Por Pablo Pellegrino

El lonko de la comunidad mapuche de Cushamen, Facundo Jones Huala, mantiene desde hace veinte días una huelga de hambre como medida de protesta a lo que considera una persecución por parte del gobierno de Mauricio Macri contra toda la comunidad originaria. Desde hace tres días, decidió endurecer la medida y dejó de ingerir líquidos, por lo que su estado se agravó rápidamente.

El conflicto con la comunidad mapuche de Chubut se suma a la crisis que atraviesa la provincia, en la que los trabajadores estatales encabezan desde hace siete meses protestas contra las autoridades por la falta de acuerdos paritarios, despidos, atrasos en los pagos de salarios y recortes en las prestaciones sanitarias de la obra social SEROS.

“Me preocupa porque no están teniendo en cuenta su salud como persona, como ser humano. ya no se qué podemos esperar de este gobierno”

“Facundo está muy mareado, se le aflojan las piernas, ayer a la mañana vomitó sangre porque tiene úlceras y me preocupa que se agrave con la huelga seca, porque tiene un pequeño tumor en un riñón”, contó a Contexto Isabel Huala, madre del lonko, horas antes de emprender un viaje a Esquel, donde se encuentra detenido desde hace un año a la espera de la resolución de la Corte Suprema de Justicia para determinar si lo extraditan o no a Chile.

Además de la persecución que denuncia el líder de la comunidad mapuche, uno de los motivos que lo llevó a endurecer la protesta fue la decisión del juez Lleral, que sigue la investigación por la desaparición de Santiago Maldonado, que rechazó un pedido del lonko para realizar la ceremonia del Wiñoy Tripantu, año nuevo indígena.

Cuando el pedido fue rechazado por las autoridades del Servicio Penitenciario el viernes pasado, comenzó con la huelga seca y hoy se conoció el rechazo del magistrado al habeas corpus que había solicitado la defensa de Huala. En sus argumentos, Lleral considera que la decisión de que se permita el ingreso de quince personas y no veinticuatro, como lo requiere la ceremonia, responde a “una directiva basada en normas de seguridad del establecimiento carcelario que deben respetarse”.

“De lo contrario, más que una cláusula inspirada en proteger la especificidad cultural de los aborigenes y protegerlos de tratos discriminatorios, se transformaría en una disposición que establece un privilegio incompatible con el principio de igualdad ante la ley”, dice la resolución del magistrado.

“Sigue habiendo hostigamiento en todos los sentidos de parte del gobierno, de la ministra de Seguridad, del Poder Judicial y los medios de comunicación”, continuó Isabel Huala, y recordó que, a pesar del ocultamiento, “todas las semanas se están haciendo protestas en solidaridad con Facundo, incluso desde Europa llegan manifestaciones en solidaridad”.

“Ni siquiera se han preguntado cómo es la cultura mapuche. Nos usan como folklore, nos venden en las vidrieras de las ciudades turísticas, pero a la hora de hacer justicia y dialogar nos ponen como el cuco”, agregó.

“Sigue habiendo hostigamiento en todos los sentidos de parte del gobierno, de la Ministra de Seguridad, del Poder Judicial y los medios de comunicación”

“Lamentablemente, todos los jueces están comprados por la ministra, que vino a hacer ese comando unificado de las tres provincias y no nos tenemos que olvidar que el 31 de julio, un día antes de que desaparezcan a Santiago Maldonado, que después apareció su cuerpo río arriba, Nocetti salió a decir que iban a cazar mapuches, y es lo que están haciendo”, expresó la madre del lonko, y añadió: “Tenemos que tener en cuenta todas estas situaciones y hacer una lectura política como pueblo originario, como pueblo oprimido y como pueblo argentino”.

Finalmente se refirió a la resolución que debe tomar el máximo tribunal argentino para determinar si el Estado avanzará o no con la extradición de Facundo. “Este juicio se hizo dos veces, siendo que la Constitución dice que no se puede juzgar dos veces a una persona por la misma causa y el primer juicio fue anulado porque hubo torturas, espías, escuchas ilegales”, manifestó en ese sentido, y concluyó: “La Corte Suprema se toma su tiempo, y aparentemente se lo está tomando con almohadones y sombrillas. Hasta ahora no hay ninguna respuesta desde ningún lado”.