Una decena de cuidadoras domiciliarias de toda la provincia de Buenos Aires se reunieron ayer frente a las puertas de IOMA en La Plata (46 e/ 12 y 13) para hacer visible una vez más el reclamo por sueldos adeudados que, en algunos casos, se remontan a noviembre del año pasado. Como sucedió ya con acompañantes terapéuticas y psicólogos, la situación se ha vuelto insostenible para miles de estas trabajadoras que, además, no cuentan siquiera con reconocimiento gremial.

“Tenemos compañeras que desde octubre o noviembre no están cobrando”, manifestó Nancy Tristán, referente de la Asociación Cuidadoras Domiciliarias de la Provincia, organización surgida como modo de enfrentar esta problemática y que ayer impulsó la manifestación. Según explicaron, era “habitual” que los pagos se retrasaran hasta un máximo de tres meses. “Desde hace un año y medio se ha perdido continuidad con los pagos. A eso hay que sumar que no ha habido aumentos y hemos perdido un 35% de nuestro sueldo”, dijo Tristán a Contexto.

Nancy Tristán (referente de la Asociación Cuidadoras Domiciliarias): “Desde hace un año y medio se ha perdido continuidad con los pagos”.

Cabe destacar que, hasta el momento, el trabajo del cuidador o cuidadora domiciliaria no está regulado por ninguna legislación y apenas es mencionado en el anexo de una ley vinculada a empleadas domésticas. La falta de contención gremial dificulta incluso determinar cuántas trabajadoras de este rubro hay en la provincia, aunque hay estimaciones que rondan las 10.000 a 12.000 empleadas.

“Nosotros no estamos in colegiados ni sindicalizados. Somos monotributistas y contratados. Por eso impulsamos un proyecto de ley que acompañan Darío Díaz Pérez (PJ Unidad y Renovación) y Florencia Saintout (Unidad Ciudadana), que se tratará a fin de mes”, dijo Tristán respecto del proyecto que será un punto de partida para llevar la figura de la cuidadora domiciliaria y ponerla en discusión en los ámbitos ministeriales de Trabajo y Salud.

Cabe destacar que las trabajadoras cumplen hasta doce horas, de lunes a sábado, con recuentos por parte de IOMA de veinticuatro días mensuales (aún cuando trabajen más, dependiendo del calendario). “Yo trabajo en IOMA desde hace cuatro años. Me tomé el trabajo de contar los días que trabajé y este modo de pago me ‘comió’ 88 días. Todo eso lo trabajé gratis”, dijo Mónica Esteban, ayer presente. Entre impuestos y descuentos por monotributo, terminan cobrando 45 pesos la hora.

Mónica Esteban (cuidadora de IOMA): “Yo trabajo en IOMA desde hace cuatro años. me tomé el trabajo de contar los días que trabajé y este modo de pago me ‘comió’ 88 días”.

“No tenemos reconocimiento ni tampoco cuidado. Somos quienes hacemos el trabajo más físico y delicado con pacientes en rehabilitación. Somos el último eslabón de otros trabajos, como la acompañante terapéutica o la empleada doméstica”, manifestaron.

Según remarcó, IOMA es el único ámbito donde es posible ejercer la profesión debido a que, ante la recesión económica, los privados no toman nuevos empleados. Mientras tanto, la obra social sigue sin recibir a las decenas de trabajadoras que reclaman algo tan básico como el cobro del sueldo por el trabajo que realizan.