“Ellos no ven en mí más que a Eva Perón”. Ella, la abandera de los descamisados, o simplemente uno de los seres más importante de nuestra historia, expresaba que los dirigentes, embajadores, intelectuales y demás hombres de traje que la llamaban “Excelentísima Señora” no veían lo mismo que aquellos que la llamaban Evita. Pocas figuras de la política generaron un vínculo tan emocional con sus partidarios, esa clase de afecto en que el respeto no pasa por la solemnidad sino por la expresión genuina.

En ese marco se inscribe una nueva obra sobre su imagen, tal como propone Marina Olmi con una serie exaltada en colores vivos y situaciones ajenas al inerte retrato de prócer. Nacida en San Telmo, la artista dejó siendo joven el país y vivió en varios lugares, esencialmente en Madrid.

Allí desarrolló su inquietud creativa en distintos campos, como la interpretación, el rock, la plástica y el dibujo. Al volver al país, tras veinte años, decidió pintar esta obra “porque Evita representaba la mujer, la lucha propia y la lucha más allá de lo propio”, expresa Olmi, y extiende: “Mi vida no es muy distinta a la vida de casi todas las mujeres. La vida me representa un desafío. Pintar es lo que hago desde mis cinco años y me ayuda a transformarme”.

La Evita que pinta es “viva, alegre, como si estuviera aquí hoy. Con mucho sentido del humor la puse en un marco divertido para sacarla de esa imagen de dolor y enojo. Porque creo que el enojo siempre hay que transmutarlo, comprenderlo y que nos sirva para algo más que enfermarnos”.

Evita amasando ñoquis, en la peluquería con Cristina, en traje de baño. Colores pasteles y demás conforman una serie llamativa y amena. “No tengo una técnica, pero sé dibujar. Estudié muchos años en España dibujo y pintura. Uso mucho color. Toda mi obra dice y cuenta cosas. Hay un mensaje claro, una emoción”.

Dado el carácter icónico y su potencial inspirador sobre todo para muchas mujeres del mundo, Evita trasciende nuestra geografía. Olmi cuenta que “en Alemania, España, Rusia, Inglaterra y Francia, la gente recibió la muestra con mucho amor, respeto y admiración. Saben perfectamente quién fue y que hizo todo en la vida. Por más sencillo o insignificante que lo veas, tiene un sentido profundo y una postura política. Hay cosas más obvias que otras”.

Además de pintar, Olmi canta en una banda de rock llamada Venus. Pero eso no es todo: “También trabajo dando talleres de pintar la música. Son talleres de exploración, transformación, reconexión con la creatividad y los espacios de libertad”.

Respecto de la muestra en la ciudad de La Plata, confiesa que le “encantaría ir a tocar” con Venus. “No conozco bien esta ciudad, pero algo me llama desde allí. De chiquita venía con mis padres al Museo de Ciencias Naturales y hacíamos picnics en el Parque Pereyra Iraola. Recuerdo los árboles y me trae hermosas imágenes de mi niñez”.

El humor alarga la mirada de la inteligencia se inaugura el martes 19 de junio a las 15 hs en el Hall de la Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires (53 e/ 7 y 8). Además de la artista, estarán la presidenta del bloque de Unidad Ciudadana de dicho recinto, Florencia Saintout, y la secretaria de Arte y Cultura de la Universidad Nacional de La Plata, Mariel Ciafardo.