Tras la última jornada de exposiciones, una reunión de senadores con las diputadas “sororas” artífices de la media sanción en la Cámara Baja y con integrantes de la Campaña por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito terminó de concluir una estrategia para que finalmente la Interrupción Voluntaria del Embarazo pueda convertirse en ley: sumar a parte de los indecisos con un dictamen alternativo que contemple los cambios propuestos por los cordobeses. De esta forma, el proyecto sería el que se vote el día 8 de agosto.

“Todos queremos que salga la ley. Se harán modificaciones no sustanciales para consolidar la mayoría”, sostuvo el pejotista Miguel Ángel Pichetto tras salir de la reunión. “Hay una comprensión (de los legisladores a favor y de la Campaña) de que hay que hacer un esfuerzo. Acá lo peor es que la ley se pierda”, y agregó que con este escenario el proyecto volvería a Diputados.

La decisión, que ya estaba siendo barajada, llegó después de que el rechazo sume dos nuevos votos tras las definiciones de la senadora catamarqueña Inés Blas y el chaqueño Ángel Rozas, que estiraron la ventaja en el poroteo previo: el sector antiderechos se consolida con 34 votos, mientras que a favor habría 28. De esta forma, los ocho indecisos que restan son cruciales para que el proyecto salga: tres de ellos son los cordobeses, por lo que un dictamen alternativo podría sumar los votos que faltan para que el Senado dé su sanción.

Los cordobeses Laura Rodríguez Machado (PRO), Ernesto Martínez (UCR) y Carlos Caserio (PJ), si bien se muestran a favor de la legalización, proponen un “término medio” entre la negativa y el proyecto original. En este marco, plantean modificar el límite de tiempo de la interrupción del embarazo de catorce semanas de gestación previstas en el proyecto de la Campaña a doce, al tiempo que habilitan la posibilidad de objeción de conciencia institucional y eliminan las penas para médicos que se opongan a practicar abortos.

En este marco, el proyecto debería volver a la Cámara Baja. El escenario no sería el ideal, pero Diputados no podrá rechazarlo. “Ninguna de las Cámaras puede desechar totalmente un proyecto que hubiera tenido origen en ella y luego hubiese sido adicionado o enmendado por la Cámara revisora”, sostiene el Artículo 81 de la Constitución Nacional. Es decir que, siendo Cámara de origen, Diputados no puede descartar un proyecto que ya fue votado allí, pero como Cámara revisora –al introducirse nuevos cambios– podría no darle visto bueno a las modificaciones y seguir insistiendo con el proyecto original si reúne una mayoría igual o superior a la de la Cámara Alta.

Si se consigue la sanción en Senadores, el aborto legal será ley, con cambios o sin ellos, según lo determine la Cámara Baja, donde ya ensayan una fecha estimativa para este mismo mes.