Con figuritas repetidas en Diputados, comenzó un plenario de comisiones que tuvo entre sus oradores a médicos, religiosos, sociólogos, entre otros especialistas. El movimiento de mujeres, en tanto, copó las calles y realizó una particular intervención basándose en El cuento de la criada, novela donde las mujeres fértiles son forzadas a gestar hijos para las clases dominantes, casi como las propuesta de “adopción prenatal en estado embrionario” que resonó ayer entre los expositores.

El plenario de las comisiones de Salud, Justicia y Asuntos Penales, y Asuntos Constitucionales del Senado de la Nación tuvo ayer su primera tanda de expositores para tratar el proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo, que obtendrá su dictamen el 1º de agosto y se votará en el recinto el 8 del mismo mes.

“Cuando el aborto sea ley, las mujeres no sólo accederán a una practica más segura y cubierta por el sistema de salud”

Presidida por el radical Mario Fiad, la reunión informativa se dio con el pedido expreso de no realizar “aplausos y otras expresiones” dentro del Salón Illia, pero un nuevo “Martes Verdes” convocado por la Campaña por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito en las inmediaciones del Congreso rompía los silencios

María Lucila Colombo, expresidenta del Consejo Nacional de la Mujer y secretaria del Sindicato de Amas de Casa, fue quien abrió el plenario y, al igual que en Diputados, marcó una posición ambigua. “Las mujeres no debemos ser penalizadas cuando practicamos un aborto. No creo que sea un derecho que tenemos las mujeres y menos aún un derecho sobre nuestro cuerpo. Creo que es una realidad dolorosa que padecemos muchas”. 

Otro de los que estuvo en Diputados fue el rabino Fernando Szlajen, quien en esta nueva intervención citó a la Biblia, como “base de nuestra civilización”, donde se reconoce “la vida humana desde la concepción, hoy respaldado por la actual bibliografía embrionaria, biológica y genética”. Siguiendo con sus fundamentalismos, el religioso advirtió a los senadores que “la elección es simple: se acepta el postulado y la base civilizatoria de no asesinar al cigoto, o se elige arbitrariamente cuándo se puede eliminar”.

Una de las intervenciones más polémicas, al igual que en Diputados, fue la del urólogo del Hospital Mater Dei Fernando Secin, quien, si bien un principio habló de un sistema de salud colapsado no apto para este tipo de prácticas, destacó que “los recursos públicos no pueden estar destinados a matar”. El médico llamó a los senadores a ser responsables, porque “por primera vez en democracia se pueda legitimar la desaparición de argentinos por otros argentinos”, frase que generó el repudio del senador rionegrino Miguel Ángel Pichetto.

Pedro Cahn, director médico de la Fundación Huésped, se mostró a favor del proyecto, argumentando que “cuando una mujer decide interrumpir un embarazo, queda sólo una vida por proteger, la de la mujer. La diferencia es si lo hará en forma segura o si la condenamos, por pobre y excluida, a la muerte”.

“Cuando el aborto sea ley, las mujeres no sólo accederán a una práctica más segura y cubierta por el sistema de salud. También podrán acceder a métodos anticonceptivos que permitan evitar futuros embarazos no deseados. La opción no es entre educación sexual, métodos anticonceptivos y abortos. Se trata de un paquete de acceso a la salud y a los derechos sexuales y reproductivos que debemos garantizar como política de acción pública”, destacó Cahn.

La médica y psicoanalista Martha Rosenberg, referente histórica de la Campaña por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito, también fue de la partida. “Las mujeres tenemos ese poder: gestar y parir, o no. Ejercerlo atañe a nuestro saber y entender. Somos personas con derecho a decidir sobre nuestros cuerpos y sus avatares”. “La misión de esta Cámara no es mantener las estructuras de dominación feudal sobre los vientres. Ojalá esta Cámara se inscriba en el camino de saldar la deuda de la democracia con las mujeres, afirmado ya en la Cámara de Diputados”, sostuvo la pionera de la Campaña, quien exigió a las y los senadores presentes: “Ustedes tiene la posibilidad de transformar el dolor en derechos, de eso se trata ser legislador”.

