Por Pablo Pellegrino

Durante la última semana, el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) publicó una serie de informes que dan cuenta del impacto que ha tenido la crisis cambiaria y financiera de abril y mayo que derivó en el regreso del Fondo Monetario Internacional. La balanza comercial tuvo un déficit de 1.285 millones de dólares contra los 576 millones del año pasado, el índice de precios al consumidor fue 2,1 y terminó de enterrar las metas de inflación, y el estimador mensual de actividad mostró una aceleración en los tiempos de la recesión.

Pero hubo otros informes que muestran la caída incluso sin tener en cuenta los datos correspondientes a los meses donde la crisis fue más profunda. Es el caso de la distribución del ingreso, que empeoró entre los meses de enero, febrero y marzo y aumentó la desigualdad. La brecha entre los deciles de menores ingresos y los de mayores ingresos pasó de 13 veces en el último trimestre de 2017 a 16 si toma en cuenta la mediana, y de 17 a 20 si se considera el promedio.

La brecha entre los deciles de menores ingresos y los de mayores ingresos pasó de 13 veces en el último trimestre de 2017 a 16 si toma en cuenta la mediana, y de 17 a 20 si se considera el promedio.

El coeficiente de Gini, que refleja la desigualdad económica y social, pasó de 0,417 en los últimos tres meses del año pasado a 0,440 en el primer trimestre de 2018, un incremento del 5,2%. Este índice lo elabora el INDEC en base a los resultados de la Encuesta Permanente de Hogares en los principales aglomerados urbanos y mide la distancia entre 0 y 1, donde 0 representa la igualdad absoluta y 1 la desigualdad absoluta.

Si se compara ese coeficiente con el del mismo período del año anterior, la suba representa un 0,68% cuando se ubicó en 0,437. Por otra parte, en el segundo trimestre de 2016, durante el primer año de gestión de Cambiemos había sido de 0,427, casi 3% menor a este año. Cabe destacar que, por el inédito apagón estadístico total que realizó el gobierno desde que asumió en diciembre de 2015 y la discontinuación de las publicaciones, los datos no se pueden contrastar con ese período.

Uno de los datos más alarmantes es que, según los cuadros publicados por el organismo estadístico, hasta el sexto decil de los trabajadores no llegaron a cubrir la canasta básica total que para marzo había sido superior a 17.000 pesos, es decir, el 60% de los trabajadores no llegó a cubrirla. En el caso de los hogares, hasta el tercer decil de menores ingresos (30%) no llegaron a cubrir la canasta, y el cuarto decil en promedio se ubicó apenas por encima.

El miércoles, Contexto había publicado el informe del Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda (Undav) que analiza la caída en el poder adquisitivo de los salarios en dos años y medio de macrismo. Allí, la Undav contrastó las principales paritarias que se cerraron con los índices de inflación de cada año y proyectó, en base a las negociaciones que tuvieron lugar este año, la potencial caída para diciembre de 2018. En este sentido, los menos favorecidos fueron los trabajadores estatales, que, en lo que va de la Administración de Cambiemos, disminuyeron un 21,3% su poder de compra, seguidos por los petroleros, docentes y transporte con alrededor de -13% y metalúrgicos, sanidad y construcción en torno al -10%.

Los datos que difundió el INDEC el jueves corresponden al primer trimestre del año y no contemplan todavía los datos de abril, mayo y junio en los que hasta el propio gobierno admitió que los indicadores empeorarán producto de la crisis cambiaria y financiera en la que se disparó el precio del dólar hasta los actuales 28,67 pesos.