“El cronograma de pagos de los intereses se cumple a costa de la subejecución de partidas del resto de las finalidades”, sostiene el informe que elaboró el Instituto de Trabajo y Economía de la Fundación Germán Abdala, en el que se destaca que, en dos años y medio de gobierno de la alianza Cambiemos, el peso de los intereses de la deuda se duplicó y pasó a ocupar el segundo lugar del presupuesto detrás del rubro Servicios Sociales.

El trabajo realizado por el ITE de acuerdo con los datos del Ministerio de Hacienda que conduce Nicolás Dujovne indica que sólo los vencimientos de la deuda son los que cuentan con estricto cumplimiento en detrimento de los demás, entre ellos, los programas de asistencia social que para la mitad del año se encuentran muy por debajo del nivel que tendrían que haber ejecutado en ese período.

en dos años y medio de gobierno de la alianza Cambiemos el peso de los intereses de la deuda se duplicó.

Una de las principales razones que explican el crecimiento porcentual de los servicios de deuda en el presupuesto nacional fue la apertura irrestricta del mercado de cambios que “expuso a la economía nacional a un panorama externo incierto e inestable”.

“En un escenario en que no se cuenta con la capacidad de generar las divisas necesarias para compensar la demanda de dólares, la apertura requería un abrupto ajuste en el gasto externo que el gobierno intentó evitar iniciando un acelerado proceso de endeudamiento”, dice el texto.

Uno de los datos más relevantes, sobre todo teniendo en cuenta el recientemente anunciado recorte de las asignaciones familiares, es la subejecución del 70% en los programas sociales que incluyen programas de promoción y asistencia social, jubilaciones, pensiones, asignaciones familiares y, en menor medida, salarios.

Los integrantes del Instituto de Trabajo y Economía señalan que resulta llamativo el nivel de subejecución en estos ítems, ya que “son partidas que se devengan mensualmente, sin una marcada estacionalidad en su ejecución”, y destacan en particular los casos de fondos para la construcción de jardines de infantes y la lucha contra el HIV, que en los primeros seis meses de 2018 tuvieron una ejecución presupuestaria inferior al 20%, cuando para la mitad del año deberían haber estado cerca del 50%.

Esta situación se repite en todas las finalidades del gasto público, con niveles que llegan al 75% de subejecución, con excepción del ítem Deuda Pública, donde ese factor sólo alcanza a la mitad de los programas que contiene. Pero, dentro del rubro de deuda, el pago de los intereses concentra casi la totalidad de las partidas (99%) y su cumplimiento parece estricto para la primera mitad del año con 57%.

Los tres segmentos restantes, Administración Gubernamental, Defensa y Seguridad y Servicios Económicos, presentan alrededor del 75% de los programas subejecutados.

Uno de los datos más relevantes es la subejecución del 70% en los programas sociales de promoción y asistencia social, jubilaciones, pensiones, asignaciones familiares y, en menor medida, salarios.

Otro de los aspectos que se resaltan en el informe es lo concerniente a la finalidad de servicios sociales, que contiene partidas para salud, trabajo, promoción y asistencia social, seguridad social, educación y cultura, ciencia y técnica, vivienda y urbanismo y agua potable y alcantarillado. Aquí se destacan trabajo, ciencia y técnica y educación y cultura como los más afectados, con más del 80% de subejecución presupuestaria.

El trabajo concluye en que “estos datos sugieren un aspecto central de los procesos de endeudamiento público”, y advierte: “A medida que se acumula un peso creciente de pasivos, los intereses asociados a esta deuda comienzan a dominar la prioridades del gasto público, limitando las capacidades del gobierno para responder a necesidades básicas de la población”.