Este martes, el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, llegó a Brasil para reunirse con el mandatario golpista Michel Temer y volver a arremeter contra Venezuela. El encuentro es parte de una gira por la región en la que el representante de la Casa Blanca también viajará a Ecuador para reunirse con el presidente Lenín Moreno.

En una nueva acción injerencista, en la que es su tercera gira por la región, Pence vuelve con el mismo libreto para exigirles a sus aliados regionales más sanciones contra el gobierno de Nicolás Maduro y el pueblo venezolano.

“Acabo de aterrizar en Brasilia. Esperamos reunirnos con el presidente @MichelTemer y la delegación brasileña para reforzar nuestra alianza FUERTE y encontrar formas de asociarnos más estrechamente a la seguridad, promover la democracia en la región y abordar la crisis migratoria que afecta a los EE.UU.”, aseguró por la red social Twitter Pence al llegar al gigante sudamericano.

Luego de la reunión con Temer, Pence publicó: “Nos hemos comprometido a presionar al régimen de Maduro para restaurar la democracia en Venezuela”. Para criticar al gobierno Venezolano y asegurar que quiere “promover la democracia en la región”, Pence escogió reunirse con Temer, un mandatario golpista que intervino militarmente el estado de Rio de Janeiro, que ha avalado la violencia política que causó la muerte de la concejala Marielle Franco y que tiene como preso político a su más fuerte opositor y principal candidato para las elecciones de octubre, Luiz Inácio “Lula” da Silva.

A Pence y a su jefe, el presidente Donald Trump, no les interesan la democracia ni los derechos humanos, y mucho menos la voluntad popular. El vicepresidente norteamericano y el mandatario golpista brasileño, que dicen preocuparse por los derechos humanos en Venezuela, están obligados a abordar la violación a los derechos humanos en Estados Unidos y hablar de los cincuenta niños brasileños separados de sus padres al tratar de ingresar por la frontera de los Estados Unidos con México.

El miércoles, Pence llegará a Ecuador para reunirse con Lenín Moreno, acusado de traicionar al partido que lo llevó al gobierno. El jueves arribará a Guatemala, donde se encontrará con el vicepresidente Jimmy Morales, involucrado en escándalos de corrupción, y con el mandatario hondureño denunciado por fraude en las últimas elecciones presidenciales, Juan Orlando Hernández.

Para “defender la democracia” en la región, el representante de la Casa Blanca ha elegido a un golpista, un corrupto y un mandatario que llegó al poder a través del fraude. Sin dudas, el cinismo es la principal arma de la política exterior de Estados Unidos.