Este domingo 17 de junio, Colombia elegirá a su nuevo presidente. La segunda vuelta electoral enfrentará a dos candidatos con visiones totalmente opuestas: el candidato de la derecha uribista, Iván Duque, y el candidato de izquierda, Gustavo Petro. Una jornada histórica que también significa la elección entre profundizar los acuerdos de paz o comenzar un doloroso retroceso.

En la primera vuelta, con una participación del 53% del electorado, Duque obtuvo el primer lugar, con un 39,1% de los votos, y Petro el segundo, con el 25%. Si bien varias encuestas señalan que el candidato de la derecha lleva cierta ventaja, otras aseguran que Petro ya habría conseguido dar vuelta esa tendencia y podría obtener el triunfo.

En una reciente entrevista con Contexto, el senador colombiano Iván Cepeda aseguró que “estas elecciones de segunda vuelta presidencial revisten un carácter inédito en la historia de nuestro país. Por primera vez en Colombia, un candidato de izquierda llega con vida y con posibilidades de ganar. Esto hay que decirlo claramente: muchos candidatos de izquierda han sido asesinados antes de llegar a la última instancia de la votación en nuestra historia reciente. Además, Petro llega con un alto margen de probabilidad de ser elegido presidente de la República. Y, también por primera vez, una mujer, Ángela María Robledo, puede ocupar la vicepresidencia” (http://www.diariocontexto.com.ar/2018/06/10/ivan-cepeda-por-primera-vez-en-colombia-un-candidato-de-izquierda-llega-con-vida-y-con-posibilidades-de-ganar/).

Tras los resultados de la primera vuelta, Gustavo Petro afirmó: “Estamos proponiendo democratizar el saber, el conocimiento, el arte, la cultura en el conjunto de la sociedad. El camino es enriquecer a los pobres […] Podemos lograr que la sociedad sea una clase media que brinde oportunidades a la totalidad de la población”.

“Vamos avanzando con paso firme, constante, siempre adelante. Pueden tener la certeza de que vamos a vencer, vamos a cambiar la historia de Colombia”, concluyó.

Este domingo, Colombia no solo elegirá presidente: con su voto también optará entre profundizar o retroceder en el proceso de paz. Los colombianos tienen una cita con la historia y toda América Latina estará pendiente de ello.