Dudas respecto de la tasa de mortalidad infantil anunciada por Vidal: “Parece tratarse de una manipulación de datos”

La gobernadora anunció un descenso de la mortalidad infantil en 2017 en relación con 2016 de 0,4 décimas, por lo que se ubicó en 9,5 fallecidos por cada mil nacidos vivos, una tasa a la que definió como “la más baja de la historia en la provincia”. Sin embargo, las cifras aún no fueron cruzadas con las de otras provincias por la cartera sanitaria nacional, y haberlas divulgado a mediados de mayo despertó serios cuestionamientos.

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María Eugenia Vidal se mostró enérgica al anunciar anteayer los resultados, y los adjudicó “a un trabajo específico sobre las madres y los niños que tiene que ver con fortalecer y capacitar los centros de atención primaria, porque es ahí en donde la mujer embarazada va a hacer la primera consulta y ahí hay que detectar si hay un parto pasible de riesgo o no”. Curiosa interpretación, considerando que los centros de salud del primer nivel de atención funcionan en la órbita de cada municipio, con presupuesto comunal y sin aportes de Provincia.
Según los números exhibidos durante un acto en la sede del Ejecutivo bonaerense, en 2017 hubo “2.461 defunciones en menores de un año, contra los 2.690 registrados en 2016”, lo que arrojó como resultado “229 fallecimientos menos”, expresó la mandataria. No obstante, han surgido serias dudas sobre el contexto y las condiciones en las que fueron anunciados esos indicadores.
“Esta clase de cifras es muy raro que se haga pública a mediados de mayo, cuando en realidad es el Ministerio de Salud de la Nación el que debe darlas cuando se produce el entrecruce de datos de todas las jurisdicciones. En el caso del conurbano y la Capital Federal, la cantidad de chicos que nacen y mueren es muy alta”, dijo a Contexto el exministro de Salud de la Nación, Daniel Gollán, quien sostuvo que hay que ser “sumamente cauteloso en el manejo de estos números”, ya que los datos pueden manipularse con mucha facilidad.
“Es muy llamativo, como mínimo, que salgan con un anuncio oficial de la gobernadora a esta altura del año cuando no están consolidados los datos de otras jurisdicciones. Es muy probable –aunque no lo estoy afirmando– que estos datos, si no se han tenido en cuenta los chicos nacidos en otras jurisdicciones, no sean los correctos”, cuestionó Gollán.
Las tasas fueron anticipadas por la gobernadora junto al titular provincial de Salud, Andrés Scarsi, durante una reunión con medios de prensa afines a la Administración bonaerense. Distribuyeron un gráfico con la serie histórica 2007/2017, en la que se observa, año a año, un sostenido descenso de la mortalidad infantil. No obstante, sólo destacaron (y festejaron) el descenso de 0,4 puntos logrado por la gestión de Cambiemos en sus dos primeros años. Según especialistas consultados por Contexto, la construcción de los datos presentados no respondió a los mecanismos formales seguidos a nivel nacional, que suelen ser divulgados entre los meses de julio y agosto.
“Este procedimiento se debe a que los datos no se calculan en torno a dónde ocurren las muertes y nacimientos sino dónde residen las personas. Por eso es Nación la autoridad que corrobora esto. No hay ninguna publicación en ninguna otra provincia, sólo salió divulgado en Buenos Aires por Vidal y replicado por los medios”, dijo a Contexto el presidente de la Fundación Soberanía Sanitaria, Nicolás Kreplak, quien fue viceministro de Salud de la Nación.
En esta línea, tanto Gollán como Kreplak remarcaron que entre 2016 y 2017 hubo un cruce de datos similar, donde incluso el resultado fue una suba en la mortalidad infantil, aunque en una cifra ínfima. “Hay que aclarar que esto sucedió en el marco posterior a la declaración de Emergencia Estadística, que habilitó a que se publique la información que el gobierno quiere, cuándo y cómo quiere”. Cabe aclarar que las cifras publicadas ayer por varios medios tras el anuncio de Vidal no aportan mayores datos, como podría aportar el mapeo de causas de muerte por regiones sanitarias, por municipios, por sectores específicos de la población o por franjas sociales. “Esto no es un 5 a 0 contra España, estamos hablando de la tasa de mortalidad. Los secretarios de Salud de los municipios con los que nos comunicamos no tenían datos de la estadística que se publicó”, criticaron los exfuncionarios.
Los cuestionamientos señalados por los sanitaristas consultados despertaron serias dudas sobre la legitimidad de los números arrojados, y remarcaron la necesidad de esperar a la corroboración final por parte del Ministerio de Salud de la Nación para obtener las tasas definitivas.
Para los observadores de la problemática sanitaria bonaerense, tampoco pasó desapercibida la deliberada omisión de Vidal de mencionar a la antecesora de Scarsi al frente de Salud, Zulma Ortiz, quien fue ministra hasta mediados de 2017, de modo que debería haber sido corresponsable del “éxito” promocionado. La exfuncionaria puso en marcha el programa denominado “Cada vida cuenta”, que buscaba determinar las causas de cada deceso maternoinfantil realizando auditorias en los hospitales, en busca de corregir las fallas detectadas en los procedimientos institucionales para así evitar nuevas muertes. Durante su presentación, Vidal no mencionó la iniciativa ni a su excolaboradora.
Es entendible: la inexperiencia e impericia política de Ortiz quedó al desnudo cuando expuso a la gobernadora a la aprobación de un protocolo para la realización de abortos no punibles en los hospitales públicos sin previa consulta con su jefa directa. La historia es conocida. Vidal fue permeable a las presiones de la Iglesia y al sector más duro de su entorno y dio marcha atrás con el tema. Pocos meses después, Ortiz sería eyectada de su cargo y entraría en el ostracismo que conserva hasta hoy.
Cabe destacar que la provincia de Buenos Aires debió enfrentar serios problemas en materia de salud en el último año. En el caso de La Plata, el Hospital San Martín fue víctima de las tormentas de fines de abril que inundaron el sector de maternidad, sobre todo el área de neonatología, aunque también tuvieron daños obstetricia, ginecología, salas de parto y los consultorios de control.
“Neonatología se llevó la peor parte. Significó el traslado de los chiquitos a la sala de quirófanos, en la parte de obstetricia, un lugar inapropiado para las características de los chicos prematuros, los más críticos”, había informado a Contexto Marcelo Blanco, delegado de CICOP en el San Martín, en aquella ocasión.

Los cortes de luz también hicieron estragos en el Hospital de Niños, donde tuvieron que finalizar al menos dos intervenciones quirúrgicas a la luz de celulares pertenecientes a integrantes del equipo de salud, luego de que no arrancaran los generadores propios durante una interrupción en el suministro eléctrico.