Según un informe del defensor del Pueblo de Colombia, Carlos Alfonso Negret, entre el 1° de enero de 2016 y el 30 de junio de 2018, 311 dirigentes sociales cayeron bajo las balas de paramilitares y sicarios. Durante el mes de junio, mientras la mirada de gran parte de la sociedad estaba puesta en la participación de la selección colombiana en el Campeonato Mundial de Fútbol, al menos diecinueve líderes sociales fueron asesinados.

El informe detalla que la mayoría de los crímenes cometidos desde enero de 2016 a la fecha se llevaron adelante en zonas donde los narcotraficantes y paramilitares han incrementado su control tras la retirada de las FARC-EP. En el Cauca se produjeron 78 homicidios, en Antioquia, 43, en Norte de Santander, 21, en Nariño, 18, en Valle del Cauca, 16, y en Chocó, 16.

Entre los líderes recientemente asesinados se encuentra la Ana María Cortes, secretaria de la campaña presidencial de Gustavo Petro en el municipio de Cáceres. El excandidato a presidente y actual senador colombiano, Petro, comentó en Twitter: “nuestros militantes en Cáceres, Antioquia, ya habían sido golpeados por la policía local, el comandante del puesto los había amenazado y exigido que se fueran del municipio. Ana María había denunciado al alcalde suspendido por corrupción”.

También en Twitter, el senador Iván Cepeda aseguró: “en efecto, es un hecho que están asesinando a líderes sociales que en las pasadas elecciones apoyaron en sus municipios a @petrogustavo y a la Colombia Humana. Con grupos paramilitares se quiere debilitar la participación de opciones progresistas en las elecciones locales de 2019”.

En diálogo con Contexto, el analista de política internacional Carlos Aznárez aseguró que “lo que ha ocurrido estos últimos días muestra cómo se ha elevado la caldera de la represión en Colombia en función del triunfo de Iván Duque que, en definitiva, es el triunfo de Álvaro Uribe Vélez”.

Aznárez sostuvo que “hoy los paramilitares operan con absoluta impunidad y tienen luz verde para cometer todo tipo de crímenes. Lo hacen de cara al próximo gobierno, que es el representante más claro del paramilitarismo”.

“Se apunta a los dirigentes populares, a los dirigentes sociales, para tratar de golpear a quienes pueden encabezar las movilizaciones de protestas por la grave situación social y económica que se vive en Colombia”, afirmó.

Aznárez señaló que “la respuesta de las organizaciones populares tiene que ser inmediata con la movilización y la solidaridad internacional para que Colombia no repita la historia que se vivió con la Unión Patriótica (UP). Es muy grave lo que está sucediendo. Hubo dieciocho muertos en ocho días y se está apuntado a Gustavo Petro y a sus dirigentes sociales”.

“Es terrible y evidente la hipocresía de la llamada comunidad internacional y de los medios masivos de comunicación que atacan a Venezuela pero callan ante lo que pasa en Colombia. Es una lógica alentada desde Estados Unidos. La reciente reunión de Iván Duque con Donald Trump tuvo como fin hablar de cómo generar más injerencia en Venezuela, pero nada se habló del paramilitarismo y los asesinatos en Colombia”, concluyó Aznárez.