Durante el feriado nacional por el Día de la Bandera, el gobierno recibió buenas noticias que ayudaron a calmar, al menos transitoriamente, la presión sobre el dólar de las últimas semanas. Por un lado, el Fondo Monetario Internacional aprobó el préstamo stand by y realizó el primer desembolso por 15.000 millones de dólares, y, por otra parte, la consultora Morgan Stanley Capital International (MSCI) recalificó a la Argentina como mercado emergente.

El paso de fronterizo a emergente fue celebrado por la plana mayor del gobierno, incluido el presidente Mauricio Macri, y los principales aliados mediáticos que señalaron la concreción de la “lluvia de inversiones” anunciada hace dos años y medio. La posibilidad de un mayor ingreso de dólares por parte del FMI y de los capitales especulativos a partir de la recategorización supondría cierta comodidad para el gobierno a la hora de calmar la demanda y así contener el precio de la divisa.

Sin embargo, la nueva denominación bursátil entrará en vigencia a partir de mayo de 2019, y MSCI aclaró que “revisaría su decisión de reclasificación si las autoridades argentinas introdujeran cualquier tipo de restricciones de acceso al mercado o divisas”.

El economista Mariano Kestelboim explicó a Contexto que, técnicamente, la nueva categoría “significa que las acciones y los títulos soberanos argentinos van a ser más demandados en el mundo, por lo tanto, van a aumentar su valor y la tasa de interés que paga Argentina va a descender”. En caso de ser así, “será un factor que, por lo menos, atenúe la crisis”.

“Esa recategorización señala dos cuestiones: por un lado dice que Argentina alcanza esa categoría porque tiene el respaldo de organismos internacionales, más precisamente del FMI, que es el que da el espaldarazo para esa recalificación, y por otro lado lo condiciona, porque el gobierno abrió la cuenta de capital permitiendo la libre entrada y salida de capitales especulativos del país y en la medida en que mantengan eso le van a permitir tener esta categoría a partir del año que viene”, dijo a este medio el economista y secretario de Industria y Desarrollo Productivo de Florencio Varela, Martín Pollera.

Según Pollera, esa exigencia es “un gran problema”, porque se da en un momento donde “se hace más necesario regular la salida de capitales y donde más fuerte se está dando la fuga”.

“Es una noticia meramente financiera y, en el mejor de los casos, que se habla de unos 5.000 millones de dólares que podrían redireccionarse a Argentina, tampoco serían de hoy para mañana”

“Es una situación delicada, porque, además de que esto recién comienza en mayo del año que viene, vos tenés una inestabilidad macroeconómica fuerte y una tensión social en ascenso, que son dos cosas que uno tiene en cuenta a la hora de girar fondos a un país”, analizó el economista. Y agregó: “Es una noticia meramente financiera y, en el mejor de los casos, que se habla de unos 5.000 millones de dólares que podrían redireccionarse a Argentina, tampoco serían de hoy para mañana. Es la falsa lluvia de inversiones de diciembre de 2015”.

“Probablemente tengamos una semana más tranquila, porque lo del mercado emergente se une con lo del FMI. Pero en la medida que esta economía muestre cada día más, como vamos a tener hasta el cuarto trimestre, más inflación y recesión de la actividad económica, significa pan para hoy y hambre para mañana”, concluyó.

“Dos o tres meses difíciles”

Durante una entrevista radial, el ministro Nicolás Dujovne consideró que la economía argentina atravesará “dos o tres meses difíciles” por los movimiento cambiarios de las últimas semana, y volvió a atribuir la responsabilidad de la corrida al escenario internacional.

En el marco del acuerdo con el FMI, el funcionario explicó también cómo se utilizarán los 15.000 millones de dólares del primer desembolso. De ese monto, 7.500 millones se destinarán a “contener” la divisa norteamericana a través de subastas diarias durante 75 días por 100 millones de dólares. De esta manera, como ya ocurrió en otros momentos de la historia, parte de la financiación que recibe el país del organismo multilateral de crédito cubre la fuga de capitales.

“Ese dinero es muy poquito si tenemos en cuenta que hace un mes el BCRA rifó en un solo día 1.400 millones y en estos dos meses de corrida se perdieron poco más de 12.500 millones de dólares”, señaló Martín Pollera sobre este punto.

Kestelboim, por su parte, analizó: “Por lo menos transitoriamente hay un poquito de calma, pero de todas formas creo que la presión alcista del tipo de cambio va a continuar y posiblemente en algunas jornadas más adelante vamos a ver que el dólar va volver a subir”.