Por Ramiro García Morete

Sentado junto a la mesa, Bruno Da Silva Días se expresa amable y moderadamente. Al frente del escenario o sobre él –al frente y sobre con negrita– es más bien arrogante y enardecido. Aúlla y se sacude con pecho henchido y los huesos electrificados. Casi como aquel mono tremendo que de chico se trepaba a los árboles o luego tuvo un lapso de parkour trepado a los techos, interrumpido por las sabias y elegantes palabras de su madre: “Te van a cagar de un tiro”.

Pero la adolescencia, entre fútbol, play y MSN, lo acercó a las Bellas Artes, y también las sucias artes que otros llaman rock & roll. Toda esa energía halló compinches en el seno de dos bandas que quedaron en el camino (Chaleco de Fuerza y Seis Canillas Monocomando) para retomar junto a otros coetáneos la herencia distorsionada en años no muy distantes donde la ciudad se dividía entre cumbia pop e indie. Con coordenadas tan distantes y no tanto como Stone Roses, desparpajo punk, primeros Babasónicos y locales Falcons, estos desfachatados hijos que los noventa no criaron muy bien vinieron a levantar la voz y la frente. Canciones intensas y sexuales que en Egotecnia concretan un juego de espejos entre los que juegan con y los que son jugados por el dios de este siglo: el ego. Junto a Lucas Valenti (guitarra y coros), Laqui Topič (bajo y voz), Mariano Machao (guitarra), Augusto Tudda (batería), Juan Cristobal Muñoz (teclas) y Gregorio Jauregui (percusión), son Reales.

“Es como una manera natural de decir las cosas”, responde el vocalista sobre la asumida arrogancia. “Como más de un lado de todos pertenecemos a la misma mierda. Eso es más del punk. A diferencia de otras expresiones del rock desde lo discursivo o lo escénico, que hablan más desde un lado de enseñanza. Hay letras del Flaco Spinetta que son como una lección de vida casi. Y no sé si Reales tiene ese espíritu. En realidad está parado en el mismo lugar que todos y no tiene nada para enseñar”. Nacido en Los Hornos y ferretero hasta que la crisis lo dejó sin trabajo hace un mes, Iuio (así le dicen) reflexiona sobre ese momento de redención que da el escenario: “No hay doble personalidad. Quizá es tu costado más puro. Estas siendo inconsciente de lo que pasa. Muchas veces me ocurre…hacer cosas que no crees luego haberlas hecho”.

“Mi papá murió, mi mamá también./ Soy el hijo que los noventa no criaron muy bien”

Desde que emergieron los Reales se han empecinado en cantarle a su generación. Inclusive lo hacen explícito en Los Renegados: “Pensé en cantarle a mi generación, pero es como gritarle al viento…”. Iuio asiente: “En el primer disco (Súperheroe) más todavía. En el segundo también, aunque desde otra narrativa”. Y se explaya: “Siempre el recuerdo de los tazo dentro de las papafritas, los pokemones de la época que vivimos. Empezar a chatear con una persona. Nos empezamos a platear el próximo disco. Todas las cosas que vivimos fue el recambio de Internet a lo asombroso. Si bien… es como que estamos parados en un momento de la historia muy raro. Se están dando muchos cambios a nivel social. Y nosotros los vivimos de muy chicos. Yo empecé a tener MSN a los quince, y era re raro. Y hoy estar con Instagram en el celular, al palo, lleno de imágenes, que te podés conectar sin desenchufar el teléfono. Es muy raro, y pasó todo muy rápido. Entonces se empiezan a cruzar tus recuerdos de los noventa y los 2000. Es como que yo venía transpirado de jugar al fútbol y enseguida estaba jugando al fútbol en la play. Te queda esa mezcolanza”.

Si bien la contemporaneidad parece relegar el rock a un lugar periférico, Iuio no se lo toma en serio: “¿Peligro de extinción? Yo me cago de risa. Va a pasar lo que pase, pero a nadie lo va a dejar de volver loco el sonido de una guitarra distorsionada. Uno tiene que dejar de estar en un equipo de una o de otra cosa. Son gustos y la misma persona que cruzás en un Lollapallooza la cruzás en Creamfields, por decir dos festivales re caretas. A mí, si me ponés a bailar cumbia, te bailo hasta el amanecer. El tema está en disfrutar y qué querés escuchar en ese momento”.

“Tenemos más planes que pasatiempos…”

El músico dice que cada disco se grabó según la dinámica que requería el momento . El primero fue más crudo y el segundo, con producción de Diego Rodríguez de los Babasónicos, implicó un aprendizaje. Quizá la síntesis dialéctica se logre cuando en agosto empiecen a grabar el nuevo material. “Iremos a estudios El Pie, con nuestro propio sonidista y con el Manchi (Mariano, guitarrista de la banda), que la tiene muy atada en cuanto a sonido. De hecho, este sábado tocaremos varias canciones nuevas”.

Este sábado 28 de julio a la medianoche, Reales se presenta en Pura Vida (Diag. 78 e/ 8 y 61) junto a Delfines Entrenados Para Matar.