Por Ramiro García Morete

Hace poco más de tres años, el hijo de Loli Velázquez estaba leyendo para la escuela un libro que hablaba de La Odisea. Ya lo saben todos: poema y texto esencial de la cultura griega escrito por el Homero más célebre hasta la existencia de la televisión. El punto es que la actriz y docente de teatro pensó: “Qué bueno sería adaptar eso para los niños”.

Como madre, sabía que implicaba incluir a los padres; como dramaturga, que los clásicos requieren de una impronta distinta cada vez; como fundadora junto a Carlos Fiasconaro del Grupo de Teatro Independiente El Escape, que hacer y producir teatro sabe ser una verdadera odisea como la de Ulises. Difícil, pero apasionante.

Así es que, por tercera temporada, el recinto de la calle 44 e/23 y 24 presenta La Odisea, historia de un viaje casi imposible, este sábado y domingo a las 17:30 hs. Pero, además, este invierno sumó la que sería su complemento: La Ilíada, historia de la guerra de Troya, todos los días de vacaciones de invierno a las 16 hs. Velázquez dice que tuvo que ver con “la buena repercusión que tuvimos con La Odisea. Pensamos a hacer el continuado y contar las dos historias”.

Ante la complejidad, responde: “Estamos acostumbrados, porque en vacaciones de invierno es así. Nunca hemos tenido menos de dos obras en cartel. Hasta llegamos a tener tres o cuatro obras. Pero estamos acostumbrados. Las vacaciones de invierno son el momento en el que más se trabaja y más continuidad hay”.

Las historias, como se dijo, son célebres. La Ilíada es la historia de la guerra de Troya entre aqueos y troyanos que comienza por algo casi insignificante, dura diez años y da comienzo a La Odisea, cuando Ulises emprende el regreso pero tarda veinte años.

Velázquez asegura que “al momento de adaptarla tenés que romperte la cabeza para hacerla diferente a las muchas veces que se hizo. Mi forma de trabajar implica pensar no sólo en el chico, sino también en el adulto. Tiene que ser divertida para ambos. Para que no llegue y se pegue un embole terrible. Lo digo como madre”.

Eso implica “muchos guiños contemporáneos”: un teléfono antiguo que atiende Homero o una versión del hit “Criminal”. “Porque la historia de por sí es interesante, pero hay que encontrarle la manera. Hay muchos personajes y no puede durar más de una hora. Es importante que los chicos se lleven una idea de lo que fue. Que además de divertirse les genere curiosidad. Y que se pongan a leer sobre esto porque está buena la historia. Nos ha sucedido. Nenes que al volver a su casa se pusieron a buscar”.

Lorena Velázquez se encarga no sólo de la dirección, sino también del vestuario y la operación de sonido. Su socio Carlos Fiasconaro está a cargo de la escenografía y actúa también en las obras que llevan adelante junto a los actores Ana Angelillo, Liliana Perdomo, Gustavo Lojo, Adrián Di Pietro y Leandro Chavarría. Velázquez se expresa sobre las dificultades de un emprendimiento como este: “Es un espacio que cuesta un montón sostener. La Plata no tiene el hábito de ir al teatro. Sólo cuando hay obras comerciales, gente conocida. Pero no es como en capital, que la gente sale a ver teatro. Inclusive hay propuestas a la mañana. Acá llegás a hacer eso y no va ni el loro”, se lamenta.

También reconoce que hay una crisis en general que afecta: “Aunque depende en el lugar que estés programado. En el Pasaje Dardo Rocha, que las entradas están 50 pesos, es más fácil. Pero en lo que se monta en salas como la nuestra es cuesta arriba. A veces intentamos hacer una producción y muchas veces no se recupera. Se trata de recurrir a algún apoyo o subsidio para que se vea un producto bueno y elaborado. Hay mucha plata en vestuario, escenografía… Esta temporada está siendo más compleja y un poco tiene que ver con la situación. De todos modos, la gente está yendo porque tuvimos buenas críticas. Y la mayoría que fue a La Ilíada había ido a La Odisea“.