En un nuevo ataque a la integración regional, el presidente de Ecuador, Lenín Moreno, anunció que pedirá que la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) devuelva el edificio que el Estado ecuatoriano le había cedido para su funcionamiento. En la entrada de ese edificio se encuentra una estatua del expresidente argentino Néstor Kirchner, en homenaje por haber sido el primer secretario general de el organismo.

Moreno señaló que “el edificio de UNASUR fue cedido a los países que lo conforman. Vamos a pedir a UNASUR la devolución de ese edificio para darle un mejor destino. No nos oponemos a la integración, pero no ha funcionado por irrespeto a los demás […] fue una buena idea que lastimosamente por fallas humanas e ideológicas no se ha cristalizado”, aseguró.

Luego de haberse reunido con el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, Moreno anuncia esta media que profundiza la estrategia de desintegración.

Este ataque a la integración regional del mandatario ecuatoriano se da en el marco de la persecución política-mediática-judicial desatada contra el expresidente Rafael Correa, el arbitrario encarcelamiento del vicepresidente electo Jorge Glas, y la censura y confinamiento en la embajada de Ecuador en Londres del creador de Wikileaks, Julian Assange.

La medida contra UNASUR es parte del ataque contra la integración regional que ha promovido Estados Unidos. A principios de abril de este año, bajo las claras directivas de Washington, los gobiernos de Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Paraguay y Perú anunciaron que abandonaban temporalmente UNASUR.

Luego de haberse reunido con el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, Moreno anuncia esta media que profundiza la estrategia de desintegración. Tras la reunión, Moreno comentó en la red social Twitter : “en el encuentro con el Vicepresidente @Mike_Pence iniciamos una nueva manera de relacionar a nuestros países”. Luego agregó: “agradecemos el reconocimiento de EEUU a nuestro esfuerzo por restablecer una sociedad democrática, que respeta derechos y libertades”.

Este ataque a la integración regional del mandatario ecuatoriano se da en el marco de la persecución política-mediática-judicial desatada contra el expresidente Rafael Correa, el arbitrario encarcelamiento del vicepresidente electo Jorge Glas,y la censura y confinamiento en la embajada de Ecuador en Londres del creador de Wikileaks, Julian Assange.

Tras la llegada al gobierno de mandatarios alineados con los intereses de Washington, los espacios de integración fueron golpeados duramente. Mientras que el MERCOSUR, la UNASUR y la CELAC fueron vaciados y atacados, se intentó consolidar el funcionamiento de la OEA, que volvió a su rol de “ministerio de colonias de Estados Unidos”. Incluso, cuando los planes del Departamento de Estado norteamericano no lograron materializarse en ese organismo, se buscó otras alternativas con la creación del Grupo de Lima, un “cártel de la Derecha regional” que se conformó con el único fin de agredir a Venezuela y emitir las declaraciones que le eran dictadas desde Washington.

Moreno, quien llegó al gobierno de la mano de Rafael Correa, rápidamente tomó el camino de la traición. Cada una de sus medidas deja en evidencia que tiene reservado un lugar triste y oscuro en la historia de Ecuador y de América Latina.