Por Pablo Pellegrino

“No pasa nada, tranquilos”, dijo el presidente Mauricio Macri el martes a la mañana cuando ingresaba a la Casa Rosada, mientras el dólar comenzaba una jornada a la baja luego de la batería de medidas anunciadas por el Banco Central ayer. Finalmente, el “desplome” de la divisa anunciado por los principales medios de comunicación no fue tal y cerró en 30,38 pesos.

El BCRA, que el lunes había adelantado que el “supermartes” en que vencían 330.000 millones de pesos en Lebac subastaría 500 millones de dólares para absorber los fondos de quienes no renovasen esos instrumentos, finalmente adjudicó 200 millones y la divisa culminó la jornada en alza.

La primera auditoría de los técnicos del FMI ameritó el anuncio de la batería de medidas de la entidad monetaria que conduce Luis Caputo con el fin de desactivar la bola de nieve que implican las Letras del Banco Central por más de un billón de pesos. Al mismo tiempo, el Ministerio de Hacienda encabezado por Nicolás Dujovne suspendió las subastas diarias de 50 millones de dólares que realizaba desde el primer desembolso del organismo de crédito.

El martes también se publicó en el Boletín Oficial la decisión de Dujovne de profundizar el ajuste: a través de decretos, se suspendió la baja gradual a las retenciones de productos derivados de la soja (harina y aceites), se eliminó el Fondo Federal Solidario (FFS) que repartía entre las provincias el 30% de la recaudación en concepto de retenciones a la soja, y se redujeron los reintegros a la exportación.

A pesar de que en muchos sectores se anunció como el incumplimiento de la promesa de eliminar las retenciones, el decreto sólo afecta a productos de la industria agropecuaria pero no a los granos, que seguirán con el beneficio de la baja en el tributo.

Uno de los que más polémica generó, sobre todo por las implicancias políticas que tendrá, fue el de la eliminación del FFS, ya que tensará la relación del gobierno nacional con las provincias.

Se estima que entre la entrada en vigencia del decreto y 2019 el Estado dejará de repartir unos 35.000 millones de pesos. En el decreto, el gobierno justificó el ajuste por considerar “innecesaria la continuidad de este mecanismo de compensación”, porque ahora las provincias seguirán aumentando su participación en la recaudación de tributos nacionales.

Los más afectados por la eliminación del FFS serán las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Chaco y Tucumán.

El programa creado en 2009 estaba destinado a la financiación de obras para sanidad, educación, vialidad y vivienda.

Uno de los puntos que se discutieron el martes fue la decisión de suspender la baja de retenciones a los aceites y harinas derivados de la soja y no al poroto. Por la generación de valor agregado agroindustrial, las retenciones a los subproductos de la soja eran menores que al grano en sí. Por eso, desde algunos sectores agroexportadores se celebró el fin de la brecha que existía entre unos y otros productos.

En total, Hacienda informó que el Estado “ahorrará” 65.000 millones de pesos, cinco de los cuales saldrán de otro de los puntos anunciados el martes: la reducción de los reintegros por exportación. La medida apunta a bajar en un 66% el monto que se reintegra por exportaciones.

Desde la cartera que conduce Dujovne sostuvieron que esos reintegros “justifican su existencia en la vigencia de impuestos indirectos que se acumulan durante el proceso de producción y que no tienen una devolución al exportarse”, y añadieron que “la reforma tributaria y el pacto fiscal, que reducen los impuestos al cheque y a los ingresos brutos, generan el espacio para que dichos reintegros puedan ser reducidos”.