Por Ramiro García Morette

Promediando el año 2011, Natalia Soulé trabajaba en un espacio de la ciudad que “se venía abajo, era decadente, no entraba una gota de sol, había ratas y se llovía”. Pero ahí tocaban sus bandas favoritas. Una noche “fue el apocalipsis. Pasó de todo y yo quería salir corriendo”. Sin embargo, imaginó junto a David Tarabotto y Gerardo Echeverría “cómo sería si tuviésemos un lugar propio”. Un mes después abría C’est La Vie, uno de los centros más activos y amenos de la cultura platense. Originalmente ubicado en una vieja y preciosa casona de 55 e/ 4 y 5, este emprendimiento afincado ahora en 55 e/ 17 y 18 cobijó una extensa lista de actividades y artistas, con un espíritu casero y autogestionado. Por ello, este sábado 7/7 se celebran los 7 años de soñar con una vida con más arte que ratas y lluvia.

“Creo que lo que caracteriza a C’est es el olor a hogar”, cuenta su creadora y encargada. “La sensación de estar en casa. Y sin duda el rango horario que manejamos y que supimos establecer prioritario desde el día uno y que siete años después se mantiene. Para las 00:30, la música en vivo se acabó”. Si bien siempre se caracterizó por ser una sala de música en vivo, “pasaron por la casa más de treinta talleres, centena de exposiciones, danza, teatro, presentaciones de libros, cine y varias actividades gastronómicas. Durante un tiempo largo tuvimos una cafetería y coexistimos con Malisia (distribuidora y estantería de libros)”.

Por supuesto que nada de esto es fácil, en un contexto con políticas culturales y de nocturnidad poco favorables. “Los emprendedores culturales remamos . Nos fortalecemos. Nos acompañamos. Nos animamos a seguir haciendo aunque de arriba no nos tiren un centro nunca. Resistimos”. Y remata optimista: “Pero te juro que aunque suene algo romántico, se convirtió en ‘lo mejor del amor’. No nos para nadie”.

Y se refiere a la crisis económica actual: “Como a todxs. Pero también como todxs resistimos. Ahora estamos en etapa de renovación. Mesas, sillas, pintura, luces, techo. Todo nuevo. Si no reinventás, te come lo nuevo que va surgiendo y sobre todo en estas épocas tan difíciles. Le ponemos laburo. Si un mes nos cuesta pagar, armamos alguna movida y salimos adelante. Es la única manera de persistir en el tiempo. La lucha y el aguante”.

A esa fuerza se suma, sin dudas, la impronta de una ciudad que más allá de los obstáculos se las arregla para tener oferta cultural importante. ¿Qué tiene la ciudad que genera eso?: “Lo pienso siempre. Y se me mezclan muchas cosas. Pienso que somos la ciudad de Virus, de los Redo. Que la gente joven que viene de afuera cada año la enriquece.. Que tenemos sangre. Somos la ciudad del rock. Y el rock se merece todo”.

Esté sábado se celebra un aniversario jugando con el número siete. Habrá desde las 20 hs música en vivo con Juan Irio (El Estrellero), Pablo Matías Vidal (Los valses), instalación de luces & Vj Mati Bianchi, exposición de Pilar Platzeck, poesía de Agust Amar, Juli Celle, Chapi Chap y Osa Mayor, además de tragos y cocina de primer nivel, como siempre.

Desafiando a destacar siete momentos, Soulé enumera

  1. “Segunda fecha en la casa. Tocó Boom Boom Kid y se quebró el piso por la gente saltando”.
  2. “Cuando se inundó la ciudad de La Plata fuimos uno de los espacios que recolectó de todo para llevar a los barrios. Abrimos el garage. Estuvo lleno hasta el techo”.
  3. “Leo Masliah toco ese mes en la casa y donó la taquilla para que una amiga que había perdido su piano en la inundación lo recupere.”
  4. “En la casa primera donde funcionábamos había quedado un sillón enorme en la planta alta. Estaba asqueroso y no había manera de sacarlo. Lo bajamos con soga desde la terraza al patio interno entre diez. Fue un despliegue. Hay un video”.
  5. “Mudamos la barra de una casa a la otra caminando”.
  6. “Ver a Hoppo (la banda de Rubén Albarrán de Café Tacuba) tocar en el medio de la sala. Lloré…)”.
  7. “Ver a tantas personas y amigos ‘hacer’ por un mundo y un lugar mejor”.