Cuando se graduó de la Universidad Nacional de La Plata en 2001, el joven médico Martín Silberman tenía veintiocho años y se enfrentaba a una Argentina devastada por el derrumbe del modelo neoliberal menemista que vació el Estado hasta dejarlo casi en cenizas. Tras una década de ejercer su carrera en el exterior, volvió a Argentina como parte del centenar de científicos e investigadores repatriados por el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y comenzó un prolífero trabajo en el Hospital El Cruce de Florencio Varela. Tras el sustancial recorte producido por el macrismo, hoy es uno de los seiscientos trabajadores del nosocomio que teme por el vaciamiento de la salud pública y la calidad de la institución.

“En aquel momento no había trabajo. Hacíamos guardia y no nos pagaban. Era un momento difícil. No fue hasta 2014, mientras yo estaba trabajando en otro país y ganando muy bien, cuando me convocaron para trabajar en un proyecto de Universidad y hospital”, dijo Silberman a Contexto, al recordar el momento en que volvió a Argentina y se “enamoró” del Hospital El Cruce, donde comenzó su trabajo de investigación en conjunto con la Universidad Nacional Arturo Jauretche, ambas instituciones instaladas en la unión entre los municipios de Florencio Varela, Quilmes y Berazategui, al calor del plan de inversión en ciencia y educación forjado durante el periodo kirchnerista.

“No fue hasta 2014, mientras yo estaba trabajando en otro país y ganando muy bien, cuando me convocaron para trabajar en un proyecto de universidad y hospital”

Tras obtener una beca de doctorado en México en 2010, Silberman se instaló a trabajar allí durante varios años hasta ser convocado a formar parte del programa de repatriación de más de 130 científicos impulsado por el gobierno argentino: “Es la historia de casi todos los de mi generación que hoy trabajamos en el hospital en general. Desde 2001, con un país arruinado, hasta 2014, con un país totalmente distinto, nos unió el compromiso por hacer valer el potencial que tenía este hospital”. El anterior gobierno garantizó que los profesionales y sus familias pudieran trasladarse e insertarse en el desarrollo científico y técnico nacional.

Desde hace más de cuatro años, Silberman dirige equipos de investigación clínica tanto en El Cruce como en la UNAJ, áreas que observa con preocupación debido a la delicada situación que atraviesan los organismos y centros de producción técnica de la salud pública.

“Hasta ayer estaba trabajando en un hospital y ahora estoy en la Cámara de Diputados, discutiendo un tema muy grave”, manifestó ayer durante el desarrollo del pedido de rechazo al recorte en el Hospital El Cruce que tuvo lugar en el Anexo de la Legislatura bonaerense, acompañado por el presidente de bloque del PJ Unidad y Renovación, Julio Pereyra, del bloque de Unidad Ciudadana, Florencia Saintout, y del bloque del Frente Renovador, Rubén Eslaiman.

Silberman fue uno de tantos profesionales que se vieron en la necesidad de organizarse en las últimas semanas ante los paulatinos problemas administrativos acaecidos desde la llegada de la gestión gubernamental de Mauricio Macri. A partir de allí surgió la Asociación de Profesionales del Hospital El Cruce, hoy en plena actividad asamblearia de lucha frente al magnánimo recorte.

“Yo pasé por los noventa, pasé el 2001 y pasé el período de reactivación de los últimos años. Eso genera una responsabilidad de decir ‘bueno, protejamos esto que tenemos’”

“Cuarenta por ciento es muchísimo, eso incluye sin dudas recorte de personal. Las autoridades nos pusieron en la tarea de que los jefes de servicios seamos quienes decidiéramos ‘cómo aplicar’ el recorte, lo que nos resulta inaceptable”, dijo el profesional, y agregó: “Yo pasé por los noventa, pasé el 2001 y pasé el período de reactivación de los últimos años. Eso genera una responsabilidad de decir ‘bueno, protejamos esto que tenemos’. Estamos muy preocupados por la situación, ya que hay profesionales que ya se han ido, están perdiendo por cuestiones salariales u organizativas o porque la cirugía que hacían ya no se hace más en el lugar”.

En la última semana, los directivos del Hospital dejaron trascender que el presupuesto anual para el funcionamiento del instituto sufriría un recorte de más de mil millones de pesos, cifra que representa una quita del 42%. El próximo jueves se realizará un abrazo simbólico al establecimiento junto a la comunidad local para decirle NO al ajuste.