La jueza Daniella Camacho de la Corte Nacional de Justicia de Ecuador ordenó la prisión preventiva para el expresidente Rafael Correa por supuesto incumplimiento de una medida cautelar que lo obligaba a presentarse cada quince días ante ese juzgado en Quito. El expresidente se encuentra viviendo en Bélgica y había asistido al consulado de Ecuador en ese país, pero tanto el fiscal general Paúl Pérez como la magistrada consideraron que no era suficiente.

Correa fue acusado recientemente de estar vinculado al Caso Balda, el secuestro del exasambleísta Fernando Balda, ocurrido agosto de 2012 en Bogotá, Colombia. Al igual que sucedió con el expresidente Luiz Inácio “Lula” da Silva en Brasil, la acusación contra Correa no está basada en pruebas, sino en supuestos testimonios.

Correa respondió a través de la red social Twitter: “Fiscal puesto a dedo, vinculación sin ninguna prueba, jueza que se allana al desacato de la Asamblea Nacional, medida cautelar imposible de cumplir, etc. ¿Saben cuánto éxito va a tener esta farsa a nivel internacional? No se preocupen, todo es cuestión de tiempo. ¡Venceremos!”.

“Agradezco a tod@s sus muestras de solidaridad ante este nuevo y grave atropello a la justicia y mis derechos. Yo estoy bien. No se preocupen. Buscarán humillarnos y hacernos pasar un mal rato, pero una monstruosidad así JAMÁS prosperará en un Estado de Derecho como Bélgica”, remarcó.

También sostuvo que “Balda ya anunciaba en noviembre que se venían procesos judiciales que me pondrían orden de captura de Interpol. ¿Adivinó o fue parte de un complot? Hagan sus apuestas. En las próximas horas enviaré un video por redes. ¡Hasta la victoria siempre!”.

En diálogo con Contexto, Lido Iacomini, analista político y responsable de Relaciones internacionales de Carta Abierta, aseguró que, “descartada la etapa de los golpes militares abiertos, ahora utilizan un Poder Judicial como una herramienta para demonizar políticamente a los líderes populares y, llegado el caso, impedir que participen en las elecciones, como están intentando en el caso de Lula”.

“Es evidente que esta medida es parte de ese tipo de ataque. Esto también muestra un debilitamiento del sistema institucional democrático que estamos viviendo”, remarcó.

Iacomini concluyó que “hay una articulación en que la cuestión mediática es fundamental. Los diarios elaboran los fundamentos para la demonización mediática y luego la televisión amplifica y masifica esa demonización”.