otro lado, calcula desde principios de año una caída sostenida de las ventas minoristas que acumula una baja de 3,2%. 

“Lo que estamos viviendo no es producto de ninguna crisis internacional, son decisiones deliberadas del gobierno”, concluyó Bilanski.

“Una salida para esta crisis”

El manifiesto que elaboraron las pymes fue finalmente leído en las inmediaciones del Ministerio en el fallido intento por acercarlo a los funcionarios del gobierno. Entre las propuestas más destacadas del sector se encuentran la reactivación del consumo interno “haciendo efectivas todas las negociaciones paritarias de los trabajadores de las empresas privadas y del Estado con las cláusulas correspondientes para compensar la inflación”; la administración “en forma inteligente” del comercio exterior para no perjudicar la producción nacional frente a las importaciones; la producción del crédito productivo y la desdolarización de las tarifas energéticas.

Por otro lado, también impulsan la reforma de impuestos que afectan tanto a trabajadores como a pequeñas empresas y moratorias de la AFIP con doce meses de gracia para evitar los embargos (en 2017 hubo 250 mil empresas que sufrieron embargos ante la imposibilidad de pagar).

“Desde ENAC seguimos trabajando arduamente junto a los trabajadores para mantener a flote nuestras empresas, asumiendo nuestra responsabilidad para sostener las fuentes de trabajo, que están en riesgo, y estamos en condiciones de llevar adelante las soluciones a los problemas que están afectando a la producción y el trabajo argentino”, concluye el documento.