Por su parte, la médica Patricia Rosemberg se encargó de hablar de los costos, casi como modo de respuesta a Fernando Secin. “El 90% de las interrupciones voluntarias hasta la semana catorce son plausibles de realizarlas de forma ambulatoria. Todo esto que escuchamos de los costos de internación que deberían afrontar las provincias, las obras sociales, el Estado, es una falacia. Esos costos de internación ya los afrontan ahora porque atienden las complicaciones de los días que esa mujer pasa en terapia intensiva o quiere recuperar su fertilidad”, aseguró, basándose en la experiencia de la Maternidad Estela de Carlotto, entidad médica que dirigió, donde se realizaron más de novecientos abortos no punibles, contemplados en la actual legislación.

El abogado penalista Hernán Manilla Lacasa salió en defensa de su género. “Su vida depende del consentimiento de la mujer. Sólo cuenta su deseo, lo cual refleja una inaceptable desigualdad de género, porque la decisión del padre no se tiene en cuenta”, aseguró. “Este Congreso no debería reconocerles a las mujeres el derecho de suprimir otra vida, a excepción de los supuestos de no punibilidad ya contemplados”, agregó.

El sacerdote Matías Jurado contó sobre su labor acompañando a mujeres que abortaron y relató el caso de Karen, una niña santiagueña, violada por un amigo de su padre. Para el cura, “frente al embarazo no ven otro camino y abortan. Pero después toman conciencia. Era su hijo”. “Se lo tienen que sacar de encima ya. No pueden ni pensar en el futuro. Pero al final del día se quedan con la mirada vacía. Tratando de olvidarse lo más rápido lo que vivieron en esa salita o en ese quirófano. Porque la calidad del lugar no hace que la herida duela menos, como tampoco el hecho de que sea legal”, agregó.

Con pañuelo verde en la muñeca, la politóloga Daniela Yozzi consideró que es una “deuda de la democracia”. El proyecto “reconcilia los principios de libertad e igualdad, incluso los potencia”. Para la especialista, esta normativa materializa la “plena libertad que mujeres y personas gestantes hemos tenido vedada desde siempre: la libertad sobre nuestros cuerpos”.

“La misión de esta Cámara no es mantener las estructuras de dominación feudal sobre los vientres. Ojalá se saldé la deuda de la democracia con las mujeres”

Edgardo Young, ginecólogo y especialista en fertilización asistida, sostuvo que “la mujer no puede decidir sobre otra persona. Si ese embarazo que lleva adentro va a ser potencialmente una persona, debemos ser coherentes. Debe ser respetado”. En esa línea, en nombre propio y de la Academia Nacional de Medicina, propuso la “adopción prenatal”, destacando que ”muchos matrimonios están en la búsqueda de embriones donados”.

Por su parte, la periodista especialista en género Belen Spinetta puso el ojo en las propuestas de despenalización esbozadas en otros proyectos que llegaron al plenario de comisiones. “Como ya se dijo en el debate en la Cámara de Diputados, el aborto en la Argentina es una realidad. No estamos discutiendo ‘aborto sí o aborto no’. Lo que estamos discutiendo es que el aborto deje de ser clandestino. Si se mantiene en la clandestinidad, seguirán muriendo las mujeres pobres”, dijo, y agregó: “La sola despenalización no alcanza. Necesitamos que el Estado garantice el acceso a la interrupción voluntaria del embarazo sin que se ponga en peligro nuestra vida”.

Criadas por el aborto legal

Mientras los diferentes oradores daban sus posturas en el Senado, afuera se desarrollaba un nuevo Martes Verde que se hizo escuchar adentro y que paradójicamente comenzó con una intervención silenciosa. Un grupo de mujeres, vestidas con capas rojas y velos blancos, como las protagonistas de El cuento de la criada, hicieron un pañuelazo por el aborto legal, seguro y gratuito.

En la novela de Margaret Atwood se plantea una distopía en la que en un país ultracatólico las mujeres fértiles son destinadas a ser las “criadas”, quienes sirven a las familias dominantes gestando obligadas para ellos.

“El cuento de la criada se nutrió de muchas facetas distintas: ejecuciones grupales, leyes suntuarias, quema de libros, el programa Lebensborn de las SS y el robo de niños en la Argentina por parte de los generales, la historia de la esclavitud, la historia de la poligamia en los Estados Unidos… La lista es larga”, leyeron las periodistas que impulsaron la intervención, parte del prólogo del libro de Atwood.