“Los sindicatos no podemos aceptar administrar el hambre que quiere imponer la derecha”

En los días previos al masivo paro del lunes, el secretario adjunto de la CTA de los Trabajadores bonaerense, Raúl Calamante, dialogó con Contexto sobre la jornada de lucha que incluirá a empresarios y movimientos sociales. Referentes pyme advirtieron sobre la crisis del sector y coincidieron en que “el destino de las pymes es el mismo que el de los trabajadores”.

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Por Pablo Pellegrino

“Es hora de que todos los dirigentes se pongan el mameluco y salgan a la calle”, dijo el viernes el dirigente de Camioneros, Pablo Moyano, sobre el paro general del lunes 25 al que ya anunciaron su adhesión las principales centrales obreras y del que participarán las pequeñas y medianas empresas con un “persianazo” en solidaridad y apoyo a los trabajadores. Horas más tarde, uno de los triunviros cegetistas advirtió que el del lunes “será el paro más contundente de los últimos años”.

Entre los principales impulsores de la medida de fuerza se encuentran la propia CGT, las dos CTA, la Corriente Sindical Federal, Camioneros, el Movimiento de Acción Sindical Argentino (MASA), la Unión de Obreros Metalúrgicos, la Asociación de Trabajadores del Estado, la Unión Tranviarios Automotor (UTA), la Asociación Bancaria, entre otros. También apoyarán la medida de fuerza diversas organizaciones sociales, como la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular.

“El paro va a ser total, como tiene que ser”, dijo a Contexto el secretario general adjunto de la CTA de los Trabajadores de la provincia de Buenos Aires, Raúl Calamante, para quien es necesario un acuerdo de unidad programático “que garantice la lucha por la defensa de los trabajadores”.

El dirigente sindical consideró que “no hay alternativa frente a una política que está llevando a una transferencia enorme de recursos del bolsillo de la clase trabajadora a los grupos concentrados de la economía”, y advirtió que “hay una decisión política de avanzar contra los trabajadores”.

En este sentido, afirmó que “la única variable que este gobierno pretende controlar es la salarial”, y enfatizó: “Lo que está pasando es clarísimo: en 2015 teníamos el salario promedio más alto de la región, que estaba arriba de los 560 dólares, y hoy estamos hablando de un salario de 300 dólares con un tipo de cambio que no ha terminado de afianzarse”.

Por su parte, el presidente de la Asociación Pyme, Daniel Moreira, dijo a este medio que “las asociaciones pyme consideramos que es necesaria una alianza estratégica e indisoluble con los trabajadores porque las pymes damos el 80% del trabajo privado en el país, y, por otro lado, porque la situación de crisis que estamos viviendo tiene que ver con que han destruido el mercado interno que llevó a la desaparición más de 8.000 pymes”.

También coincidió con la lectura de Calamante sobre la unidad programática “del 95% de la sociedad argentina que la está pasando mal” y la necesidad de establecer “puntos claros de un proyecto de país que nos incluya a todos los argentinos”.

También desde la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (APYME) anunciaron la adhesión al “persianazo”. Julián Moreno, presidente de la delegación de Buenos Aires de esa entidad, sostuvo que la medida se produce “porque entendemos que el destino de los trabajadores y las pymes es el mismo y tenemos bien presente que la pérdida del poder adquisitivo del salario de los trabajadores repercute directamente en nuestros ingresos”.

“Cada medida medida que toma este gobierno torna la situación de las pymes algo cada vez peor”, dijo el dirigente de APYME, y agregó: “Sobre llovido, mojado: las tasas se van a las nubes, el mercado interno no existe por los salarios deprimidos, los costos siguen aumentando y la situación es crítica”.

Finalmente, analizó que “las pymes tenemos poco poder de fuego, por eso necesitamos que la lucha de los trabajadores continúe. Nuestro futuro depende de la lucha de los trabajadores”.