Confiterías Boston: “nos prometieron que iban a vender medialunas por el mundo”

Los trabajadores de la conocida confitería marplatense que llegó a tener cinco sucursales están pasando un invierno difícil: desde hace cuatro meses no cobran el sueldo, mantienen dos locales ocupados y denuncian el vaciamiento de la empresa, que tiene nuevos dueños desde hace dos años.

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Por Gabriela Calotti

En 2016, en medio del eufórico relato del macrismo acerca de la inminente y masiva llegada de inversiones al país, un supuesto empresario austríaco y dos empresarios marplatenses, Juan Pablo y Juan Manuel Lotero, dueños de la cadena Xocolata, también del rubro de la pastelería y la panadería en esa ciudad balnearia, les prometieron a los ochenta empleados de la tradicional cadena de confiterías Boston que iban a exportar medialunas, que iban a abrir locales en Cariló y Villa Gesell, que iban a crecer.

De las cinco sucursales sólo quedan tres. De los ochenta empleados, sesenta fueron despedidos. Desde hace cuatro meses, el grupo empresario Pastelera Tecomar S.A. no les paga sus haberes y, como si fuera poco, descubrieron que la empresa no les hace los aportes legales correspondientes.

“Estos tipos que llegaron hace dos años nos hicieron los descuentos y nunca los aportaron. También les deben a los proveedores. Se habla de un estimativo de unos 40 millones de pesos de deudas entre aportes, proveedores y empleados”, precisó a Contexto Carlos Fernández, mozo de la Boston. En su opinión, está claro que “esta gente vino a vaciar la empresa. Les conviene más meter la plata en la bicicleta financiera que ponerse a laburar”, aseguró.

“Cuando se hicieron cargo hace dos años dijeron que tenían inversiones en México, en Chile, en Colombia y en Argentina. Con el austriaco vinieron con el relato de que iban a vender medialunas por el mundo”, sostuvo Fernández. En cambio, “fueron desfinanciando el lugar, fueron sacando las marcas históricas de la empresa, como el café, y reemplazándolas por las capsulas, se perdió calidad del producto y calidad de atención”, precisó Fernández en la entrada de la sucursal ubicada frente a la costanera marplatense el último domingo de julio.

Según Fernández, que comenzó a trabajar en esta cadena como empleado detrás del mostrador veinticinco años atrás, los nuevos dueños “vinieron con la idea de vaciar la empresa” porque “en menos de dos años cerraron dos de las sucursales”, la que estaba en el shopping Los Gallegos y la ubicada en el Paseo Diagonal, dos lugares estratégicos de Mar del Plata.

El conflicto comenzó a principios de abril, cuando, amparándose en los tarifazos aplicados por el gobierno de Mauricio Macri y avalados por el Ejecutivo bonaerense de María Eugenia Vidal, los nuevos dueños de la Boston decidieron cerrar la sucursal de Diagonal Pueyrredón y reubicar a los empleados.

Ante la falta de pago de sus salarios, los trabajadores decidieron tomar dos de las sucursales. A principios de julio empezaron a llegar los telegramas de despido. “Ahora, tras la feria judicial, llegarán los telegramas que faltan”, adelantó Fernández en la puerta del local, mientras una señora bien emponchada le preguntaba si quedaban medialunas o alfajores.

Durante las vacaciones de invierno y con el apoyo del Sindicato de Pasteleros, los trabajadores de la Boston elaboraron medialunas y alfajores para aguantar la toma y prevén hacerlo los fines de semana para seguir visibilizando el conflicto.

Mientras tanto, desde el oficialismo, sea el Ministerio de Trabajo o la Municipalidad de Mar del Plata, no se vislumbran medidas de respaldo a los trabajadores sino más bien lo contrario. “Tuvimos dieciséis audiencias por la cuestión de los sueldos y la empresa se presentó sólo a tres. El Ministerio de Trabajo no les hizo ningún apercibimiento ni les cobró una multa”, precisó Fernández.

Y el municipio marplatense, a cargo del macrista Carlos Arroyo, ¿les dio una mano? “Esto ganó notoriedad porque es una confitería prestigiosa que está por cumplir sesenta años. Acá tuvimos el apoyo de muchos compañeros concejales de la oposición, sobre todo de Unidad Ciudadana y de otros grupos de la oposición, de actores también, pero de Cambiemos no se acercó nadie”, aseguró.

“Arroyo nos dio una audiencia y nos dijo que nos podía llegar a dar una mano con un espacio en una feria”, agregó Fernández, para quien la propuesta del intendente no hace más que “demostrar qué insensibles son estos tipos”.

“Está bien un lugar en la feria, nadie lo desmerece, pero la solución tiene que ser de fondo. Esto está en condiciones de reabrirse y que podamos tener una salida pronto. Sabemos que si vamos a una feria le estamos sacando el lugar a otro comerciante”, sostuvo antes de insistir en la defensa de la fuente de trabajo y cuestionar el silencio que rodea este conflicto en los principales medios de comunicación del país.

“Lamentablemente muchos se enteran recién cuando llegan a Mar del Plata”, concluyó Fernández, que no se olvidó de mencionar a sus compañeros con más de 30 o 35 años de antigüedad, a las compañeras con hijos pequeños, a los compañeros con alguna enfermedad… en fin, a los trabajadores que aún en las sucursales que siguen abiertas ya no trabajan con la alegría de otros tiempos.

Boston inauguró su primer local allá por 1958 en la calle Buenos Aires, cerca del Casino. Los años noventa marcaron su expansión. La llegada del macrismo pretende sellar su declive.